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En Fonte Nova, de la tormenta al adiós de Uruguay de la Copa América

Los hinchas de la selección se quedaron con la espina de la eliminación pero aplaudieron al equipo, y a Suárez, tras los penales

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29 de junio de 2019 a las 18:37

Enviado a Salvador de Bahía

La selección uruguaya se despidió de la Copa América en el Arena Fonte Nova, adonde llegaron varios hinchas celestes a alentar al equipo, pero que se quedaron con la espina de ver la derrota ante Perú y con el sufrimiento de los tiros penales.

Bajó una tormenta persistente, no torrencial pero sí intensa, las banderas y las camisetas celestes comenzaron a verse en las entradas del Fonte Nova, el estadio fundado en 1951 que tuvo una renovación total para ser uno de los escenarios del Mundial de Brasil 2014.

Esta vez no fueron tantos los hinchas uruguayos, ni los peruanos. En el hotel de la selección, dirigentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol indicaron a Referí que no se esperaba un marco de público como el de los anteriores partidos, principalmente los de Porto Alegre y Río de Janeiro.

Uno de los motivos fue que Salvador de Bahía es la sede más lejana de Uruguay y que llegar directo a ese encuentro implicaba un gasto superior al de Porto Alegre o Río. Varios de los que llegaron ya estaban en la Copa América, algunos desde el principio y otros que habían arribado para el partido anterior ante Chile.

Una pareja que justo había sacado licencia para venir de turismo a la ciudad, sin saber que la selección podía jugar acá, aprovechó y fue a ver el partido. “Estábamos acá y vinimos”, dijeron

Otro de los motivos fue que muchos hinchas prefirieron esperar, confiar en un triunfo de la selección ante Perú, y regresar a Porto Alegre para las semifinales, una opción mucho más cercana y económica. Pero la apuesta no se les dio.

Pero a los que llegaron al Fonte Nova, poco les importó cuántos eran y le pusieron color a la previa en un día que comenzó soleado pero que se fue nublando, con precipitaciones en la llegada de los hinchas y la amenaza de que el agua podía volver a caer en cualquier momento.

Los celestes se sacaron fotos en el sector de ingreso al estadio. Hubo banderas de San Jacinto, de un grupo de hinchas que vino para Río y siguió hasta acá; también una que decía “evidenchiminechi”, formada por un grupo de amigas.

Hubo barras que están desde el primer partido y que querían seguir hasta la final en el Maracaná. Uno de ellos, sin remera, se había pintado el cuerpo y la cara con las estrellas y los colores de Uruguay.

También, como es habitual, hubo uruguayos que vinieron desde otros países e hinchas brasileños que se pusieron la celeste, como Alexandre, hincha de Botafogo, que llegó al partido junto a su señora porque le gusta Uruguay desde que Nicolás Lodeiro y Sebastián Abreu defendieron a su equipo.

Mientras sonaba La Vela Puerca, la banda uruguaya que parece ser la elegida por la Conmebol para los partidos de la selección, por el acceso al Fonte Nova, los hinchas fueron desfilando, parando ante las cámaras para una nota o foto, sacándose fotos con Zizito, la mascota del torneo, y también con el campeón del mundo brasileño Cafu, quien conquistó la Copa en 1994 y como capitán en 2002, y que con su clásica sonrisa posó con todos.

Los seguidores de ambas selecciones se juntaron, cantaron por sus equipos y se sacaron fotos juntos, todo con total respeto y camaradería.

La primera canción de aliento llegó cuando un grupo de uruguayos cantó en el karaoke y en medio de “Despacito” cambiaron por el “soy celeste” y el “volveremos, volveremos”.

Como es habitual, hubo aplausos cuando salieron a calentar los arqueros y luego el resto del equipo.

Edinson Cavani fue el más aclamado en la presentación de la alineación, seguido muy de cerca por Luis Suárez. En Perú, las palmas se las llevó Paolo Guerrero, su principal figura.

Al promediar el primer tiempo sonó fuerte el “volveremos, volveremos”. Luego, se vino la lluvia, esta vez torrencial, y los hinchas que estaban más cerca de la cancha buscaron reparo en los pasillos.

En el segundo tiempo la tensión fue en aumento. Los hinchas aplaudieron a Lucas Torreira cuando se vino su cambio.

Luego, se gritó con todo el gol de Cavani pero inmediatamente el VAR cortó con tanta alegría. Y siguieron los nervios al ver como la pelota no entraba, y Uruguay iba y Perú se defendía, como si se hubieran invertido los roles históricos.

No hubo más chances y se fue a los penales. A sufrir. Y, como si no bastara con los nervios de los 90 minutos, la tanda comenzó de la peor manera con el remate de Suárez tapado por Pedro Gallese.

La historia estaba marcada. Perú no falló ninguna ejecución y los cuatro tantos posteriores no de Uruguay no alcanzaron. La Copa se terminó para Uruguay, con un último “Lucho, Lucho” que sonó fuerte para animar a un Suárez que quedó muy golpeado y con un canto que se fue perdiendo entre las calles de Salvador de Bahía: “volveremos, volveremos”.  

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