El 7 de enero Sandra estaba cocinando en su casa cuando se le acabó la garrafa. Hizo lo que siempre hacía: llamar a la empresa de supergás para que le mandaran una nueva y avisar que tenía el subsidio del Mides (de un 50% de los $ 1.050 del costo regular) que tienen aquellos que cobran asignaciones familiares. Pero, para sorpresa de Silvia, la empresa le dijo que el 2 de enero ya había retirado las dos garrafas con subsidio que le correspondían para ese mes.
Sabrina intentó el año pasado sacar una garrafa con el beneficio pero no pudo. No entendió bien por qué y pensó que era porque no le correspondía. En enero de este año alguien le dijo que sí, que por la asignación familiar tenía el subsidio y llamó a un teléfono de Ancap que encontró en internet. Y no solo le dijeron que tenía el beneficio sino que ya lo había utilizado varias veces.
Jenifer compró en marzo de 2023 una garrafa con subsidio. Le pidieron la cédula y retiró el envase cargado. Meses después, cuando se le terminó, intentó sacar una nueva. Le dijeron que no podía, que ya había agotado las garrafas del mes. Le resultó raro pero creyó que le habían quitado el beneficio. Por una vecina se enteró que el subsidio seguía vigente y lo intentó de nuevo, pero otra vez sin suerte. Llamó al Mides para averiguar y le confirmaron que tenía derecho al beneficio y le dijeron, además, que según los registros lo venía utilizando de forma reiterada.
A Jessi le pasó una situación similar. Y a Blanca también. A Micaela lo mismo y a Andrea igual. Y así. El Observador constató decenas de denuncias de usuarios que fueron estafados y no pudieron utilizar el beneficio que el Ministerio de Desarrollo Social les da desde mediados de 2022 a quienes reciben asignaciones familiares.
Pero el problema no solo ha sido detectado por beneficiarios: no solo son usuarios que roban números de cédulas, sino que también empresas fleteras (que hacen la distribución) o los propios puntos de venta de supergás están registrando ventas con subsidios y recibiendo la plata del Mides sin vender la garrafa a un beneficiario. Incluso, la primera denuncia que recibió El Observador llegó desde sector empresarial.
El problema tiene un origen fácil de detectar: la falta de seguridad que tiene el sistema para retirar la garrafa con el beneficio. Tan solo con contar con un número de cédula que tenga el beneficio se puede retirar una garrafa a la mitad de precio. Algunos puntos de venta exigen al menos una foto para escanear, pero no todos. Cada beneficiario tiene hasta dos garrafas por mes con un máximo de 12 por año. El subsidio lo otorga el Mides, pero la implementación del sistema está a cargo de Ancap.
Leonardo Carreño
Imagen ilustrativa de archivo
Señales de alerta
En el Mides reconocen que existe un problema pero aseguran que es “muy menor” en comparación con la cantidad de gente que puede recibir el beneficio (cerca de 300 mil personas). Según los números de la cartera, entre junio de 2022 y marzo de 2024 solo se recibieron 222 denuncias y hubo casi 300 mil beneficiarios que realizaron 2,5 millones de recargas. El 20% de esas denuncias fue en los últimos tres meses.
Esos números pueden demostrar dos cosas: que los casos de estafa son insignificantes en relación a la cantidad de garrafas entregadas o que la mayoría de la gente a la que le usurparon la identidad no denuncia y existe un problema real. El Mides se inclina por la primera opción, según dijo a El Observador el Director Nacional de Transferencias y Análisis de Datos, Antonio Manzi.
De todos modos, las autoridades están tomando medidas para tratar de mejorar la seguridad del proceso y que el retiro se realice a través de TuApp, una aplicación por la que ya se gestionan otras prestaciones sociales y que cuenta con procesos de autentificación de identidad. Pero, reconoce Manzi, esto va a demorar en su implementación.
El beneficio está vigente desde junio de 2022 y hay denuncias públicas por usurpación de identidad por lo menos desde junio de 2023. Subrayado difundió las primeras en esa fecha.
Sin embargo, el proceso de denuncia no es sencillo. Cuando un usuario estafado llama al Mides, le piden que vaya a la comisaría a denunciar la usurpación de identidad y que vuelva a las oficinas de la cartera con la denuncia policial. Ahí la reciben y la derivan a Ancap porque es quien se encarga de la implementación del beneficio.
Camilo dos Santos
Antonio Manzi
Desde la Asociación de Distribuidores de Supergás entienden que el tema tiene una magnitud mayor a la que ve el Mides y durante 2023 intentaron reunirse con el entonces ministro Martín Lema en al menos dos oportunidades pero no lo lograron. Aseguran que cuando decían el motivo por el que solicitaban la reunión, su solicitud era desestimada.
Desde el entorno de Lema dijeron a El Observador que no recuerdan si recibieron una solicitud de ese tipo pero aseguran que, de haberla recibido, les hubieran pedido que presentaran una denuncia o que se dirigieran a Ancap porque es quien se encarga de ejecutar el beneficio. Los distribuidores de supergás entienden que la denuncia le corresponde a los perjudicados, que son los beneficiarios.
Varias de las denuncias constadas por El Observador coincidían en que una vez que los usuarios le decían al distribuidor o fletero que ellos no habían utilizado el beneficio y que se trataba de un engaño, los repartidores se ofrecían a poner $ 500 de su bolsillo para pagar así el subsidio.
Preocupación
El presidente de Ancap, Alejandro Stipanicic, dijo a El Observador que existe una “preocupación” por este tema y señaló algunos datos que llevan a encender luces de alerta aunque también resaltó las fortalezas que existen para que sea difícil que se genere un problema de gran magnitud.
“El sistema es demasiado reciente y es posible que no hayamos podido identificar todas las vulnerabilidades”, explicó y señaló que en los últimos meses hubo un aumento considerable de acceso al subsidio lo que enciende una luz de alerta.
Foto: Leonardo Carreño.
Alejandro Stipanicic
En enero de 2024 se vendieron 50% más garrafas con subsidio que en enero de 2023 (ambos meses con subsidio vigente) y en febrero el aumento fue de casi 40%. Incluso, las 125 mil garrafas con subsidio vendidas en febrero de este año son más que las 121 mil de junio de 2023, un mes en el que el frío suele aumentar la demanda de garrafas respecto a los meses de verano.
Stipanicic asegura que una explicación puede ser una mayor penetración del subsidio aunque no la única ya que una posible estafa de magnitud también haría crecer el número de ventas.
“Las vulnerabilidades obvias están controladas, hay otras que son más difíciles”, dice y señala que para que exista una estafa a gran escala o un mercado negro de venta de garrafas debería existir también un mercado paralelo de envases vacíos. “No tenemos pruebas de una maniobra a gran escala”, dijo pero aseguró que fue Ancap quien le pidió al Mides mejorar la seguridad del proceso.