20 de diciembre de 2015 5:00 hs

Desde 1990, cuando llegó a la Intendencia de Montevideo, los últimos nueve meses de su segundo mandato como presidente de la República fueron "los más difíciles como gobernante" para Tabaré Vázquez. De esta manera lo expresó el sábado en el Consejo de Ministros que se llevó a cabo en la residencia de Suárez y Reyes, informó ayer El País.

En el encuentro, Vázquez pidió a sus ministros "mucho trabajo" y "austeridad" para manejar gastos de locomoción. A su vez, cada uno de los secretarios de Estado realizó un balance de sus primeros meses de gestión y acordaron que el 29 de diciembre se reunirán con todos los legisladores del Frente Amplio. El mandatario destacó que al aprobarse el Presupuesto días atrás comienza ahora una etapa nueva en un año en el que se plantearon "dificultades de todo tipo".

Más allá de que buena parte de los problemas en el inicio de la segunda administración Vázquez se generaron por el "fuego amigo" del oficialismo o del frente sindical –aliado histórico del FA–, son pocos los que se hacen cargo de la situación.

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Es que el 2015 fue para el tercer gobierno de izquierda un año complicado desde varios puntos de vista. Además de estar marcado por la discusión presupuestal y el alto nivel de conflictividad, las disputas internas entre los distintos sectores de la fuerza política también estuvieron al orden del día. La discusión sobre el Tratado sobre Comercio de Servicios (TISA) y la polémica entorno a la situación deficitaria de ANCAP fueron algunas de las más importantes.

La diputada del MPP, Susana Pereyra rechazó que los contrapuntos dentro de la fuerza política hayan influido en esa percepción de Vázquez. Dijo a El Observador que la polémica entorno a ANCAP, en la cual el expresidente José Mujica y el actual ministro de Economía, Danilo Astori, son dos de sus principales protagonistas no debe afectar la imagen del gobierno porque es "una situación política, que se dirime dentro de la fuerza política". Destacó que no es la primera vez que Mujica y Astori muestran sus diferencias públicamente.

Muy por el contrario, manifestó que "desde la cámara de Diputados y desde todos los sectores hemos trabajado mucho" para colaborar con el gobierno". Reconoció que fue un año complicado, pero encontró su causa en la discusión presupuestal.

Por su parte, el senador de Espacio 711, Leonardo De León dijo a El Observador que gran parte del ruido de estos últimos meses lo generó "la derecha", en especial, el senador nacionalista, Luis Lacalle Pou, que "está en plena campaña electoral" y "dice que el presidente no está gobernando". "Hay que separar los tiempos del gobierno de los tiempos de la campaña del herrerismo", subrayó. A su entender, esta primer etapa del gobierno "era fundamental" porque estaba centrada en aprobar el presupuesto, algo que se logró, a pesar de las dificultades.

En este sentido, señaló que el hecho de que el gobierno del FA tenga que gobernar con menos recursos de lo que lo hizo en períodos anteriores también es un desafío. Sin embargo, destacó que "a pesar de esto, el presupuesto que se aprobó es incremental".

En tanto, el diputado de Asamblea Uruguay, Carlos Mahía señaló que los problemas de conducción en la fuerza política afectaron la gestión del presidente Vázquez. "Desde la renuncia de Mónica Xavier (a la presidencia) no hay una conducción política sustentable en el FA", dijo a El Observador. A su vez, apuntó que la fuerza política se debe un debate interno en materia de actualización ideológica, como el papel del estado, la relación público-privada y la excelencia de gestión, entre otros. Agregó que el FA es diferente a lo que fue durante el primer gobierno de Vázquez.

Mahía también apuntó al contexto regional y mundial actual, pero destacó que a pesar de "la solidez de la política económica del FA", el país no se vio tan perjudicado como otros de la región.

Por los trabajadores

Desde el PIT-CNT, su presidente Fernando Pereira dijo a El Observador que estos meses no solo fueron difíciles para el gobierno, sino que también lo fueron para el movimiento sindical. A su entender esto tiene que ver con que la sociedad debió plantearse el dilema de cómo seguir distribuyendo riqueza en una situación económica no tan favorable como la de años anteriores.

En este contexto el PIT-CNT luchó para que no fueran los trabajadores los que pagaran las consecuencias. Pereira manifestó que a esto se sumaron algunas decisiones del gobierno, a las que el movimiento sindical se opuso y lo hizo saber. A su entender, las más importantes fueron la declaración de esencialidad y los lineamientos salariales en el sector privado.

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