Felipe Etcheverry, apertura de Los Teros

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Felipe Etcheverry, el apertura de Los Teros que volvió a ser feliz jugando al rugby: "Estoy completamente convencido, vamos a hacer historia"

El jugador de la selección uruguaya habló sobre las chances del equipo, su futuro fuera del rugby, su proceso de liderazgo y el momento en que pensó en dejar el rugby de alto nivel porque no estaba disfrutando
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01 de septiembre de 2023 a las 11:31

Quien haya visto jugar a Felipe Etcheverry en los últimos cuatro o cinco años puede dar testimonio de su evolución, que puede resumirse bien en un concepto: maduración. De aquel jugador extremadamente talentoso, pero a veces desordenado y desparejo, al lider de hoy hay un cambio: no solo una transformación física, que lo llevó a aumentar varios kilos y poder involucrarse en el juego físico como antes era más difícil, aunque manteniendo ese poder de elusión que pocos tienen en el rugby regional. También tuvo un proceso de transformación mental, que cuenta en esta entrevista el apertura de Los Teros, en la previa al Mundial de Rugby Francia 2023.

Como en la cancha, Tite sabe frenar, mirar lo que hay enfrente, pensar y accionar. Y también mostrar una gran capacidad de introspección, que le permite analizar no sólo cómo llegan Los Teros al Mundial, sino su carrera, su crecimiento y también sus objetivos de vida fuera de una cancha de rugby, con una refrescante claridad y ausencia de casete.

El resumen de esta entrevista, a continuación.

Faltan horas para viajar. ¿Cómo ves el equipo?

Lo veo bien. Creo que físicamente llegamos muy bien. Estamos todos muy metidos. Ahora arranca un embudo final hacia el inicio del Mundial. Creo que lo más importante es que estamos con muchas ganas y muy motivados. Y que dimos un pasito adelante en el juego. Porque si no atacás no vas a ganar. La realidad es que el rugby es un deporte bastante justo, tenés que atacar o hacer algo diferente para llevarte los partidos que te querés llevar, entonces se le metió mucho foco a eso, muchas horas de estudio y muchas horas de entrenamiento. Personalmente estoy re contento porque soy una persona que le gusta atacar. Entonces tener ese control de juego es algo que me siento muy cómodo. El Mono Meneses ha hecho mucho énfasis en eso, nos convenció a todos de pasarnos la pelota, de atacar, de jugar igual a igual con el enfrente. Creo que es lo que nos va a dar los resultados que queremos en el Mundial. No todo es lineal, pero sí, creo que vamos a estar más cerca, por lo menos, de conseguir los objetivos.

Ese tipo de juego te cae muy bien a vos pero además va con el momento del rugby internacional, en el que el pie y la repentización para buscar espacios cada vez es más necesario porque las defensas son más cerradas.

Sí, totalmente. Ves a los mejores equipos y atacan todos y todos usan muchísimo el pie en ataque y creo que hoy es la herramienta que tenemos para poder buscar los resultados. No somos los más grandes, pero creo que si no tenemos la pelota va a ser peor todavía, entonces tenemos que buscar los espacios tanto pelota en mano como con el pie, que obviamente tiene más riesgos.

¿Cuánto fue el punto en que dijiste, quiero dedicarme al rugby? 

Fue cuando terminé el Mundial 2019. Ahí tuve una serie de cuestionamientos sobre mi vida, sobre qué quería hacer, si quería ser profesional y dejar muchas cosas de lado. Para eso tenía que cambiar muchas formas de trabajar el profesionalismo, que si bien aún no era profesional, yo lo vivía como tal. Dentro de esos cambios estaba integrar mucho más mi familia, mis amigos, mi gente alrededor. Encontré el equilibrio entre no ser un obsesionado del rugby y encontrar lugares donde donde pasarla bien y que me haga bien a mí, como mis amigos, mi familia, el estudio. Simplemente me empecé a enfocar más en el presente, en lo que tenía hoy y ahora, y la verdad que el rugby lo empecé a vivir con mucho menos presión, mucho más divertido y con un equilibrio mucho más agradable y disfrutable en mi vida. Eso fue lo que me permitió disfrutar estos cuatro años del proceso, como por ahí no los disfruté en el proceso anterior de 2019. Estuve en el seven durante dos o tres años y me metía mucha presión por estar en el XV. Y cuando estuve, la realidad es que no lo disfruté tanto como pensaba. A partir de ese cambio disfruté mucho el profesionalismo, tanto el Mono (Meneses) como Pablo (Bouza) confiaron en mí y sin duda eso fue creo la parte más importante para para yo desplegar mi juego y divertirme dentro de la cancha, y confiar en mis compañeros y que confíen en mí. Y demostrar eso que por ahí a mucha gente de mi alrededor le gusta, que es que disfruto del rugby.

Felipe Etcheverry, apertura de Los Teros

Es curioso lo que decís, porque uno tiende a pensar, ¿qué cambia cuando te hacés profesional? Y piensa en estar más enfocado, más serio, que en tu etapa amateur. Pero en tu caso decís que fue al revés, lo cual también se nota en el juego, en tu evolución de jugador.

Sí. Tuve unas divisiones juveniles en las que por ahí tenía talento, pero cuando no me llamaron a Los Teros fue un baño de agua fría que me hizo reflexionar. Me dio la oportunidad de entrar en el seven, y todo lo que hice en el seven fue para que me llamaran de Los Teros XV. Pero en verdad pasé tantas cosas lindas en el seven que en el momento no me di cuenta, y cuando llegué al Los Teros me pasó lo mismo: pasé un mundial, miré para atrás y dije: ‘no puedo creer todo lo que hice en este camino y no lo disfruté’. Entonces me plantee cambiar sí o sí: o cambiaba o dejaba el profesionalismo y me iba a jugar con mis hermanos en el club, que también es algo que me encanta y que lo extraño mucho. Pero no quería seguir así pensando en el futuro, poniéndome presión. Hoy la verdad lo disfruté mucho y queda la frutilla de la torta, el Mundial, que sin duda llegamos muy bien.

Se nota en el juego: el talento lo mantenés pero se te nota mucho más enfocado

Sí, lo siento y es algo que trabajé también, la realidad es que le puse mucha energía en todas las diferentes partes de mi vida. Me ayudó a tener hoy la capacidad que tengo de estar, por así decirlo, un poco más maduro dentro de la cancha. También se ha hecho un tremendo trabajo con Meneses y con Bouza. Me han dado muchas herramientas y le puse bastante foco en proponerme a mejorar día a día y creo que eso es lo que también hoy me hace sentir de la forma que me siento en la cancha, con mucha seguridad y una confianza tremenda.

Decías también que parte del proceso era enfocarse en el estudio. ¿Cómo te llevas con el estudio? 

Estudio administración de empresas, estudié dos años de comunicación, después me cambié. Arranqué en 2020, ahora estoy en el último semestre de la carrera. No me voy a recibir a fin de año, pero probablemente sea cuando vuelva de Miami Sharks en julio del año que viene. La carrera para mí es como un refugio donde descanso un poco la cabeza y la enfoco en otras cosas, como aprender distintas cosas que no sean el rugby. Entonces lo tomo mucha motivación y es algo que me gusta y me comprometo bastante con la facultad. A veces obviamente, como todo, uno se estresa de más, y por eso intento que no me desenfoque en otras cosas que por ahí son más prioridad hoy, pero la verdad que me gustó la carrera. Me hace muy bien estudiar y estoy re contento.

¿Te imaginás trabajando en algo de eso en un futuro o por ahora no te lo planteás?

(Piensa) Sí… es una pregunta que no es difícil, pero que sí la he pensado mucho. Como todo, después del Mundial se barajará y se dará de nuevo para lo que venga. Me gustaría trabajar en la parte de negocios o finanzas, todavía es algo que estoy investigando mucho y me estoy introduciendo a ver qué es lo que me gusta más. Después del Mundial me voy a Miami, volveré, terminaré la carrera de administración y si no me meteré en un negocio propio. Porque también toca apostar por mi futuro y como todos saben, del rugby muy pocos viven a futuro, entonces también hay que tener ciertas espaldas para estar tranquilo el día de mañana y no salir al ámbito laboral con 34 o 32 años sin tener experiencia. Es algo de lo que tanto yo como amigos que están dentro del plantel pensamos mucho. De todos modos, si apuesto a un proceso más, sin duda voy a estar trabajando en algo en lo que no sea solo rugby, y encontrar el equilibrio ahí para generar experiencia. 

Te imaginás siguiendo otros cuatro años, ¿está en tu cabeza la meta de 2027?

Sí, claramente está en mi cabeza. Yo soy una persona que le gusta ordenarse y encontrar ciertos espacios en mi vida donde me pueda sentir bien conmigo mismo y no sentir que estoy haciendo solo una cosa y que me está faltando otra pata. Si creo que la otra pata es tan o más importante que el rugby, creo que le voy enfocar mucha energía en eso y poder encontrar el lugar en el que el rugby y el trabajo se unen. Creo que es posible y es viable y voy a trabajar por eso. Sí me imagino en 2027 jugando con Uruguay, pero teniendo ese equilibrio que yo busco. Simplemente eso.

Meneses me decía que recién a partir de ahora los jugadores se van a sentir más livianos y más cómodos en el juego, ¿cómo lo sentís?

Siento que el equipo creció mucho. El jugador se va a sentir más suelto en estos días, aunque personalmente, por mis características, no es algo en lo que yo me sienta nervioso, sino que ya me siento suelto y con mucha confianza atacando. Pero lo más importante es el equipo, entonces si el equipo no está conectado no va a funcionar. Creo que a medida que nos vayamos soltando y conectando más entre nosotros, con más volumen de juego, con mucha más confianza y moviéndonos mejor adentro de la cancha, nos va a dar de comer. Correr, mover las patas, anticiparnos y ser protagonistas.

El equipo creció mucho en peso y potencia física en estos años, aunque falta roce y acostumbramiento al ritmo internacional. ¿Cómo lo sentís dentro de la cancha?

Obviamente por naturaleza hay otros equipos que son grandes, pero siempre lo van a ser. El tema es contrarrestar los kilos que se puedan contrarrestar. Creo que se ha mejorado mucho, ves los tamaños que hay acá adentro y hay chicos que son muy grandes, que han mejorado mucho: Charlie Deus, Lucas Bianchi, que en dos años metieron no sé cuántos kilos. Y respecto al roce al principio pensaba que arrancar con Francia era un problema, y hoy cada vez me convenzo más que es justamente lo que no va a dar roce para los dos partidos siguientes. Nos va a hacer muy bien y es una muy buena prueba, ¿qué mejor prueba que jugar contra Francia? Nosotros nos emparejamos mucho con el de enfrente y cuando ves los contactos, la verdad que muchas veces se gana o se empata. Como conductor eso me da mucha tranquilidad. Realmente confío ciegamente en todos mis compañeros y tengo una fe plena para lo que viene.

Es tu segundo Mundial 2019 pero en estos cuatro años tuviste un rol central. ¿Te sentis mas lider?

La realidad es que yo toda mi vida me sentí apertura. Cuando subí a primera estaba mi hermano como apertura del club, y era muy difícil mover esa pieza, entonces me adaptaba de fullback. Después entré a Los Teros de fullback, porque estaba Felipe (Berchesi) de 10, muy instalado, hace muchos años. La realidad es que lo que proponen Mono y Pablo es un poco el liderazgo y confianza a los conductores. Hoy me siento mucho mejor. La verdad que trabajé mucho sobre eso, no fue un proceso tan fácil porque hay muchos aspectos en el liderazgo: por ejemplo, la comunicación, el saber transmitir las cosas. También mantener tu esencia, no querer cambiar porque ves a uno al lado que por ahí tiene una forma de ser que presiona más. Y creo que también uno se gana el respeto de los jugadores a medida que vas jugando y vas demostrando. Pasa todos los ámbitos de la vida, vas a entrar a una empresa y tenés que demostrar resultados para que la gente te empiece a respetar y valorar,  por así decirlo. Y creo que en ese sentido yo me siento mucho mejor, estoy re contento, más tranquilo también. No estoy nervioso por tomar una decisión o por decirle a un compañero que haga esto o lo otro, porque en el fondo todos sabemos que vamos para un mismo lado y que lo que me dice algún compañero o le digo yo es por el bien del equipo. Hago mucho énfasis también en el juego en equipo, me gusta mucho porque creo que todos dependemos de todos, y la suma de las individualidades es lo que hace al equipo. Por eso es muy importante entender el rol de cada uno. Yo no me voy a meter en el laburo de uno que tengo al lado, pero sí mi rol es ordenarlo un poco y creo que todos entendemos el rol que tenemos. Eso se logra hablando mucho sobre el equipo. Tengo muchos amigos acá adentro y te da mucho más confianza. Lo vivimos con una felicidad plena de lo que se viene y donde estoy hoy, por estos cuatro años de proceso. Algunos dirán que no es tanto, pero es un lindo número. El jugador pasa por muchos momentos, la realidad es que personalmente fui un afortunado por la cantidad de minutos que tuve.

Tu hermano Jerónimo fue también mundialista, ¿qué charlas tenés con él? 

Él me ve muy contento, entonces intenta no decirme mucho. Hoy en día creo que ya pasamos esas charlas. Fueron sobre todo al principio de mi proceso, ahí sí me aconsejó más cosas. Hoy creo que intenta ya no hablarme tanto, hablamos más del club, pero sin duda mi reconocimiento a él. Es algo que no hago mucho, hablar de mi familia ni mis hermanos porque prefiero mantenerlo en mi intimidad, pero sí fue el jugador del que más aprendí. Para mí fue el mejor jugador de Uruguay durante los últimos 15-20 años. Creo que no pudo cerrar una etapa en la selección. En estas circunstancias, mi reconocimiento va también para el Mono, porque creo que es un técnico que vino a proponer a Uruguay y él por ahí no tuvo esa posibilidad. La realidad es que yo aprendí mucho de Jero y con solo verlo uno también aprende.

¿Cuando te vas a dormir, se te cruzan en la cabeza cosas del Mundial, más allá de lo específico del juego?

Me pasó el día del himno contra Argentina XV, que es un gran equipo, pero no es el Mundial, que me trasladaba un poco a ese momento entrando a la cancha, y el himno. Es una emoción tremenda que se me viene y es muy difícil definirlo. Después me imagino viendo a mi familia, a mis amigos en el estadio, y son cosas que no las puedo poner en palabras. Es totalmente intangible ver a mi novia allí, la verdad que yo sé el esfuerzo que hace cada uno por estar ahí, por simplemente vernos representar a Uruguay, entonces da para emocionarse y mucho. Estoy re contra feliz y ansioso por experimentar ese sentimiento, la verdad que estoy muy entusiasmado y con tremendas ganas de estar ahí ya.

¿Van a hacer historia?

Sí, vamos a hacer historia. Estoy completamente convencido. Capaz se repite mucho, pero este equipo y el uruguayo, cuando se enfoca en algo es capaz de cualquier cosa. Y creo que el nivel de concentración y convicción que vamos a tener en ese momento nos va a dar los resultados que queremos.

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