6 de septiembre 2023 - 5:04hs

Una de las cosas que le costaba entender al principio, cuando recién empezó a investigar a Alejandro Astesiano, era cómo el presidente se había “confundido” tanto con el exjefe de su custodia. Pero después de “ocho o nueve encuentros”, la fiscal que se encargó del caso más mediático de los últimos años dice que pudo darse cuenta de que es un hombre que “cae bien” y “muy servicial”. 

Gabriela Fossati dejó de ser fiscal el 4 de setiembre, según los papeles. Pero el último día que trabajó en ese rol fue el 31 de agosto. Se fue de la Fiscalía después de un fuerte cruce con su jefe, Juan Gómez, y de liderar una investigación que tuvo luces y sombras y que aun hoy, casi un año después de la detención de Astesiano, sigue generando polémica.

El 31 de agosto El Observador fue testigo de las últimas horas en su despacho y de los varios regalos que recibió como despedida. En retirada y luego de pasar largos días de mucho estrés, Fossati se mostraba distendida.

A quienes ingresaban a su despacho —incluido El Observador— les hacía chistes sobre los comentarios que recibió en las redes sobre la intervención estética que se hizo y contaba cómo le había recriminado a su hermano —cirujano, según ella el mejor— cuando se vio en la tapa de una revista.

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—No estás así, Gabriela. Esto (por la foto) tiene algún efecto que te perjudica —cuenta que le dijo. 

—Sacame turno ya —le contestó ella.

Este martes, ya despojada de las restricciones que impone la fiscalía, Fossati habló con El Observador. Pero al ser consultada sobre su futuro, no quiso adelantar nada más allá de febrero. Dice que no descarta la política, pero que hasta el 4 de setiembre fue funcionaria de la Fiscalía y que, por eso, no se permitió tener ni un mínimo acercamiento. 

A partir de ahora, lo único que tiene planeado con certeza es irse de vacaciones con sus hijos, intentar publicar su libro en noviembre e irse de viaje con amigas. Después de todo, que estima será en febrero, y si todo sigue igual, tomará alguna determinación. 

Aunque asegura que no fue la investigación más difícil de su carrera, el caso Astesiano la puso bajo la lupa como nunca antes. Las decisiones que tomó, su enfrentamiento con la jerarquía, con otras figuras y también su posición en la interna del organismo, la volvieron santa y verdugo a ojos de una opinión pública que estaba ávida de saber cómo avanzaba la causa que parecía poner en jaque al presidente.

Inés Guimaraens

Sobre Astesiano, Fossati dice que “es gente que tiene una capacidad especial para conectar, que nació en un origen humilde y se ha tenido que formar con la experiencia de la calle y del boliche". 

Se trata de una persona, según la fiscal, que dice lo que el otro quiere escuchar. “Cuando fue el Dr. (Fernando) Romano, él entendió que Romano quería que involucrara a alguna persona de la Torre Ejecutiva, entonces él le dio la respuesta que esperaba, que es que estaba siendo perjudicado por hablar sobre el secretario (Álvaro) Delgado”.

Para ella está claro que lo dijo buscando obtener algún beneficio, que no consiguió. Por eso, cuando concurrió a entrevistarse con él cuatro días después, le dijo que se había sentido “presionado” y que había dicho lo que creía que Romano le estaba pidiendo, contó. 

¿Cómo fue en su caso? Él podía presuponer que usted quería escuchar determinadas cosas

Él es muy inteligente. No decía nada que no advirtiera que yo ya tenía chequeado. En la primera entrevista me negó todo, claramente desde el lugar que él creía que alguien iba a intervenir a favor de él y que iba a salir. Cuando no pasó eso, él se empezó a preocupar. Jamás aportó información que nosotros previamente no hubiéramos podido detectar. Seguramente hay muchas cosas que no nos dijo, porque con dos terabytes de información no creo que hayamos podido detectar todos los hechos que cometió Astesiano.

Astesiano fue detenido "como un ciudadano común" a fines de setiembre en la residencia presidencial de Suárez y Reyes a la vuelta de un viaje con el presidente Luis Lacalle Pou.

Hubo un “problema de comunicación” y la detención “no se cumplió como estaba prevista". El escenario inicial, según relata, en el que ella pedía detener a Astesiano y todos sus dispositivos electrónicos, había cambiado. Se encontró con que el custodio estaba en la residencia presidencial y llevaba consigo un solo teléfono. 

A Fossati le comunicaron que, a cambio de entregar el teléfono de Astesiano –que era propiedad de Presidencia–, Lacalle Pou pedía que se excluyeran sus conversaciones con el excustodio. Eso no le pareció “atípico” porque podía haber información sensible sobre su seguridad o la de su familia. Pero cuando el hecho se divulgó públicamente, el presidente le hizo saber que no había dado tal orden, que ponía a disposición su teléfono y que no había borrado ningún chat. Entonces se analizó el celular del mandatario en base a palabras claves. “Pedimos muchísimas: había empresas, nombres de todos los involucrados, no había nada comprendido en la investigación que no estuviera”, insiste Fossati. Aunque para entonces era diciembre.

¿Pudo consultar jurisprudencia sobre si había habido un caso similar en el que se haya incautado un teléfono que no fuera del titular?

No hay ningún caso vinculado a un teléfono de Presidencia de la República. 

¿Pero la cuestión era que el teléfono fuera de Presidencia o que Astesiano no fuera el titular de ese teléfono?

Quién es el titular incide, porque la información que está contenida en el teléfono del presidente de la República es reservada y es clave para la Inteligencia del país. No hubo otro caso en el que un fiscal le pidiera a un juez y un juez autorizara ir a detener al custodio del presidente a la casa del presidente. No tengo dudas que si eso hubiera pasado con los custodios de (José) Mujica o de Tabaré Vázquez se hubiera encontrado mucha información también (sonríe). 

¿Mucha información de qué tipo? 

Y... Parecida a la de Astesiano (se ríe). Porque quienes ejercen el rol de custodio tiene que tener unas características personales que no las tiene solo Astesiano. 

Los meses más difíciles, advierte, fueron octubre y noviembre. Repite que todo cambió cuando el secretario de Presidencia Álvaro Delgado concurrió a declarar a Fiscalía y, como ya había descartado su participación en lo que tenía que ver con Astesiano, le transmitió las dificultades que tenían para avanzar en la investigación. 

Eso hizo que diciembre fuera “muy bueno” y permitiera “trabajar mucho” dado que junto a su equipo —Gloria Nicolini y Giuliana Realini— se dedicaron exclusivamente a eso. “Después vino febrero y ahí yo tenía un panorama muy claro de hasta dónde podía llegar y hasta dónde no podía llegar", expresó. 

Sobre finales de diciembre pudieron tomarle declaración a Jorge Berriel (exnúmero tres de la Policía Nacional) y al presidente de la República, Luis Lacalle Pou. Días antes, se había divulgado que Astesiano le había pedido a Berriel información sobre un viaje del cual Lorena Ponce de León no había reportado detalles, ni al presidente ni a su seguridad. En esa oportunidad, Astesiano decía que el presidente solicitaba saber el dato del destino.

La entrevista con Lacalle Pou fue el 26 de diciembre y duró una hora y media. Al terminar, el presidente le preguntó si era imprescindible interrogar a Ponce de León, tal y como las fiscales habían solicitado. Lacalle contó que su entonces pareja le había dicho que le parecía “algo absurdo” y que no quería hacerlo. 

“Yo le dije que sí (era imprescindible), que me disculpara pero que con que él me lo dijera yo no tenía ninguna garantía ni certeza de que ella no se hubiera sentido intimidada o afectada. Al día siguiente fue ella la que me llamó por teléfono a mí. Hablamos dos horas”, detalló Fossati. 

¿Esa entrevista se dio en la misma circunstancia de una toma de declaración o fue una conversación?

Fue una conversación. Cuando uno es fiscal es uno el que tiene que tener las pautas de que hay algo para investigar o no. En el caso ese puntual ella claramente me convenció que Astesiano era quien era responsable de su seguridad y que en definitiva ella trataba de evitar un protocolo que ella sabía que existía.

¿Ella intentó evadirse del protocolo de forma manifiesta?

Manifiesta no. Los funcionarios queremos privacidad. Yo de hecho intenté siempre no tener custodia y ella en ese momento estaba separada de su pareja y... En ese momento primó su condición de madre de los hijos del presidente y el protocolo de seguridad no lo establece ni la Fiscalía, ni las leyes, ni nada, está establecido y ella lo conocía. 

Ella fue muy enfática, muy expresiva, me transmitió y me convenció que en el caso de esa pareja ella jamás sería la violentada (sonríe). Me transmitió la imagen de una mujer muy fuerte. No había nada para investigar entonces no se investigó más. 

Dijo recién: "Me convenció". Ella dijo que no se había sentido maltratada, pero la Fiscalía podría haber investigado la violencia de género de oficio. 

Si yo lo hubiera pensado lo hubiera seguido. Por eso al principio lo imaginé como una hipótesis. Después verifiqué que Astesiano era el jefe de la custodia de seguridad de la Sra. Ponce de León y de los hijos del presidente. Sus custodios daban cuenta de todo a Astesiano, que estaba cumpliendo su rol, porque el protocolo lo obligaba a él a cuidar a la primera dama.

En el marco de esa obligación de Astesiano de obtener esa información, ¿Ponce de León no estaba obligada a brindarla ella?

Ella es la esposa del presidente, no tiene obligación. En todo caso es una carga de los hijos y una carga de ella. Astesiano era el responsable de que la Sra. Lorena Ponce de León estuviera siempre custodiada. Así que sí, en ese caso actuó acorde a la ley y su función. 

Y sí, en ese punto Berriel estaba dándole la información a quien tenía derecho a acceder a la información. Distinto es cuando le daba información de otras personas. 

¿Así está dispuesto en el protocolo interno de Presidencia?

En todos los protocolos, porque la existencia de una persona como Astesiano es algo que se modificó en la presidencia del presidente Vázquez porque antes eran todos profesionales. No tuvimos ninguna evidencia de que hubiera habido un apartamiento del protocolo de seguridad. Obviamente que el protocolo de seguridad no me lo van a explicar a mí porque tiene que ser reservado.  

Sobre finales de diciembre, entonces, tenían un “panorama claro” del caso, indicó la exfiscal. Y a la vez, tenían la sugerencia del abogado de Astesiano, Marcos Prieto, de que podían llegar a un acuerdo. Por eso, explica Fossati, decidió pedirle una pena tan alta que está “convencida” de que nunca la pudiera haber obtenido a través de un juicio oral. 

Dijo que en febrero usted tenía “un panorama muy claro de hasta dónde podía llegar y hasta dónde no podía llegar” ¿A qué no podía llegar?

A ver... Llegué más de lo que yo pensé que podía llegar. Y el hecho de hacer el acuerdo en poco tiempo es un mandato de la Fiscalía General a través de las instrucciones generales.

A mitad de febrero, a cinco meses de iniciada la investigación, se concretó el acuerdo abreviado por el que Astesiano aceptó ser encarcelado cuatro años y medio por ser culpable de los delitos de conjunción del interés personal y del público, asociación para delinquir, revelación de secreto y tráfico de influencias.

Se ha divulgado que la fiscal Sabrina Flores está investigando algunas coimas que empresarios le podrían haber pago a Astesiano, el vínculo con licitaciones estatales. ¿El abreviado con Astesiano la ata de manos?

No, para nada. Porque esa investigación la abrí yo y seguía en curso. Al igual que como la de los senadores (Mario Bergara y Charles Carrera). Lo que se probó es que la información específica de los senadores no la había dado. Ahora, si Astesiano además con esa empresa cometió otros delitos eso no tiene nada que ver con la investigación que yo abrí. En ese caso, debió ampliarse el objeto de la investigación o abrir una nueva. Si hay otros hechos por fuera, pueden ser investigados, quedan por fuera del acuerdo que se realizó

Tras la condena a Astesiano, el interés mediático y la presión pública sobre el caso prometía menguar. Pero la inesperada participación del exdirector de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Frente Amplio Gustavo Leal en la trama de un caso que ocupó pantallas y diarios durante meses, revivió el escándalo. 

Fossati entendió que debía indagarlo a raíz de una denuncia del excustodio, quien aseguró que Leal visitó a su padre en el Chuy y le ofreció dinero. En el medio, los abogados del frenteamplista denunciaron a Fossati en Fiscalía de Corte y a la vuelta de una licencia médica, Gómez decidió apartarla del caso. Justificó que ella lo había pedido muchas veces antes y que el caso debía seguir sin tanto “ruido mediático”. 

Sin embargo, para la fiscal es claro que fue removida por las quejas del abogado de Leal, Diego Camaño. 

¿Leal estuvo protegido por la Fiscalía?

Sí, absolutamente. Primero, por un sector político que me agravió y hostigó. El presidente Pereira, principalmente, la exsenadora Topolansky, hasta el intendente de Canelones, lo que me llama mucho la atención porque yo trabajé cinco años en Canelones y él trabajaba con el intendente de ese momento, Carámbula, que era una excelente persona y muy profesional. Tuvo muchísimas denuncias cuando yo era fiscal, la Junta (Departamental) también y eso se resolvió con Carámbula sin que tomara conocimiento público. Es alguien que dijo algo que le consta que no es cierto.

En el caso Leal, Astesiano denunció que el exjerarca fue a ver a su padre al Chuy y le ofreció dinero. Después se le tomó declaración al padre de Astesiano, quien dijo que no había recibido dinero. ¿Qué le hacía creer que Leal había cometido delito al visitar al padre de Astesiano?

En esa visita, nada, por eso lo cité como testigo. La palabra de Astesiano no era suficiente. Yo lo llamé como testigo y cuando vino, muy nervioso, comenzó a dar una explicación que no cerraba por ningún lado. Astesiano ese día me había informado que quien lo había llevado a la casa de su padre era un funcionario policial en actividad que tenía un cargo jerárquico en Montevideo en el gobierno anterior y ahora trabajaba en un cargo jerárquico en Rocha. Eso no me cerraba con lo que me decía Leal, que primero me dijo que lo escuchó en televisión al padre y por eso se acercó, después me dijo que fue un vecino a decirle que fuera a la casa del padre, y cuando le pedí identificar al vecino empezó a titubear. Si yo seguía con la investigación estaba violando las garantías porque los testigos no pueden mentir. 

Además de la eventual comisión de un delito, existía la posibilidad de que hubiera ido a operar políticamente

Yo manejé hipótesis, porque siempre al comienzo son eso, nunca certezas.

Yo hoy, con el diario del lunes, habiendo visto la reacción que tuvo él, (Diego) Camaño, (Fernando) Pereira y todo el elenco de políticos, estoy convencida que ellos tuvieron temor de que a través de la investigación llegara a determinada información que yo ignoro.

Además de todas las polémicas que trajo consigo el caso Astesiano, Fossati sintió que llevaba a cuestas un jefe que no la respaldaba y que, de hecho, por eso la terminó sacando del caso. Gómez lo negó en reiteradas oportunidades y dijo que ella tenía respaldo de la institución y que había alcanzado un buen acuerdo con el excustodio. Pero en esas reuniones privadas que mantenían por diversas cuestiones del caso y planteos que hacía la entonces fiscal, se colaban cuestiones personales que en muchos casos databan de hace más de 20 años. 

Lo que lamenta de haber sido separada del caso es no haber podido llevar a juicio el caso de Berriel y de los cónsules, Stéfano Di Conza y Gustavo Piegas.

Sus problemas con Gómez, afirma Fossati, surgieron en 2005 cuando ella estaba en una situación personal complicada —recuperándose de una situación de salud, divorciándose de un largo matrimonio y con depresión posparto— y tenía duros cruces con su entonces colega Gustavo Zubía. 

“El problema era con Zubía, pero Gómez siempre se adhiere a la persona que tiene más poder. Lo cierto es que se hizo una investigación, había que separar al trío porque el diálogo se había vuelto muy malo y yo perdí porque era la parte más débil”, señaló.

El tiempo y la hija del ahora diputado —que es fiscal— la acercó con Zubía. Con Gómez no, pero ella —según dice— había elegido “cambiar de página” y volver a confiar en él, porque lo que había pasado era historia antigua. De hecho, él llegó a ofrecerle el cargo de fiscal de Delitos Económicos y Complejos, pero esa oferta se cayó cuando ella se hizo cargo del caso Astesiano. Eso generó un gran enojo en la exfiscal, quien lo acusó de no tener palabra. A su entender, la “defraudó”.

¿Que la haya defraudado es lo que trajo de vuelta todo eso?

No es que me lo trajo (a mí). Él lo trajo. No lo entiendo. Obviamente que el que filtró eso del 2005 fue él, porque los demás ya teníamos todo laudado.

Si pudiera elegir quién es fiscal de Corte ¿tiene un candidato?

La Dra. Mónica Ferrero.

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Gabriela Fossati Member

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