Fútbol > EL ESTUDIANTE

Francisco Ginella, el jugador que se reparte entre el fútbol y el estudio

Al jugador de Wanderers, que se apronta para los Panamericanos de Lima, le quedan tres años de administración de empresas

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21 de julio de 2019 a las 05:02

Cuentan que Pancho lo intentó. Desde Polonia. Pero con el paso de los días comprobó que la cabeza estaba en otra cosa. El fútbol, vivir un Mundial, no es cosa de todos los días. Pese a ello, su sentido de responsabilidad lo llevó a comunicarse con sus compañeros de estudios que preparaban un examen. Pero comprobó que era imposible, en pleno Mundial Sub 20, tener la cabeza en la facultad, por lo que se perdió una serie de controles.

Francisco Ginella reparte su tiempo de futbolista de la Primera de Wanderers y las selecciones juveniles con los estudios de administración de empresas.

A Pancho le quedan tres años de carrera. Y a pesar de que las responsabilidades como futbolista profesional van en aumento, no abandona los estudios. Con el paso del tiempo se acostumbró a convivir con el juego y el estudio. 

Dice no olvidar aquellos días en que su madre, su padre o su abuelo lo esperaban a la salida del Monte VI para llevarlo a entrenar a las formativas de Wanderers en el cuartel de Burgues.

Muchas veces llegaba tarde al entrenamiento, pero en el club se lo permitían a sabiendas de que estaba estudiando. Incluso alguna vez le permitieron hasta faltar para que estudiara.

Sumarse a los bohemios fue una especie de herencia familiar. Es que su hermano ya jugaba en el club. Ginella jugaba al baby fútbol en La Escalinata. Era 9 cuando Héctor Julios lo llevó a la séptima división de los bohemios. 

En el club del Prado comenzó jugando como delantero pero con el paso de los años lo fueron bajando unos metros hasta transformarse en un pieza clave del mediocampo. “Lo tomé bien cuando me bajaron unos metros en la cancha para jugar de volante porque el cambio fue progresivo. De jugar de 9 pasé a actuar de enganche y luego me centraron un poco más”, admitió a Referí.



Seleccionado sub 15


Francisco Ginella comenzó a ser futbolista del proceso de selección desde temprana edad. Tenía 14 años cuando el técnico Alejandro Garay le echó el ojo y lo empezó a convocar para la sub 15.

Fue una selección curiosa aquella porque los citados eran todos generación 1999 que, por la fecha de nacimiento, no podían disputar el Sudamericano sub 15. 

Aquel plantel entrenó dos meses con la intención de no dejarlos fuera del proceso y que fueran considerados en un futuro. Desde aquel entonces, Ginella comparte el plantel con los defensas Sebastián Cáceres y Agustín Dávila.

Posteriormente, el mismo entrenador lo volvió a tener en cuenta para una selección sub 18.

Y a todo esto un día Jorge Giordano lo ascendió al plantel principal. Pero no debutó en el primer de Wanderers hasta el desembarco de Eduardo Espinel que lo mandó a la cancha un 14 de abril de 2018 ante Racing.



El proceso en la selección continuó su rumbo. Ginella fue preseleccionado para representar a Uruguay en el Sudamericano sub 20, pero una lesión le impidió formar parte del plantel definitivo. La revancha la tendría en el Mundial de Polonia.



El estudiante


Ginella comparte el fútbol con el estudio. Está siguiendo la carrera de administración de empresas. Revela que sus padres le inculcaron que había que estudiar y prepararse. Lo entendió desde siempre, al punto tal que contó que siempre rindió bien en los estudios.

“Estudiar me sirve para darme cuenta que no todo gira en torno a una pelota y que hay que prepararse para cuando dejemos de jugar al fútbol, para la vida. Hay espacios de distracción, de conocer otra gente fuera del fútbol”, admitió Ginella.

El volante dijo que va por la misma línea de su hermano que es ingeniero.

El tema es que los compromisos con el fútbol profesional consumen mucho tiempo. Ginella lo vivió en el Mundial sub 20 de Polonia. Pese a que se llevó los libros, se le hizo complicado poner la cabeza en los estudios.

“Se me complicó un poco porque me perdí una serie de controles. A pesar de que trataba de estudiar era difícil estar en un Mundial con la cabeza en la facultad. Al menos traté de no desengancharme del todo de los estudios”.

Y acotó: “En Polonia, sinceramente, estudié poco y nada. Era un momento de mucha emoción, estás con la cabeza en otra cosa. Pero apenas volví retomé todo”.

El futbolista de Wanderers comentó que sus compañeros de selección le preguntan por los estudios y no cree que pueda influenciar su ejemplo en el resto.

“En cuanto a la influencia es algo no creo que pase porque yo les diga que estudien. Capaz que puedo motivar un poco. Pero es un tema muy de cada uno, como lo hayan instruido, de su familia, su entorno. Por más que insistas si en su cabeza no está estudiar es difícil influenciar o motivar a una persona a que lo haga”.



Tabárez y el himno


Ginella parece tener las cosas claras. Por estas horas donde se comenta el interés de varios clubes de Italia por su ficha, asume que el pase es el sueño de todo jugador. “La realidad es que hoy día estoy enfocado en el Intermedio con Wanderers. Está llegando el momento de irme al Panamericano y después si surge algo veremos”.

Dice que no tiene el pase como un objetivo fijo. “La ilusión la tengo como la tienen todos los jugadores de ir a jugar a los mejores lugares. Pero hoy día la realidad es que tengo objetivos a corto plazo. Mi cabeza está en esto con la selección”.



El volante dice que nunca habló del tema de los estudios con Tabárez al cual saluda todos los días en el Complejo Celeste.

“Es muy bueno entrenar sabiendo que el técnico de la selección mayor está ahí, mirando. No sé, pero supongo que no pasa en el resto de los países que esté el técnico de la mayor mirando a los juveniles casi todas las semanas y es algo muy bueno”.

En poco tiempo Ginalla será sometido a otra prueba de emoción cuando le toque volver a escuchar el himno nacional previo a defender a la camiseta del país.

“Me pasó en el Mundial sub 20 cuando la tribuna estaba mi abuelo y mi hermano que se habían ido hasta Polonia. Fue un plus. No lloré, pero me emocioné mucho. En ese momento uno no se puede pasar de manija”.

El jugador admitió que cuando suena el himno: “Se te viene todo a la cabeza. Ya cuando vas entrando a la cancha pensás en los obstáculos que superaste, los problemas que tuviste, la gente que te apoyó, los que te dieron para delante cuando estaba complicada la cosa”.
Reveló que esos temas se hablan siempre para que las emociones no les jueguen en contra.

Ginella analizó con cautela el futuro celeste en los Juegos Panamericanos de Lima: “Tenemos un buen grupo, a lo largo del torneo se verá para qué estamos. No me gusta hacer pronósticos”.

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