Al finalizar, la ministra de la Presidencia, María Nela Prada, leyó las conclusiones de la reunión que tocó temas de gestión, comunicación, denuncias de corrupción y narcotráfico. "Ratificamos nuestra militancia" en el MAS junto a "nuestros principios ideológicos revolucionarios, antiimperialistas, anticapitalistas, anticoloniales y antipatriarcales", dijo la ministra.
El pronunciamiento rechazó "contundentemente" todo intento "interno y externo de desestabilización" e indicó que "el enemigo principal" no está en las filas del MAS, sino que es la "derecha fascista".
Además, en la reunión de Arce con sus colaboradores se ratificó una "inclaudicable lucha frontal contra todo hecho corrupción y narcotráfico" y que esto se hará "caiga quien caiga".
"No permitiremos que, con afanes políticos, se nos pretenda etiquetar a todos como culpables por delitos que son personales", dictó el manifiesto que leyó Prada.
Por su parte, Morales se reunió con las federaciones de productores de hojas de coca del trópico de Cochabamba -su principal bastión político- y lo acompañaron varios parlamentarios "evistas" como el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez.
En declaraciones a los medios, el senador "evista" Leonardo Loza aseguró que "el siguiente candidato del MAS (para las elecciones de 2025) es Evo Morales" y que los "renovadores" o "arcistas" son "sinónimo de la derecha".
Una “traición”
El último conflicto dentro del MAS estalló el pasado martes, cuando en una reunión del MAS, su segundo al mando acusó a Arce de quererse presentar a las próximas elecciones presidenciales bajo el auspicio de otro partido.
Gerardo García arguyó que “la traición es lo que más duele (...) En vez de que hagamos una gestión de Gobierno, ellos siguen diciendo que son del MAS, pero están actuando de otra manera, han intentado y están intentado hacer su propia estructura política”. Asimismo, declaró que la dirección del partido se arrepiente de haber acordado por Arce para sustituir a Evo Morales a la cabeza del país. Según García son varios puntos los que han contribuido a esa conclusión.
El primero de ellos es la permanencia de funcionarios que, según el partido, han sido criticados desde la base y “siguen intactos” en sus puestos, por lo que el pueblo se está cansando de estas actitudes. Lo segundo es la supuesta “corrupción que afecta a la actual cabeza del Estado”, un tema que viene creciendo desde el reconocimiento del Gobierno de cierta permeabilidad del narco en instituciones policiales.
En este sentido, Morales denunció que el Ejecutivo, propuesto por él, le ataca con mentiras y le amenaza. “Lamento mucho que ahora con un gobierno que llegó al poder con la sigla del MAS-IPSP tenemos citaciones, investigaciones y persecuciones”, expresó en sus redes sociales.
Tal vez la clave de la discusión sea la elección del abanderado del MAS en 2025. Gerardo García, entre sus quejas, mencionó que ‘Lucho’, como se le conoce al presidente Arce en su país, le expresó que ejercería el mandato de la nación “por única vez”.
La pelea llevó al extremo de no invitar a la próxima reunión ampliada del MAS a sus militantes que ejercen como funcionarios en el actual tren ejecutivo bajo la justificación de que no pueden ser "juez y parte" en los debates. Una decisión que exacerba las divisiones.
Respuesta del gobierno
En una conferencia de prensa posterior, la ministra Nela Prada, dio a conocer el disgusto del Gobierno, encabezado por Luis Arce, con respecto a las afirmaciones dadas a conocer por el vicepresidente de MAS, Gerardo García. Este acusó a Arce de “traicionar” al partido y a su líder, el expresidente Evo Morales.
“Lamentamos profundamente y rechazamos de manera firme y plena estas declaraciones (...) no hemos traicionado ni traicionaremos los principios de nuestro movimiento político”, puntualizó la funcionaria. En otro momento, la ministra subrayó que “lamentablemente estos señalamientos contra nuestro presidente (Arce) que estuvo aquí en los momentos más duros para justamente levantar de las cenizas junto al pueblo boliviano, a nuestro instrumento político, para devolver la esperanza y la estabilidad”.
También se refirió a las presuntas acusaciones de envenenamiento que el Ejecutivo estaría preparando contra Evo Morales, formuladas por parte de la cúpula del partido. “Hay que señalar que el único veneno es la división”, dijo, “que el único veneno son todos estos intentos de fraccionar el movimiento popular”.
Según Prada, los señalamientos al presidente intentan crear un estado de opinión adverso que facilite la expulsión de Luis Arce y de su vicepresidente, David Choquehuanca de las filas del Movimiento al Socialismo. Ante esto, alertó que el principal enemigo del MAS es la “derecha fascista” y no su jefe.
En otro momento lanzó un dardo contra la cabeza del partido. La ministra dijo que el MAS no tiene ni “dueños ni patrones” y recordó el papel de la organización en la sociedad: “es el brazo político de las organizaciones sociales” (…) “le pertenece al pueblo boliviano más allá de documentos de expulsión o de carnets de militantes”, sentenció.
En lo que parece una respuesta a las palabras de la jefa de la oficina presidencial, el exmandatario Evo Morales tuiteó dos párrafos que, más que calmar las aguas, acentúan el cisma del conjunto de izquierdas. “Si alguna autoridad cree que llegó al cargo por su supuesta fama o mérito personal y no por el acompañamiento, la lealtad y el compromiso orgánico del MAS-IPSP, está demostrando que no pertenece a nuestro instrumento político del pueblo”, enfatizó.
Llamado a la unidad
El diario español ‘El país’ se hizo eco de las palabras de una de las personalidades más respetadas dentro del Movimiento: el exvicepresidente Álvaro García Linera. Éste llamó a un acuerdo de unidad en la izquierda boliviana.
Según García Linera, citado por el rotativo ibérico, al estar separados será difícil lograr una victoria y más complejo aún lograr un triunfo en lo adelante, mencionando que perderán el poder “por mucho tiempo”. Advirtió incluso sobre la incertidumbre que esta pelea podría traer a la sociedad, y que indudablemente se vería reflejado en unas encuestas acompañadas del pesimismo.
El antiguo segundo al mando de Evo Morales recordó que en todas estas peleas públicas viene de la mano la apatía política, un escenario que no solo podría dañar la imagen de los líderes, del país y del partido, sino que también podría dar al traste con una “derrota catastrófica” en las presidenciales de 2025.
Las tensiones en el MAS comenzaron a sentirse a fines de 2021, cuando los "evistas" recomendaron a Arce hacer cambios entre sus colaboradores, algo que el presidente no hizo.
(Con información de agencias y medios locales)