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Guardiola a Sergio Blanco: "Me ofrecieron el Barcelona B y no sé qué hacer"

Yo jugué con... el delantero compartió equipo con grandes figuras mundiales y recuerda anécdotas de ellos

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10 de febrero de 2018 a las 05:00

El fútbol es capaz de reunir historias tan increíbles como la del llamado que recibió Sergio Blanco de Pep Guardiola. Su excompañero en Dorados de México, con quien había hecho un rica amistad, le trasladaba una inquietud que lo carcomía: "Mira Chapa, me ofrecieron hacerme cargo del Barcelona B y no sé lo qué hacer". El Chapa no dudó: "¡Tenés que agarrar! Es el trampolín para el primero".

El paso del tiempo le terminó dando la razón a Chapita. Guardiola se terminaría convirtiendo en el entrenador más exitoso de la historia de Barcelona y uno de los más reconocidos a nivel mundial. El ídolo y goleador histórico de Wanderers tuvo el lujo de compartir equipo con Guardiola, y no lo olvida.

"¿Pep? Fue un monstruo. Lo agarré en la última etapa, se retiraba pero mantuve contacto con él. Un día estaba en China y me llama para comentarme que le habían ofrecido la filial de Barcelona y estaba en duda si agarraba o no", comenzó diciendo Blanco a Referí. Y sigue con la historia... "Hablamos, y me queda el recuerdo que le dije ¿por qué no? ¡Tenés que agarrar! Ahí creo que no me equivoque. Se veía venir que iba a ser un fenómeno por lo que trasmitía como compañero".

Cuando se le comenta que fue el que terminó impulsando a Pep, Blanco aclara: "No, no, pero justo en ese momento estaba por tomar la decisión y se dio que le pude decir que era un paso más para llegar a lo quería".

El delantero dice que al día de hoy le comenta a sus compañeros las cosas que hacía Pep como volante.

"Como compañero destaco lo sencillo que era, y cuando te toca jugar con fenómenos de verdad te das cuenta que son los más sencillos fuera de la cancha. Tenía visión, y es algo que lo hablo con los volantes que tengo porque, antes que le llegue la pelota, Pep sabía dónde la iba a meter". Blanco no olvida una pelota de gol que le dio. "En un partido contra San Luis, mirando para otro lado, me mete un pase de 50 metros que me dejó mano a mano con el golero".

"Siempre lo embromaba, porque se había ido a jugar a Catar y le decía: ¿Qué fuiste a hacer? Dejate de embromar. Y me respondía: '¡Sabés cómo se vive! Tengo cancha de golf en casa'. Al tiempo, cuando me fui a China me llamaba y me decía: '¿Qué fuiste a hacer?'".

Vaya historia la del Chapa. Recién sobre el final de la charla con Referí y de repasar tantos nombres de históricos jugadores con los que compartió, con un dejo de nostalgia, admite: "Pucha, la verdad que uno no se da cuenta pero jugué con gente importante...".

Jorge Barrios


Jorge Barrios

"Debuté con él como técnico en Primera. Lo tuve de compañero, de técnico, de gerente deportivo, y seguramente lo tenga de presidente (risas). Fue mi ídolo en el club del que soy hincha, lo veo en la tribuna cuando jugamos. Es la historia de Wanderers. El día que debuté, jugué el sábado en Quinta y el domingo fui citado a Primera. Nos juntábamos a comer en la sede y era bravo entrar. Iba solo, con 16 años. Cuando llego, el Chifle estaba afuera, me agarró, me entró a la concentración y me presentó. Yo no sabía cómo ingresar a la sede y me salvó. Cuando le tocó de gerente le dije que nos íbamos a pelear pero era por lo mismo. Los dos pensando en el bien del club. Deseo que vuelva, el club lo necesita en el puesto que sea".

Cuauhtémoc Blanco

En México Sergio Blanco se dio el lujo de jugar en América con el intocable Cuauhtémoc Blanco. Un díscolo capaz de salidas inesperadas. "Tengo relación con Cuac, nos escribmimos y comentamos de hacer algo juntos. El hermano me quiso llevar a México. Adentro de la cancha era increíble escucharlo discutir con los jueces. Les decía cualquier cosa. Uno no entendía cómo se le podía hablar así al juez, pero tiene todo permitido en México. Y luego, cuando llegué al club, llevé unos zoquetes que me regaló el Mono Varela, el profe que laburaba con Daniel Carreño. Él dijo que si salíamos campeones de la Liguilla me regalaba unos zoquetes que me encantaban. Y los llevé a México. Cuando me vio Cuauhtémoc me amenazó que si me veía de nuevo con ellos me los quemaba. Los tuve que esconder. Tiene un valor simbólico. Ya cumplieron un ciclo, tienen 12 años".

Sebastián Abreu


Sebastian Abreu
Sebastián Abreu a pura sonrisa, con el mate que evidencia los escudos que defendió
Sebastián Abreu a pura sonrisa, con el mate que evidencia los escudos que defendió

"Un amigo, me abrió las puertas de su casa cuando llegué a México; yo tenía 20 años y no tenía nada. Me agobió llegar de La Teja al DF (Distrito Federal). El Loco me puso abajo del brazo. Otro tipo que cuando le toque ser entrenador no tiene posibilidad de que le vaya mal, por cómo vive el fútbol, cómo demuestra lo que sabe. No viví con él en México, vivía enfrente, en un condominio donde me llevó. A una calle de distancia. La hija grande de él, Vale, era chiquita. Recuerdo a Charo, la muchacha que cocinaba, y yo casi todos los días iba a comer a su casa. Se podría decir que me mató el hambre. ¡Jaja!".

Juanma Lillo

"Fue una persona de la que saqué muchísimos conceptos que me dio en su momento. Y ahora que estoy más cerca del retiro y de agarrar para ese camino de entrenador, me hubiese encantado tenerlo para mantener todo más presente. Un hombre con conceptos muy claros; nosotros entreveramos el fútbol pero él decía cosas muy claras. Me dijo cosas personales y de equipo que si mañana tengo la suerte de dirigir voy a utilizar. Del medio para delante era un equipo muy lindo. Fue muy disfrutable tener en el mismo plantel al Loco, Matute Morales, Pep y encima el técnico era Lillo".

Leo Beenhaker

"Fue un lujo de mi carrera que me haya dirigido. En el momento uno no entendía mucho lo que pedía. Tenía su forma de ser, y uno medio chico, medio rebelde, chocaba. Pero el hombre tenía sus palmarés en la espalda y luego llevó a Trinidad y Tobago al Mundial. De repente no lo disfruté tanto. No me tocó jugar y uno cuando es joven quiere jugar. Era bien europeo. No tenía mucho trato con los sudamericanos, éramos cuatro y jugaba uno solo. Sebastián (Abreu) no jugaba mucho y en México era intocable. Imagínate yo que no tenía nombre y era medio despilfarrado en la cancha".

Sebastián Eguren


sebastian eguren

"Hermano de fútbol, de la vida, de familia, casi de sangre. Lo disfruté como compañero, los disfruto como amigo. Disfruto sus consejos que me transmite ahora que estoy con el miedo que se termina la carrera. Lo escucho, me toca que me aconseje o que me diga cosas de cómo me ve, qué posición puedo agarrar en la cancha. Me junto muy seguido. Me ayuda mucho. Cuando me junto con él siento que gané algo".

Matute Morales


Ángel Matute Morales
Matute Morales y Arriba Chile
Matute Morales y Arriba Chile

"Somos amigos hasta el día de hoy. Una persona que quiero, admiro y respeto. Siempre estamos pendientes de volver a encontrarnos. Ahora es contratista. Un día yo en América y él en Veracruz, me robó una pelota al borde del área nuestra y terminó en gol. Siempre me lo recordó. Fue disfrutable verlo jugar".


Pep Guardiola


Pep Guardiola
Pep Guardiola
Pep Guardiola

"Con Pep, luego que fue entrenador exitoso no tuve más contacto. Un poco por vergüenza y mi forma de ser no lo molesté más. Cuando estaba en Cristal el gerente del club fue a conocerlo a través del peruano Claudio Pizarro. Yo aproveché y le mandé saludos a él y a Cristina, su señora, y se acordaron".

Pavel Pardo

"Un fenómeno, un crack con todas las letras. Cuando llegó mi familia a México quería llevarlos a la Virgen de Guadalupe. Entonces le dije que iba a ir en metro y se puso como loco. Me ofreció a su chofer. Pero yo, de caprichoso, fui en metro. No entendía que un jugador de América se subiera a un subte".

Chiquito Bossio

"Fue un hermano. Vivía un poco lejos y estaba solo, entonces armamos una movida para traerlo y pasamos a vivir casa de por medio. Cuando llegaba tarde le dejaba la comida pronta. Llegaba más tarde porque se iba a arreglar los bráquets y le dejábamos la comida en el micro. Una persona muy querible".

Santiago Ostolaza


El Vasco Ostolaza con su nieto Milo en Maroñas
El Vasco Ostolaza con su nieto Milo en Maroñas
El Vasco Ostolaza con su nieto Milo en Maroñas

"El Vasco Ostolaza tenía la humidad de los campeones, de los grandes. Un tipo que de repente no te decía nada pero entendías lo que te quería decir. Cuando hablaba era porque estaba complicada... ¡mejor que no hablara! Con él entendí lo que es el fútbol y el sacrificio. Estaba con la rodilla a la miseria y entrenaba a la par. Jugaba y al otro día veía que (el médico Alberto) Pan le sacaba tres jeringas llenas de líquido de la rodilla y al otro día entrenaba. Había ganado todo y podía decir este partido no juego, hoy no entreno, pero el loco quería estar siempre. Me mostraba que ese era el camino".
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