¿Qué te motivó a entrar en campaña?
Me motivó sentir que realmente puedo aportar y contribuir a las decisiones que el Uruguay tiene que tomar en esta encrucijada de la próxima elección para garantizar un rumbo, darle velocidad a los cambios y en definitiva aportar para esa construcción de un país de más oportunidades para los uruguayos. Es una vocación que siempre sentí por la vida pública y política desde que me conozco. Parece más complicada la vida pública que moverse en la actividad privada. Al final del día es la misma decisión por la que acepté la convocatoria que me hizo el presidente (Luis) Lacalle en plena pandemia para hacerme cargo de la responsabilidad de Antel. Va por el mismo sentido de poder dar y poder servir y hacer algo por el país. Tiene que ver con lo que uno siente que debe hacer.
¿Es como un mandato?
En mi vida tuve varias veces que tomar decisiones. La decisión por comprometerme por la vida pública y poder hacer algo ha sido casi la constante y la que más me ha motivado. Creo que este era un momento en que me sentía que lo podía hacer, tengo el apoyo de mi familia y fui recibiendo esa sensación de acompañamiento todo el tiempo. Siento que el Uruguay enfrenta una decisión importante, creo que es necesaria esa nueva coalición y siento que desde el Partido Colorado podemos hacer una diferencia y para eso hay que animarse y como dice el tango: "Se dio el juego de pileta y hay que echarse a nadar". Además estoy en una etapa de la vida donde creo que por experiencia y por la gestión puedo hacer la diferencia.
¿Cómo se combina toda la experiencia de la actividad privada a lo que decís que podés aportar en la gestión?
Es un diferencial el conocer ese país, el que lo llamo el país real, el país de los que tienen que arriesgar, de los que tienen que apostar, de los que tienen que innovar, de los que emprenden. Es un componente que me parece que enriquece la visión de alguien desde la política y desde la acción de gobierno, porque no todos los políticos terminan de conocer la verdadera experiencia de ese mundo de la producción y el mundo del trabajo.
¿Cómo fue la conversación con la familia para convencerlos de esta nueva etapa?
En realidad, es un bollo porque la familia siempre es la que más te conoce y saben cuáles son las cosas que te mueven. A mi esposa la conocí en un club político en 1984 y de mis hijos también recibí todo el apoyo. En mi casa siempre se respiró política, por razones familiares y de historia. Mi familia siempre estuvo muy vinculada a la actividad política y al Partido Colorado.
"Dejamos un Antel mejor, un Antel en la que creció en todas las líneas de su actividad, tanto en servicio móvil como en datos fijos"
¿Cuándo empezó tu contacto con la política fuera de tu casa?
Soy de la generación que surgió a la militancia en 1980, cuando el plebiscito por la reforma constitucional y el inicio de la salida democrática y fue en esa adultez que me involucré activamente y especialmente muy cerca de Jorge Batlle. Fue quien de alguna manera el que me indujo ese sentimiento de amor al país y de compromiso a la acción.
Eras uno de los jóvenes del grupo cercano a Jorge Batlle y no dudaste ocupar el cargo que él te designó.
Venía de una relación de mucha cercanía después del año 80 y él me dio esa oportunidad que siempre agradeceré. De muy joven me confió la responsabilidad de ser miembro del directorio de Antel, yo tenía 28 años. Y después durante las elecciones internas del 88 también estuve muy cerca de él.
Fuiste a un Antel primero y años después a otro Antel ¿qué diferencia viviste en esos procesos?
En esta segunda etapa ingresé con ciertos objetivos que estaban planteados, algunos muy claros de la ciudadanía, que indicaban que había que poner a esa empresa al servicio de la gente, y dedicarse a lo que debe ser una empresa de telecomunicaciones y nosotros nos trazamos nuestros propios objetivos para la gestión. En ese sentido considero si que hubo una culminación de una etapa y un cumplimiento. Siempre importa ver si uno deja marcas, si impacta en lo que hace y siento que en definitiva, dejamos un Antel mejor, un Antel en la que creció en todas las líneas de su actividad, tanto en servicio móvil como en datos fijos.
Incluso pasando por la Ley de Portabilidad numérica que fue en sus inicios bastante resistida.
Exacto. Antel mantuvo el liderazgo con una preferencia de los uruguayos en un marco más exigente de competitividad que trajo esa ley de Portabilidad. O sea que logramos, a pesar de todos los presagios tan negativos, mantener el liderazgo de la empresa en crecimiento, incorporando además mejores servicios en términos de velocidad de internet, pero muy especialmente en términos de precios. O sea que bajó fuertemente el precio del gigabyte que es el más relevante en materia de telecomunicaciones, se redujo cuatro veces y los clientes usaron cuatro veces más. O sea, un Antel que tiene más clientes, que usan más y pagan menos. Y esto se hizo con un manejo austero y profesional de los dineros públicos, que era una exigencia que venía claramente en contraste de lo que había sido la gestión de empresas públicas de la administración anterior. Dejamos una empresa mejor, que se ocupó de lo más relevante que es dar servicio.
¿Podés trasladar esa gestión en Antel que implicó negociaciones por varios frentes y llevarla a un gobierno nacional?
No es tan lineal, pero sí tiene que ver que cuando uno tiene visión, tiene rumbo, le imprime velocidad y tiene capacidad para hacer, puede impactar y modificar la vida de la gente favorablemente. Es un factor diferenciador.
"Desde el Partido Colorado se puede conectar con ese Uruguay que tenga una conducción hacia adelante, hacia el futuro y que si logramos poner al Partido Colorado en ese rumbo, podemos ser una mejor opción dentro de la propia coalición de gobierno"
¿Qué lugar te parece que ocupas hoy dentro del Partido Colorado?
Prefiero no hablar de los demás precandidatos. A nosotros lo que nos mueve es que creemos que nuestra visión, hacia dónde queremos ir con los problemas que el país tiene, somos los que podemos marcar esa diferencia. Creo que desde el Partido Colorado se puede conectar con ese Uruguay que tenga una conducción hacia adelante, hacia el futuro y que si logramos poner al Partido Colorado en ese rumbo, podemos ser una mejor opción dentro de la propia coalición de gobierno.
¿La convocatoria directa por parte de Luis Lacalle Pou para dirigir Antel y esa vuelta a la vida actividad también influyeron en la decisión de ser precandidato?
Sí. Yo estaba dedicado a otras actividades profesionales ajenas a la política, de hecho incompatibles, cuando recibí la llamada del presidente y la designación la hizo por fuera de los acuerdos electorales o políticos. El confió en que yo tenía el perfil para esa responsabilidad en ese momento. Lo hizo también con Isaac Alfie y con Washington Abdala. Entonces, ocurrió que no siendo del partido del presidente, pero sí colorado, fui adquiriendo visibilidad por la posición que ocupaba y se dio esa orfandad en el liderazgo del Partido Colorado. Entonces empezó a surgir el nombre como una alternativa posible y creo que los resultados de gestión, contribuyeron a que se fuera dando esa invitación a dar el paso de animarse. Más mis propias ganas de hacerlo. Fue un proceso, porque notoriamente cuando a mi me nombran en Antel era inimaginable pensar en un futuro político en ese momento. Estábamos viviendo el peor momento de la pandemia, yo venía de no participar en los procesos electorales y mi designación obedecía a una decisión por fuera de mi propio partido. Fue un tránsito.
Inés Guimaraens Dicen que sos “el más herrerista de los colorados”
Siento que representé fielmente, desde el ejercicio de mi profesión en el gobierno, el espíritu de la coalición. Eso sería lo más justo. Por haber sido designado de la manera en que lo fui, creo que actué con un espíritu claramente de miembro de la coalición y no miembro de un partido. Y en ese sentido fui muy fiel y leal al mandato que el presidente me dio, desde el momento en que me designa de esa manera. Cuando el presidente me nombra yo pensaba yo no estoy acá por colorado y tampoco estoy acá por blanco, estoy para actuar con el espíritu de coalición. Y me parece que eso es lo que realmente representé en la gestión de gobierno. Fue con espíritu amplio y atendiendo las demandas de todos los partidos.
"La solución para los problemas de los uruguayos va en el avance y la profundización del camino que inició esta gestión"
¿Qué te parece que tiene que comunicar la coalición para volver a gobernar?
La coalición debe convencer a los uruguayos que otro rumbo para el país es inconveniente y que la solución para los problemas de los uruguayos va en el avance y la profundización del camino que inició esta gestión. Se trata de garantizar el rumbo y además imprimirle velocidad a los cambios que se exigen.
¿Eso se puede hacer sin la figura de Lacalle Pou?
Absolutamente. Lo más importante no es la persona sino lograr que la gente tenga la convicción de que es por ese camino que el Uruguay va a avanzar. Y además Lacalle Pou va a estar, igual que van a estar los demás. Lo más importante que debemos decir y convencer es que Uruguay es un país que puede ponerse en pelotón de países de avanzada. Uruguay tiene el desafío de pegar ese salto al desarrollo que supone acelerar el ritmo de su crecimiento económico. Países como Uruguay lo han logrado hacer en la medida que se han animado a llevar adelante cambios referidos a su manejo de la economía, con el objetivo de atender los problemas de la gente, que no hay que perder la perspectiva. Hay que convencer a los uruguayos de que debemos enfrentar esas reformas que tienen que ver con esa economía más abierta, más competitiva, donde el Estado sea eficaz para resolver los problemas de la gente, pero no el freno o la traba para permitir el desarrollo de ese espíritu emprendedor, de iniciativa, de atracción de la inversión que es la que realmente permite tirar del carro y favorecer la solución de los problemas de los uruguayos. Ese es el mensaje más importante: de que se puede tener un impacto de mejora en la vida de los uruguayos.
Siento que ahora viene un nuevo tiempo en el que tenemos que seguir avanzando e impactando en ese camino de reformas en materia de lo que hace el Estado, cómo lo hace, lo que el Estado pesa, pero sin perder el objetivo, el propósito. Y el propósito es mejorarle la vida a la gente.