Inaugurado hace poco más de dos meses, el Hospital del Cerro ha ido paulatinamente incorporando servicios con el objetivo de atender a la población vulnerable del oeste de Montevideo y “descongestionar” al Hospital Maciel, el centro de referencia de la región.
Desde antes de comenzar a funcionar, el centro enfrentó algunas dificultades para incorporar a todos los especialistas (principalmente los cirujanos y anestesistas), y ahora que está en marcha continúa registrando algunas complicaciones en su block quirúrgico que motivaron, en los últimos días, una intervención por parte de las principales autoridades de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE).
Parte de los problemas se concentran en los carros de anestesia, unos equipos que sostienen los sedantes, las bombas y los monitores, los cuales fueron comprados nuevos pero su uso ha sido defectuoso, tanto que ASSE debió pedir al Maciel que le entregue uno de los suyos –también nuevo– buscando poner fin a las complicaciones, según supo El Observador a partir de fuentes de salud pública.
ASSE
Hospital del Cerro tiene block quirúrgico
Aunque no está claro si las fallas son atribuibles al proveedor o a incomprensión de los especialistas para manejarlos, la situación desnudó diferencias por la compra, ya que el director de la División Tecnología Médica de ASSE, Daniel Puime, manifestó que no había sido consultado, cuestionó algunas modificaciones planteadas por la administración y criticó uno de los equipos adquiridos, mientras que el jefe de anestesia del Cerro, Milton Froche, dijo que lo que sucedía corroboraba todas las “opiniones negativas” sobre las máquinas que había expresado.
Compra directa
El 30 de octubre de 2023, una semana antes de la inauguración del hospital, ASSE compró de forma directa –sin licitación– cuatro carros de anestesia (con monitores y vaporizadores) por $5.007.490 (US$ 126 mil) a Equimed, una empresa que tiene la representación de Penlon, una reconocida marca inglesa.
La compra consistió en un carro “Penlon Prima 320 Advance” y otro “Penlon Prima 465” que debían ser entregados a ASSE en un plazo de cinco días ya que se iban a destinar al Cerro.
A su vez, se incorporaron otros dos carros “Penlon Prima 465” con un plazo de entrega de 12 días para ser utilizados en el Hospital Pediátrico Pereira Rossell.
Clap Laboratorios, una competidora que vende equipos de la alemana Dräger, impugnó la compra pero la administración siguió adelante argumentando “necesidades del servicio”.
Falla eléctrica y error de uso
La empresa instaló los equipos y capacitó a los trabajadores el 14 de noviembre, y al día siguiente el centro de salud hizo su primera operación, informó en ese entonces ASSE en un comunicado.
A menos de dos semanas del comienzo de las operaciones, el 27 de noviembre los técnicos del hospital reportaron una falla en uno de los equipos –el Prima 320 Advance– el cual fue retirado para ser reparado.
El carro fue arreglado y entregado dos días después (el 29), aunque el 1° de diciembre se registró una nueva llamada pese a que el hospital no contaba con “service de mantenimiento contratado” aunque el equipo estaba en garantía.
Tras un par de días con llamadas telefónicas y asistencia por consultas debido a fallas “no reclamables” a la garantía (como un problema en la calibración de la celda de oxígeno), el 11 de diciembre técnicos de Equimed fueron al hospital ya que no funcionaba la capnografía (el monitoreo del dióxido de carbono en los pacientes). Allí constataron que “el adaptador plástico estaba colocado al revés (en forma forzada)”, según señalaron en un informe en el que aclararon que habían dejado la máquina “operativa”.
Leonardo Carreño
Hospital del Cerro busca descongestionar al Maciel
Pero un mes después, el 12 de enero, los médicos reportaron que el carro volvió a fallar –no ciclaba–, por lo que la empresa decidió retirarlo y dejar otro (modelo 465) hasta el 19 de enero, fecha en que entregó el equipo arreglado.
Temor por “eventos adversos”
Las roturas molestaron al jefe de anestesia del Cerro, Milton Froche, que transmitió su disconformidad con el funcionamiento a las autoridades de ASSE.
En diversas comunicaciones, Froche manifestó que el equipo había presentado diferentes fallas. A modo de ejemplo, relató que un día se había bloqueado un ventilador, por lo cual debieron terminar una de las intervenciones con “ventilación manual”, mientras que en otro caso, la pantalla digital se había bloqueado y congelado.
El anestesista dijo que los equipos tenían “innumerables fallas” y que una de ellas había entrado a taller dos veces en dos meses cuando era “nueva a estrenar”.
A su vez, cuestionó la capacidad del servicio técnico de la empresa y advirtió que el mal funcionamiento era un “predictor de que ocurran eventos adversos en el futuro”. De acuerdo con su entender, todo lo que había sucedido corroboraba las “opiniones negativas” sobre las máquinas que había expresado.
Sin participación técnica y pedido al Maciel
Los comentarios de Froche fueron cuestionados parcialmente por el jefe de Tecnología Médica de ASSE, Daniel Puime, quien señaló que no había participado en la compra y consideró que seguramente se realizó sin asesoramiento por la “urgencia” de los “tiempos de inauguración del block quirúrgico”.
El jerarca mencionó que nunca fueron consultados por los problemas y dijo que lo que sabía era por comentarios del representante (Equimed).
En este sentido, criticó algunos de los reclamos, ya que aseguró que las fallas se debieron a un mal uso, pero consideró que el equipo que estaba dando problemas (el 320 Advance) era “bastante básico en sus funciones” para el desarrollo tecnológico actual.
Las dos posiciones quedaron confrontadas el viernes 19 en una reunión organizada por el gerente general de ASSE, Eduardo Henderson, en la que se discutió impugnar la compra dado que los carros no estaban funcionando correctamente.
Si bien la decisión quedó en stand by, ya que hay diferencias acerca de si el problema es del proveedor o por el desconocimiento de los anestesistas del funcionamiento, las autoridades resolvieron pedirle al Hospital Maciel que le derive uno de sus carros, de marca General Electric y que el Cerro mande su Penlon 320 Advance, algo que no cayó bien en ese centro de salud.
Esa posibilidad había sido desaconsejada por Puime, que expresó que no era recomendable ya que suponía un “retraso tecnológico” para el Maciel aunque podía servir en el tomógrafo.
A su vez, transmitió que si el Maciel le daba al Cerro el carro General Electric, era necesario instruir y adiestrar a los anestesistas para evitar “errores” que hubo con el equipo anterior por desconocimiento de su funcionamiento.