12 de noviembre 2014 - 21:44hs

Juan Carlos Rodríguez tiene 55 años, 12 hijos, 23 nietos y dos bisnietos. En la tarde de este martes, sentado debajo de un árbol afuera de la seccional policial de San Rafael, en Maldonado, esperaba información sobre la identidad de un cadáver que apareció el lunes decapitado en la zona del parque El Jagüel, mientras rezaba para que no fuera su hija Yamila, desaparecida el domingo 2 de noviembre. Rodríguez estaba acompañado por varias hijas, por nietos, yernos y amigos de Yamila. Entre ellos, junto al resto de la familia y a la sombra de los pinos, estaba uno de los sospechosos del crimen, un cuñado de la víctima que vive junto a la escena del crimen.

Yamila vivía en casa de sus padres, en el asentamiento Kennedy, pero desde hace algunas semanas dormía en la casa de al lado. La vivienda es propiedad de una de sus hermanas, que hace algunos meses se fue a vivir a Montevideo.

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En esa casa, en el cuarto donde dormía Yamila, la Policía Científica encontró en la noche del lunes una mancha de sangre que intentó ser borrada. A simple vista, la Policía percibió solo una sombra tenue sobre la moquete gris del piso, pero el ensayo de luminol detectó la sangre junto al rastro de un cuerpo ensangrentado. El luminol es una prueba que genera una reacción química que permite a la Policía identificar sangre.

Debajo de la moquete que cubre al piso de madera del cuarto, la Policía encontró una sábana, funda de un colchón, ensangrentada de arriba abajo. Los técnicos también extrajeron de esa habitación muestras de un mechón de pelo con sangre, y gotas de sangre que había sobre un sillón, cerca de la cama.

La colilla de un cigarrillo, un chicle masticado y huellas dactilares en el cenicero completan lo relevado en la escena.

Policía Científica confirmó ayer que la sangre hallada en el cuarto es humana, informaron fuentes del caso a El Observador. Aunque aún no determinó si la sangre pertenece a la víctima, para los investigadores los indicios son claros: en ese cuarto asesinaron a Yamila.

Hoy entregan examen de ADN

Policía Científica elevará hoy al juez Gerardo Fogliacco al menos algunos de los exámenes de ADN realizados. La Policía analizó desde el lunes, cuando aparecieron el cadáver y la cabeza en la zona de El Jagüel, el ADN de Yamila y lo cotejó con el de sus padres para identificarla.

También analizó una muestra de semen encontrada en la vagina de la víctima, que será comparada con el ADN del sospechoso. Esa es una prueba determinante para aclarar el caso o deslindar del asunto al sospechoso.

Declararon padres y hermanas

Junto a la casa donde dormía Yamila vivía uno de sus cuñados. El hombre se había separado hace 20 días de su pareja. La hermana de Yamila se había ido a vivir a casa de una prima junto a sus dos hijos.

El sospechoso, que ayer fue detenido y era indagado por el juez Gerardo Fogliacco, quedó viviendo solo junto a la escena del crimen. El juez allanó en la mañana de ayer su casa e incautó varios elementos más para analizar.

Además de este sospechoso, el juez indagó ayer a otras cinco personas. Un hombre de 38 años y una joven de 18, que fueron vistos junto a Yamila el domingo que desapareció, quedaron ayer en libertad. Permanecían detenidos una mujer de 19 años y dos hombres.

A su vez, declaraon ayer en calidad de testigos los padres de la víctima y dos de sus hermanas: la expareja del sospechoso y la dueña de la casa donde se ejecutó el crimen. El juez les preguntó si sospechaban de su cuñado. Todos respondieron que no.

“Somos pobres pero ninguno de mi familia, ni siquiera mis yernos, tiene antecedentes penales”, dijo en la tarde de este martes el padre de Yamila a El Observador. A unos pocos metros estaba uno de los sospechosos.

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