El cielo, para Martín Mutio, era su vida hasta este miércoles. En noviembre había sido absuelto de todo cargo por la jueza de Crimen Organizado Adriana Chamsarian e iba y venía frecuentemente de Rosario (Argentina) a Uruguay. Hace pocos meses tuvo un hijo con su esposa, que es argentina.
Para uno de sus abogados, Pablo Donnángelo, su "infierno" comenzó cuando se le notificó que el Tribunal de Apelaciones de 2 o Turno había revertido el fallo anterior y lo había condenado a 15 años de prisión. Eso se acrecentó cuando menos de una hora y media después la fiscal del caso, Mónica Ferrero, pidió que se lo citara a audiencia para pedir la prisión preventiva mientras se espera el fallo final de la Suprema Corte de Justicia, que tendrá la última palabra.
Este viernes, después de una agitada tarde en la que Chamsarian se declaró incompetente para tomar una decisión con la intención de apartarse del caso, debió resolver luego de que el tribunal de apelaciones rechazó sus argumentos y, finalmente la jueza que lo había absuelto terminó enviándolo a prisión hasta diciembre de este año.
"Del cielo al infierno", resumió Donnángelo, quien junto a su colega Florencio Macedo defendió al hombre que se presentaba como empresario sojero y ahora fue condenado por traficar 4,5 toneladas de cocaína a Hamburgo (Alemania).
En la audiencia –a cuyo registro accedió El Observador– la fiscal de Estupefacientes Mónica Ferrero y la adscripta Gabriela Fernández argumentaron que Mutio se enfrenta a una pena muy alta y que, tal como esgrimía su teoría del caso y confirmó el tribunal, participa de "organización criminal trasnacional dedicada al tráfico de sustancias estupefacientes con oportunidades extraordinarias para huir del país en cuanto a tener acceso a dinero, documentación falsa y medios para traspasar la frontera".
Donnángelo y Macedo rebatieron ese argumento al señalar que hasta este jueves estaba en Rosario y, como siempre que se lo convocó, volvió al país para ponerse a disposición de la Justicia. A su vez, mostraron un certificado de Migraciones en el que constataba la hora de su regreso al país, que fue en la madrugada de este viernes.
Sin embargo, ese mismo argumento fue utilizado por Chamsarian para fallar en su contra, porque el documento mostraba los varios ingresos y salidas de Mutio al país entre el año pasado y este, lo que a juicio de la jueza probaba sus facilidades y contactos para salir del país.
Los abogados también hicieron especial énfasis en que Mutio siempre que fue convocado, concurrió, lo que también fue reconocido por la jueza y la fiscal.
El condenado, que concurrió a audiencia acompañado de varios familiares, entre ellos su hermano y su esposa, se mostró molesto con la prensa y, una vez Chamsarian manifestó que aceptaba la petición de la fiscalía, cuestionó su decisión.
–¿No puede ser domiciliaria? Yo ya viví en preventiva y la verdad, que mi situación, por cómo me ve la sociedad frente a todo y mi exposición pública, no es nada sencillo. He tenido problemas de seguridad en la cárcel, porque está mal decir que soy inocente y ahí empiezan a hacerse múltiples escenarios: si no traes plata te voy a matar, dónde está tu familia, o sea... Domiciliaria. Mi familia acá tiene una empresa hace 50 años y está la casa de mi padre. Somos más que ubicables. Realmente. Yo entiendo que acá hay una realidad, que acá hay tanta presión social de los medios de comunicación... Hay mucha presión por todos lados y acá hay una sentencia por 4.500 kilos de cocaína y soy la peor persona del planeta ´yo claramente lo quiero ver en prisión´, pero no se terminó esto– planteó Mutio.
–Por supuesto que no. Yo le voy a decir una cosa Mutio, no me hable de presión porque yo hice una sentencia acorde a mi real saber y entender. Yo hice una sentencia en la cual hice una valoración que a mi juicio no se daban las pruebas ¿verdad? Entonces de presión no me hable porque yo he demostrado que no me guío por la presión de nadie– le contestó Chamsarian.
–El proceso todavía no terminó. Al final mi derecho.... Hay una sentencia de un tribunal, el proceso no ha terminado y ya estoy condenado. Ya voy a prisión condenado por un tribunal– cuestionó Mutio.
La jueza le respondió que estaba equivocado, que incluso hay personas sin sentencia –pero sí imputados– que van presos porque hay algún riesgo que lo hace necesario.
-"¡No puede ser! Estuve en domiciliaria y no tuve nunca comportamiento negativo en ningún caso", refutó el condenado.
La magistrada cerró el diálogo diciéndole: "Y yo se lo reconozco Mutio, pero entiéndame una cosa, su situación hoy cambió".
Los abogados defensores apelaron la decisión de la jueza. "La sentencia y la fiscalía hablan de trasnacionalidad y de una organización, pero eso, hablan (...) es casi como una corazonada", dijo y criticó que no se haya individualizado a los integrantes ni se haya dado ninguna descripción de cómo funciona. Ferrero indicó que se está trabajando internacionalmente para desbaratarla.
Jueza Chamsarian decretó reservada la audiencia
La jueza Chamsarian negó el acceso a la audiencia de los medios de comunicación basándose en la circular de la Suprema Corte de Justicia número 292 del año 2017, cuyo primer párrafo establece el derecho de los periodistas a acceder a las audiencias.
Sin embargo, la jueza, sin dar más detalle, impidió que pudieran estar presente. Allí se establecen las "buenas prácticas" para regular el "acceso a los medios de comunicación social a las audiencias penales".