Kadima se presenta con un programa basado en la necesidad de fijar las fronteras de Israel, aun de forma unilateral, una opción que, según las encuestas, goza de un fuerte apoyo popular."Muchos israelíes han llegado a la conclusión de que necesitan separarse de los palestinos, por razones de seguridad y demográficas, y han perdido la esperanza en las negociaciones, con lo que ven la salvación en la desconexión unilateral que propone Kadima", explica el profesor Shmuel Sandler, de la universidad israelí de Bar-Ilan.
Sharón fundó Kadima en noviembre de 2005 a fin de librarse de las trabas constantes que sufría en el partido Likud (que él mismo creó en 1973 para aglutinar a la derecha israelí) para aplicar el Plan de Desconexión que anunció en 2003.
Las personalidades que siguen en el "Likud sin Sharón" son ex ministros y legisladores que impugnaron la retirada de Gaza, hace seis meses y cuyas posiciones no difieren ahora de las de las formaciones de la derecha radical.
Los sondeos ahora dan a su sucesor, el también ex primer ministro Benjamín Netanyahu, menos de la mitad.
Kadima ha arrastrado también a políticos del Partido Laborista como Simón Peres, Haim Ramón y Dalia Itzik.
El Partido Laborista tiene sus raíces en el principal movimiento obrero sionista, el Mapai, y ostentó el monopolio del poder hasta 1977.
La responsabilidad social es el nuevo lema del Partido Laborista, que se ha centrado durante la campaña en defender derechos sociales, como la instauración de un régimen de pensiones obligatorias para todos los trabajadores o la promesa de elevar el salario mínimo.
Entre los demás partidos en liza hay representantes de distintos grupos sociales -judíos rusos, sefardíes, israelíes árabes-, religiosos o defensores de la separación entre la religión y el Estado, y pintorescos, como la Hoja Verde, partidario de la legalización de la marihuana, u otro que reclama la igualdad para los hombres frente a la mujer dentro de la familia.
En el otro lado del espectro político está Meretz que aboga por una sociedad laica y por negociar con los palestinos.
La comunidad árabe está representada por partidos como Hadash, que defiende el derecho al regreso de los refugiados palestinos, o el Partido Nacional Arabe, que pide el retorno incondicional a la mesa de negociación con los palestinos, que no han logrado unirse.
(EFE)