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Control demográfico

Un análisis de la fobia a la superpoblación que aflige a muchos multimillonarios en el mundo

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29 de abril de 2019 a las 08:48

Al 5 de mayo de 2009 un grupo de multimillonarios se reunió en la ciudad de Nueva York para coordinar sus actividades filantrópicas, orientadas a “salvar el mundo”. Según The Guardian, los participantes de esa reunión superelitista y ultrasecreta incluyeron entre otros a Bill Gates, George Soros, Warren Buffet, Oprah Winfrey, David Rockefeller y Ted Turner. Entre todos los presentes acumulaban una fortuna de US$ 125.000 millones. Uno de los temas centrales de la reunión fue la “superpoblación”, tema que parece obsesionar a muchos multimillonarios, que dedican cada año ingentes sumas de dinero a promover el control de la natalidad. En realidad, como mostré en dos artículos anteriores, la superpoblación es un mito difundido por la pseudociencia malthusiana; un mito que, con buena o mala fe, es explotado por quienes quieren imponer políticas de control demográfico de corte imperialista. Es casi seguro que la población mundial no volverá a duplicarse y que alcanzará un valor máximo en algún momento del período 2050-2150. Nadie sabe si luego podrá estabilizarse rápidamente o si entrará en una temible espiral descendente. 

Según Oxfam, en 2015 las 62 personas más ricas del mundo tenían en conjunto tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial. Dada la enorme influencia económica y política de esos magnates, vale la pena intentar un acercamiento a sus opiniones en esta materia. En general ellos tienden a sostener una visión catastrofista del cambio climático y de la contaminación ambiental, y a señalar la “superpoblación” como una causa fundamental de esos fenómenos.

“En un almuerzo sobre el control del clima, el magnate de los medios Ted Turner urgió a los líderes mundiales a adoptar la política china de un solo hijo en una escala global. Turner dijo que la presión ambiental sobre la Tierra requiere soluciones radicales. (…) Sugirió que los países deberían seguir la iniciativa de China instituyendo una política de un solo hijo para reducir el crecimiento de la población, y en última instancia la población humana. ‘Si vamos a estar aquí [como especie] dentro de 5.000 años, no vamos a lograrlo con 7.000 millones de personas’, dijo. Turner continuó con la sugerencia de que los derechos de fertilidad podrían ser vendidos de modo que las personas pobres puedan beneficiarse de su decisión de no reproducirse.” (Business Insider, 07/10/2010; traducción mía).

Por su parte, la Susan Thompson Buffet Foundation, que lleva el nombre de la difunta esposa de Warren Buffet, financió el desarrollo de la mifepristona, nombre genérico de la píldora abortiva RU-486. La misma Fundación ha apoyado durante años con muchos millones de dólares a la organización International Projects Assistance Services (IPAS), que fabrica una bomba manual de succión utilizada para iniciar abortos. También ha donado al menos US$ 427 millones a la organización abortista Planned Parenthood.

Para nosotros, uruguayos, puede ser difícil hacernos una idea cabal de la extensión del miedo paranoico a la superpoblación en los países desarrollados del Hemisferio Norte. Veamos tres ejemplos.

La ONG World Population Balance aspira a reducir la población mundial de los más de 7.500 millones de personas de hoy a 3.000 millones en 2100 y a 1.000 o 2.000 millones más adelante, por medios voluntarios.

El Worldwatch Institute pretende contribuir, mediante investigación y propaganda, al desarrollo sustentable, poniendo fin al crecimiento de la población mundial y reduciéndola a no más de 2.000 o 3.000 millones de personas, lo que correspondería a la “capacidad de carga” de la Tierra. 

El sitio web Small Footprint Family propone nueve medidas para detener el crecimiento de la población: acceso universal a la anticoncepción; más educación para las mujeres (para que tengan menos hijos); posibilidad de divorcio y más oportunidades económicas para las mujeres (para que tengan menos hijos); educación sexual relativista; eliminación de todas las políticas de apoyo económico a los padres en función creciente del número de hijos; adoctrinamiento malthusiano en todos los niveles del sistema educativo; programas gubernamentales para los ancianos, en lugar de para los niños; etc.

Analicemos la situación utilizando el método científico. 1) Observamos que grupos muy poderosos promueven la anticoncepción, la esterilización, el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, el suicidio asistido, unas condiciones económicas que vuelven muy difícil tener familias numerosas, etc. 2) Comprobamos que todas esas medidas tienen un efecto común: disminuir la población. 3) Formulamos una hipótesis inquietante que es consistente con todos esos datos: los grupos en cuestión podrían querer favorecer esa clase de medidas para concentrar cada vez más poder en sus manos en todo el mundo. Obviamente, es más fácil controlar menos gente, y es más fácil controlar a los viejos que a los jóvenes. Valdría la pena seguir analizando esa hipótesis.

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