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La automatización del empleo avanza a paso firme y genera desafíos

Uruguay no escapa a la revolución tecnológica que determina la sustitución de oficios que realiza el hombre por máquinas

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24 de septiembre de 2017 a las 05:00


Un robot está ordeñando vacas por primera vez en forma autónoma en Uruguay. Las cadenas de supermercados comienzan a instalar cajas donde el cliente se autodespacha sus compras. La ola de automatización en los servicios bancarios y financieros parece no tener techo. Todo esto en un contexto donde la economía uruguaya encadena 15 años de expansión ininterrumpida, pero destruyó casi 40 mil empleos en el último bienio.

Como en la primera revolución industrial inglesa del siglo XVIII, otra vez la máquina emerge como una amenaza para la creación o reemplazo del empleos, aunque otros no tan escépticos dicen que esta nueva era demandará competencias con otro perfil de trabajadores. En todo caso, donde existe amplio consenso es en que la educación debe aggiornarse y estar a la vanguardia para que los futuros empleados adquieran oficios con un bajo riesgo de automatización.

Un reciente estudio académico de los economistas del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), Diego Aboal y Gonzalo Zunino, reveló que los jóvenes uruguayos se siguen insertando laboralmente en su mayoría en ocupaciones "con alto riesgo de reemplazo", algo que implica una amenaza para la sustentabilidad del sistema de seguridad social uruguayo.

Otra publicación de la Dirección de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) reconoce que la automatización de ciertas tareas puede generar "serios impactos sobre grandes contingentes de trabajadores y sus familias, con impactos directores en el bienestar, la distribución y la cohesión social". La OPP admite que se deben diseñar lineamientos de políticas productivas y de capacitación para afrontar el empleo del futuro.

Diego Vallarino, docente y experto en temas de innovación y tecnología, dijo que los procesos de sustitución y automatización del empleo son históricos a nivel global y Uruguay no escapa a esa ola. "Esto está impactando en el mercado de trabajo de hoy", reconoció. El experto explica que eso se debe a dos factores. En primer lugar, la productividad de la mano de obra donde, a su juicio, hay deficiencias por atender.

El otro factor es que la tecnología está mostrando una marcada tendencia a la baja en su costo y acceso. "Esto lleva a que un robot o un algoritmo que podían tener grandes empresas como Netflix, hoy lo puedan tener pymes uruguayas. Esto de alguna forma es lo que lleva a que el mercado laboral uruguayo acuse hoy el impacto de la sustitución de mano de obra física por tecnología", resumió Vallarino.

El director de la Dirección de Planificación de la OPP, Fernando Isabella, reconoce los desafíos que la automatización y robotización traerán para el mercado laboral de los próximos 20 o 30 años, pero recuerda que la evidencia histórica indica que el cambio tecnológico a la larga trajo mayores niveles de empleo, en particular en tareas atadas al conocimiento que son complementarias a este fenómeno.

Dijo que si bien hay momentos puntuales de pérdida de empleo, no se debe tener una actitud conservadora a frente al cambio tecnológico, aunque siempre se generan tensiones y dilemas en sectores puntuales. "Sería difícil entrenar a una persona de 58 años para una nueva tarea. Por eso lo importante es redireccionar a los jóvenes para los nuevos empleos. Nuestros estudios son insumos para la definición de la políticas de empleo que encara e Inefop", explicó. Precisamente, Aboal y Zunino sostienen que la educación "será cada vez más necesaria para lograr una inserción laboral menos vulnerable" ante el proceso del avance tecnológico.

“Una mala reacción del Estado implicará no anticiparse a este fenómeno. Otra reacción negativa y conservadora podría ser la de limitar las tecnologías”, admitió Isabella de OPP.


Si se mira el nivel educativo como variable para segmentar a la población de ocupados, siete de cada 10 trabajos realizados por quienes llegaron hasta el nivel primario o secundario podrían ser realizados sin personas. Entre los empleos de quienes terminaron la universidad, ese nivel de probabilidad cae a tres de cada 10.

Automatización acelerada


En Uruguay no hay ningún sector de actividad en el que la proporción de puestos laborales con probabilidad de ser reemplazados en el mediano plazo por el avance de la tecnología sea menor a 50%. El caso extremo se da en el sector de agricultura, caza, forestación, silvicultura y pesca, que presenta una probabilidad de reemplazo de sus ocupados de 82,2%. Le sigue el comercio al por mayor y por menor (80%), actividades financieras (79%), hoteles y restaurantes (76,3%), y las actividades inmobiliarias (75,7%).

“El cambio tecnológico vamos a verlo no solo en grandes empresas, sino en pequeñas y medianas”, dijo Vallarino.

El director de Relaciones Institucionales del Grupo Disco, Miguel Penengo, se refirió a la decisión que tomó su empresa de sustituir una o dos cajas tradicionales en los supermercados por un sistema automatizado de despacho que no requiere la presencia del hombre. El ejecutivo aseguró que este sistema "no está haciendo perder fuentes" de trabajo porque no es el objetivo final. "Este sistema requiere personal, primero por un tema de seguridad y en segundo lugar, el personal que deja las cajas, que no se usa, es redistribuido dentro de la organización, como puestos administrativos o reposición, o puestos más especializados", indicó.

“A esta altura el mundo tiene un futuro que no podemos cambiar las empresas ni lo sindicatos ni los consumidores. Es una revolución que este siglo va a traer y tenemos que ir adaptándonos a ella”, aseguró Penengo.


¿Dónde hay más puestos en riesgo?


Si bien en sectores como el agro el riesgo de la sustitución de mano de obra por tecnología es cercano al 90%, ese sector apenas tiene el 5% del empleo en Uruguay. Sin embargo, hay otras categorías de oficios donde la amenaza de la automatización dejaría a un número sensiblemente mayor de trabajadores por el camino, como el caso de trabajadores de servicios y vendedores de comercio y mercados (22% del mercado laboral en Uruguay), donde el riesgo de reemplazo por tecnología llega al 64%. En tanto, en el personal de apoyo administrativo –que tiene un peso en el empleo del 12%–, el riesgo de automatización trepa al 94%. En cambio, en el caso de los profesionales y científicos (11% del empleo) la amenaza del reemplazo por máquinas apenas llega al 12%.


De tambero a experto en datos


El oficio de tamberos es uno de los más sacrificados que históricamente tuvo el campo uruguayo. Hay que ordeñar los 365 días del año, con lluvia, durante la fiestas, y en horarios incómodos para el trabajador. La edad promedio de productores lecheros uruguayos supera los 50 años y el recambio generacional y la dificultad para hacerse de mano de obra es hoy una de sus principales amenazas para la sostenibilidad futura.

Tambo Robot


En pos de ofrecer una alternativa, la estación experimental La Estanzuela del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) logró el 10 de setiembre por primera vez en Uruguay ordeñar una vaca en un sistema robotizado. Las vacas se mueven por sí solas en el sistema (potreros, callejones, tambo) teniendo como principal incentivo al alimento (cuando se hace escaso, se mueven). Al trasladarse buscando alimento, deben pasar por la sala y ahí el robot las ordeña.


La máquina automatizada realiza por sí solo el proceso de ordeñe pudiendo las vacas acceder a él a cualquier hora (24 horas, los siete días). La detección de celos y mastitis se realiza por sensores. Las personas pueden trabajar de 8 a 17 horas, sin estar presentes durante el ordeñe. Las principales tareas son: chequear en la computadora reportes y alarmas del software, tratar o inseminar vacas, armar parcelas, suministrar reservas y traer alguna vaca retrasada del potrero. Al irse a su casa, las alarmas pueden llegarle al teléfono y resolverlas de forma remota.

El sistema robotizado voluntario de ordeñe está funcionando en una etapa de prueba con 10 vacas, pero la idea es llegar a un rodeo de 120 animales, una vez que se culmine la infraestructura externa que requiere el proyecto.

"Estos sistemas no reducen la mano de obra en el mundo. Sino que ahora se requerirá un perfil de trabajador más intelectual y jerarquizado para analizar la información que dan los robot sobre las vacas", explicó el director del programa de investigación de leche en INIA Uruguay, Santiago Fariña.


Una vez que el tambo está completamente robotizado podrá funcionar con dos operarios, similar a los recursos humanos que demanda un tambo convencional de 120 vacas.

El asistente de investigación y encargado del tambo robotizado, Marcelo Plá, consideró que esta chance que tendrán los tambos uruguayos del futuro será un atractivo para el recambio generacional. "Las futuras generaciones podrán ver como algo atractivo seguir con la producción lechera y mantener el patrimonio familiar", consideró. El técnico es optimista en que este proceso de robotización ayudará a que más personas estén dispuestas a trabajar en los tambos porque será como contar con un empleo en la ciudad con un horario normal de ocho horas diarias.

En otra batalla


¿Qué visión tiene el PIT-CNT e industriales sobre al avance de la automatización y su impacto sobre el empleo? El director del Instituto Cuesta Duarte –órgano que se encarga de orientar a la central sindical en políticas vinculadas al empleo–, Milton Castellano, considera que la tecnología y la robotización "no es hoy la prioridad" en la agenda del PIT-CNT, y que está relegada a un cuarto lugar en un orden de importancia.

De hecho, consideró que si a cinco meses de la "negociación salarial más grande" que tendrán los Consejos de Salarios de este período de gobierno se instala en la agenda el tema de la tecnología y la robotización, de alguna manera ya se está "condicionando subliminalmente" la mesa de negociación con el sector empresarial. "Habrá delegados que van a decir: 'Pa!, no vamos a pedir mucho porque nos van a tirar que vienen cuatro robots y no vamos poder pedir aumento salarial'", señaló. Castellano asume que la central sindical no puede oponerse al empresario que instala una caja que prescinde del trabajador en un supermercado.

"Tengo que ver cómo esa cajera puede tener otro lugar de trabajo. No puedo ir contra la tecnología", reconoce.

Precisamente, para el director del Cuesta Duarte "la batalla" que intenta dar la central sindical es por lograr un cambio en la matriz productiva del país. "Los problemas mayores no serían tanto la tecnología, sino otros problemas vinculados a la matriz productiva que está concentrada en la venta de commodities con poco valor agregado laboral. Por eso se da que mientras la economía crece, los puestos de trabajo no acompañan esa tendencia", afirmó.

Castellano añadió que los principales cinco productores de exportación del país son los mismos de hace 50 años, básicamente vinculados al agro, donde existe una baja calidad y cantidad de empleo.

En tanto, para el director del Departamento de Estudios Económico de la Cámara de Industrias, Sebastián Pérez, la incorporación de las nuevas tecnologías en las empresas es un "proceso natural" que apunta a elevar la productividad, aunque también considera que el hecho de que los salarios más sumergidos hayan aumentado por encima de la media en la industria, incentivó en forma más acelerada la sustitución de mano de obra de menor calificación por tecnología.

El asesor de los industriales considera que las nuevas tecnologías ofrecen oportunidades para ciertas capacidades que hoy son inimaginables. "Esto trae amenazas, especialmente para los trabajadores menos calificados que tendrán que adaptarse", planteó. A su juicio, se hace imperioso "comprender a los jóvenes" y el mundo del trabajo en pequeñas y medianas empresas. "Nuestra legislación laboral está pensada para un mundo industrial manufacturero obsoleto para una cantidad de actividades", aseguró.

Pérez indicó que las nuevas tecnologías plantean cambios en los regímenes de trabajo, con jornadas que pueden ser más extensas que luego se compensan que descansos superiores como hoy ocurre con la industria audiovisual.


66%
de las ocupaciones uruguayas corre el riesgo de ser automatizadas por máquinas, según un estudio académico de los economistas Diego Aboal y Gonzalo Zunino, de Cinve.

37
mil empleos perdió la economía uruguaya en los últimos dos años. Algunos expertos dicen que parte de ese fenómeno se debe a la incidencia de la automatización de ciertos oficios.


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