18 de noviembre 2014 - 20:48hs

"Al que lo mató, los voy a matar a todos esos hijos de puta. Yo solo los mato a los mal paridos”, exclamó Juan Pablo Escobar en una radio colombiana el 2 de diciembre de 1993. Tenía 16 años y recién había recibido la noticia de que la Policía había encontrado y matado a su padre, el narcotraficante más poderoso de Colombia, Pablo Escobar Gaviria.

Ese mismo día, llamó por teléfono a la radio y pidió para hablar nuevamente. “Yo quiero, personalmente, dejar muy en claro que no vengaré la muerte de mi padre, porque ahora lo único que me preocupa es el futuro de mi sufrida familia. Voy a luchar por sacarla adelante y por educarnos. Por ser personas de bien y en cualquier oportunidad, si puedo hacer algo para que reine la paz por los siglos de los siglos en este país, lo haré”.

La familia de Escobar –su hijo Juan Pablo, su hija Manuela y su esposa Victoria Henao– pidió asilo en varios países, pero le fue negado. Tras cambiar de identidad, se refugió en Argentina en 1994. “El cambio de identidad ocurre después de la muerte de mi padre, y lo utilizamos para poder salir del país, ya que salir de Colombia como ‘Juan Pablo Escobar’ estaba absolutamente vetado, era imposible lograrlo”, explicó Juan Pablo, quien adoptó el nombre Sebastián Marroquín, en una entrevista emitida el domingo pasado en el programa La cornisa. El periodista Luis Majul le preguntó entonces si el expresidente Carlos Menem facilitó la entrada y la residencia en Argentina. “En absoluto. Él no sabía de nuestro cambio de identidad. Y nosotros tampoco íbamos a ser tan ingenuos de avisar a cualquier gobierno que estábamos en su país. Nosotros, con mi familia, entramos al país como turistas y renovábamos las visas cruzando a Colonia en Uruguay”, respondió el hijo de Escobar, quien publicó este mes el libro Mi padre, en el
que expresa su “amor incondicional” hacia su padre, aunque reconoce sus contradicciones.

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Hace cuatro años, Marroquín, como prefiere ser llamado el hijo de Escobar, protagonizó el documental Pecados de mi padre, del director argentino Nicolás Entel, en el que pide disculpas a las víctimas de su padre. Su hijo estima que más de 5.000 personas murieron por su orden en Colombia.

Los vínculos con Uruguay
Los vínculos de Escobar con Uruguay no terminan en el visado otorgado a su familia, según su hijo, bajo desconocimiento gubernamental.

En febrero de 1989, la Policía uruguaya detuvo a Raúl Vivas, un joyero argentino que operaba el Cambio Italia en la avenida Gorlero, frente al casino Nogaró. En una entrevista publicada el 23 de marzo de este año en el diario La República, el director de la Secretaría Antilavado, Carlos Díaz, recuerda la operación Polar Cap y vincula a Vivas con Escobar. “Yo lo investigué. Fue hace muchos años, cuando Raúl Vivas lavó en nuestro país US$ 1.200 millones para Pablo Escobar”, aseguró Díaz.

“Lo hizo en un año y medio. Fue entre 1987 y 1989. Imagínese lo que es esa cifra y lo que se puede comprar. Capaz que puede comprar todos los supermercados, y después que tiene los supermercados remarcan precios. A Vivas lo extraditaron y sigue preso en Estados Unidos, donde fue condenado a 551 años de prisión”, agregó. Vivas fue condenado en realidad a 505 por lavado de dinero para el narcotráfico.

Vivas lideraba una organización de ciudadanos, en su mayoría de origen armenio, conocida como La Mina, que se dedicaba a lavar dinero a través de la venta real y luego ficticia de oro a Estados Unidos. Por su labor, en 1987, Uruguay figuró segundo en la lista de países que exportaban oro a Estados Unidos, solo detrás de Sudáfrica, a pesar de que, curiosamente, no existían minas de oro en ese momento en el país.

En las sucesivas entrevistas, el hijo de Escobar ha aclarado que no se quedó ni con un centavo de lo recaudado por su padre a través del narcotráfico y que todo el dinero fue a parar a los carteles enemigos, que entregaron a su padre.

En una entrevista con el programa En perspectiva, de radio El Espectador, realizada el 27 de julio del 2010, con motivo de la presentación del documental Pecados de mi padre, que se estrenó en Montevideo y Colonia, Marroquín aseguró que en Uruguay investigaron la ruta del dinero. “Autoridades estadounidenses, colombianas, argentinas e incluso uruguayas participaron en la extensa investigación que duró siete años en la que se quería probar que nosotros todavía teníamos acceso a esos dineros. Finalmente la Corte Suprema de Justicia argentina resolvió la totalidad de nuestros cargos a nuestro favor y nos declaró inocentes por todo ello”.

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