21 de febrero de 2013 16:31 hs

La aparición de la primera edición del Agropecuario ocurrió en una década que para la producción de carne vacuna significó superar años complicados e ingresar a un período de un dinamismo muy destacado, que gravitó para aprovechar luego el buen momento que sobrevino en las décadas siguientes.

Hoy, a la distancia, se puede observar que el sector tenía potencialmente todas las posibilidades para despegar y que en la medida que aparecieron los mejores mercados, los buenos precios se convirtieron en la locomotora que fue incorporando toda la tecnología y los sistemas que estaban disponibles para lograr mejores resultados productivos.

Aunque sigue siendo un indicador de permanente atención, el aspecto reproductivo ha tenido un comportamiento que, aunque variable, se mantiene en valores promedios para los últimos 15 años no demasiados atractivos.

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Ocurre que en ese período se alcanzó una preñez promedio del 73,4% y una tasa de procreo que se ubica entre 10 y 12 puntos menos, lo significa que fue necesario disponer de 100 vacas para lograr alrededor de 62 terneros.

Sin embargo, este aspecto que vincula directamente al criador con los mejores precios que se logran por los terneros en los últimos tiempos, tiende a mejorar y es claro que obliga a la empresa criadora a mejorar sus sistemas.

Además de la capacidad criadora otros indicadores pautan la mejora de la gestión ganadera, como los coeficientes de extracción con promedio en los últimos 10 años de 19%, un pico de 24,1% en el ejercicio 2007/2008 y un mínimo de 14,7% en 2002/2003.

Se agregan otras tecnologías como la suplementación, el engorde a corral y en consecuencia el desarrollo de la agricultura forrajera. También sobresalió la técnica del destete temporario y precoz, así como también la baja en la edad de entore y edad a la faena, de tal manera que en 2012 los novillos jóvenes y novillitos representaron el 50% de la faena total de un poco más de un millón de novillos.

Los últimos casi 20 años han mostrado cómo la ganadería fue evolucionando y cómo se posicionó en el comercio mundial de la carne, completando ese soporte productivo la trazabilidad ganadera, que ha sido reconocida internacionalmente. Esta tecnología los productores ya la están utilizando para hacer el manejo interno de sus predios, incluyendo aspectos de orden sanitario y en definitiva para hacer una mejor gestión de sus rodeos. Esta herramienta ha sido fundamental para que los servicios sanitarios oficiales logren espacios importantes de habilitación de mercados, como fue haber sido el único país sudamericano en conseguir la Cuota 481 de Europa y la flexibilidad de otras medidas europeas.

También ha sobresalido el gran aporte que hacen las principales razas de carne que se explotan en Uruguay, que hacen que el país esté evolucionando y se esté acercando a la ganadería de los principales países productores de carne de calidad del mundo, como EEUU, Canadá y Australia.

La aparición de los corrales y también de la suplementación que ha ayudado a dar más sustentabilidad de los sistemas, así como la conciencia que se ha generado sobre la importancia de las reservas, han jugado también un papel relevante, según opinan convencidos los dirigentes de las principales razas ganaderas que se explotan en el país.

Un rumbo claro
El marco sanitario de la ganadería uruguaya tiene todavía cosas sin resolver, como es el caso de la brucelosis bovina que todavía sigue generando problemas y que ahora busca consensuar un plan de erradicación de la enfermedad. Tampoco habrá que descuidar la prevención contra la fiebre aftosa, donde el país hace gala de una alta responsabilidad, ni de la tuberculosis que ha comenzado a generar preocupación en el campo. Es claro que el camino es seguir trabajando en genética para mejorar los rodeos del país, que están haciendo un producto mejor, con animales más jóvenes que generan una carne más tierna y de calidad superior.

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