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La historia de Agustín Martínez, "un canario auténtico" que soñaba con jugar en Primera

El juvenil de Boston River llegó hace tres meses a Montevideo con el sueño de ser futbolista profesional; su padre trabaja en el campo y su madre en un frigorífico

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26 de septiembre de 2019 a las 11:39

Agustín llegó en un auto con tres compañeros. Todo le resultaba nuevo. Miró con asombro el radar que está pegadito a la cancha de Boston River, en Manga.

El joven esperaba con su bolsito en la mano cuando lo mandaron cambiar al vestuario para probarlo en el entrenamiento. Los nervios le invadían el cuerpo. Fernando Helo, el empresario que lo recomendó, le había hablado al coordinador de juveniles del club, Juan Ahuntchain, sobre las condiciones del jugador.

La historia comenzó hace tres meses. Agustín Martínez llegó a Boston River con tres compañeros con los que jugaba en Tala, en la Liga Regional del Este.

“Venían dos o tres veces a la semana mientras esperaban el período de pases y cuando le dimos el visto bueno, el último mes, comenzaron a venir casi todos los días”, reveló el coordinador de las formativas de Boston River a Referí.

Hace un mes, luego de verlo en acción y cuando se habilitó el período de pases en la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), lo ficharon. En principio, Martínez fue a la Quinta División donde comenzó a trabajar con los técnicos Diego Garay y Rodolfo Labrucherie.

Ahuntchain reveló a Referí cuáles fueron las razones que le motivaron a ficharlo. “Tiene edad de Quinta pero es muy grande, un gurí de 1,86 metros y pesa 80 y poco de kilos. Acostumbrado a jugar con grandes (por su pasaje en Tala)”.

El extécnico de la selección uruguaya agregó: “Al ser grande, tenía buen juego aéreo, era bastante rápido y agresivo, un jugador que tenía condiciones como para zaguero, para ser un buen zaguero”.

Jugar en Montevideo, su sueño

Una vez fichado, Agustín tomó una decisión de vida. El chico nació en Fray Marcos, Florida, por lo que la distancia se transformaría en una complicación para asistir a entrenar.

Entonces se fue a vivir a Tala con un tío. “Venían los cuatro en un auto todos los días a entrenar”, reveló Ahuntchain.

El coordinador de las formativas de Boston River lo definió como “un canario de afuera, genuino”.

“Era un chico de buen trato y aparte él terminaba un entrenamiento o cualquier trabajo y estaba comiendo su fruta. Siempre preocupado por mejorar. Con la ingenuidad de los gurises de afuera (del interior). Ávido de aprender, de escuchar, un chico que no tiene las mañas de los de Montevideo”, agregó Ahuntchain.

A los 20 días de ser fichado, y tras haber jugado algún partido en la sub 17, la Tercera de Boston River tenía que enfrentar a Cerro y había algunos inconvenientes para armar el plantel.

“Como solo bajaron tres jugadores del plantel de Primera se lo sugerí al técnico Fernando Rodino. Y ahí se armó el grupo de Tercera con jugadores de Cuarta división, y Agustín como único jugador de la Quinta”, contó Ahuntchain.

Para Agustín aquello era increíble. Jugar en Tercera era un pasito más para llegar a Primera división. En pocos días estaba más cerca de lo imaginado.

En el partido del pasado lunes Agustín salió sentido de una rodilla. Se sentó en el banco hasta que en determinado momento el línea del partido entre Boston River y Cerro, Federico Piccardo (foto), sintió un ruido a su espalda.

Cuando miró, Agustín estaba desplomado en el piso. “Vi que el muchacho estaba convulsionando en el piso. Lo primero que atinamos fue a que no se mordiera la lengua, pensando en un ataque de epilepsia”, contó Piccardo a Referí.

Y agregó: “Tengo conocimiento de primeros auxilios porque estudio Educación Física, y es una de las materias que tenemos, entonces nos enseñan cómo es la Reanimación Cardio Pulmonar, conocida como RCP”.

Minutos después fue trasladado en ambulancia al Hospital Pasteur, donde fue ingresado en el CTI.

El pasado miércoles fue desconectado de la asistencia que le permite mantenerse con vida al constatarse por parte de los médicos que no tenía actividad cerebral.

La noticia conmovió el ambiente. El plantel de Boston River iba en pleno viaje al Complejo de la Mutual para entrenar cuando el teléfono del técnico Martín García sonó para comunicarle la noticia.

El técnico le dijo al chofer que parara el ómnibus. Ahí arriba, como pudo y conteniendo la emoción, le habló al plantel y cambiaron de rumbo. Se fueron todos al sanatorio.

El grupo acompañó al papá de Agustín, que trabaja en el campo, a su mamá, que desempeña tareas en un frigorífico de Fray Marcos, y su hermana de 10 años.

En el Pasteur, la mamá del chico le reveló al presidente del club, Roberto Perdomo, que el sueño de su hijo “era jugar en Montevideo, en un equipo de Primera”.

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