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Se subastan 160 lotes con las pertenencias de China Zorrilla

Espectáculos y Cultura > 100 AÑOS DE CHINA

La intimidad de China Zorrilla: los secretos que revela el remate de sus pertenencias

Entre libros, obras de arte y objetos personales, se puede hilar la personalidad de una de las artistas más queridas del Río de la Plata: ¿qué se subasta? 

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03 de abril de 2022 a las 05:00

¿Qué secretos pueden revelar las pertenencias que atesoramos en una vida? Los libros que leímos, las cartas que recibimos, el arte que conservamos o incluso los relojes que contaron nuestro tiempo. Todo es parte de una trayectoria vital, que adquiere un valor especial cuando hablamos de una mujer como China Zorrilla.

A 100 años de su nacimiento, en una esquina de Zorrilla Subastas se exhibe una parte de su vida con la sencillez y el humor que la caracterizaban. Y cada persona que pasa por la puerta busca una oportunidad de acercarse al lado más íntimo y personal de una de las mujeres más amadas del Río de la Plata. Encontrar señales de su idiosincrasia, de su forma de vivir, de su casa en Montevideo y su casa en Buenos Aires entre sus muebles, pinturas, correspondencia y objetos de los más personales.

La colección puede visitarse en Zorrilla Subastas

Aquel departamento era una extensión de la propia China, era su reflejo: sencillo, pero poblado de cosas lindas, donde cada objeto tenía una historia que contar, desde los libros hasta las mesitas plegables que movía de un sitio a otro, con ese estilo ecléctico total y simple a la vez, que tan bien la definía. Era hippie y era paqueta, una sintonía única, indiferente al valor de las cosas materiales de las que elegía rodearse. Así vivía, entre los regalos de sus fans y las obras de arte del gran creador que fue su padre, al que tanto admiró siempre”, recuerda en el catálogo de la colección su amiga Susana Giménez.

La colección lo refleja: allí conviven las obras de José Luis Zorrilla de San Martín con las pinturas que le regalaron los fanáticos y que ella conservaba con cariño al mismo nivel que las obras de Rafael Barradas, Ignacio Iturria o Edgardo Ribiero Nario. "El lujo, en China, era la sencillez", dice Soledad Silveyra en el mismo catálogo.

Sebastián Zorrilla será el encargado de bajar el martillo para los 160 lotes que se subastarán el 4 de mayo en el Hotel Costanero. Es, además, el sobrino nieto de China. “Todos descendemos del poeta”, dice el rematador mientras levanta de la mesa una temprana edición de Tabaré, la ilustre epopeya de su bisabuelo que perteneció a China Zorrilla y de la que sólo se imprimieron nueve libros más. Dedicada además por Juan Zorrilla de San Martín para el escritor Pio Collivadino, es uno de los 10 ejemplares que se publicaron al año siguiente de la primera edición.

Sebastián Zorrilla, sobrino nieto de la artista será el encargado de bajar el martillo

“Mi abuelo era el nieto mayor del poeta y China era de las menores. Para mí rematar cosas de un familiar tiene un valor agregado”, dice el rematador y recuerda una ocasión, en 1995, cuando se organizó una reunión de todos los descendientes del poeta en el Museo Zorrilla. “Había mucha gente, pero ella era como una órbita. Todo el mundo estaba alrededor de China como expectante porque siempre estaba contando alguna anécdota. Se escuchaban risas y te dabas vuelta y estaba la gente alrededor de China. Era un imán”.

La colección China Zorrilla es producto de la herencia de los sobrinos de la actriz, que en el centenario de su nacimiento decidieron seleccionar algunas piezas para armar una exposición en el museo de la casa de Pocitos y otras para subastar. "China tenía una energía especial. Mirás [la colección] y no hay cosas de gran valor ni nada, son cosas con mucha personalidad. Fue la selección que hicimos y creo que habla mucho de ella. Toda la gente que la conocía viene y se emociona, porque dicen que esto es China".

La casa de China, “un reino mágico”

Pocas cosas eran tan geniales como visitar a China en su casa, donde siempre nos podía esperar con una sorpresa o con las circunstancias más inesperadas, espontáneas, que nacían de su enorme amabilidad y generosidad. Podía suceder, por ejemplo, que un día fuésemos y nos encontráramos con un señor que no conocíamos, sentado en la sala y mirando la televisión. 'Es el plomero', nos explicaba. 'Dice que todavía no vio mi película, así que lo puse a ver Elsa y Fred'", escribe Susana en una de las tantas anécdotas que recoge el catálogo de la subasta.  

Varios artículos que se subastarán como parte de la colección dan cuenta de la vida artística de China. Empezando por un papiro que le entregaron en 1948, un homenaje que le hicieron en su debut como artista y como profesional en el Auditorio Nacional del Sodre, seguidos por una cantidad de reconocimientos y homenajes que recibió a lo largo de su carrera.

Sobre la esterilla de una de las sillas de Viena que compró para amueblar su apartamento de Buenos Aires se encuentra un libreto de El diario de Adán y Eva, de Mark Twain. Sobre la carátulas verde agua, sin embargo, solo está escrito “Adán y Eva” en marcador negro junto al un rulo amarillento que mantiene unidas las páginas de la obra que estrenó en 2004 junto a Carlos Perciavalle, con tachaduras y anotaciones de mano de la actriz. Una pequeña hoja de ruta sobre el proceso creativo de alguien que reconocía que se metía en la piel de un personaje como quien se pone un sobretodo.

El diario privado de Adán y Eva fue un show mágico, que tradujimos y compusimos juntos, acompañados por Federico García Vigil y su música. Era un papel que yo quería hacer de cualquier manera. La idea original era para ser interpretada por una chica jovencita, monísima, y un muchacho espléndido, buen mozo. 'Bueno, lo vamos a hacer Carlitos y yo', dijo ella. Y el éxito fue brutal. ¡Así era China!”, recuerda el actor en la publicación.

“A China la tengo viva en el corazón, y me cuesta mucho asumir que ya no está. Sé que cuando termine de escribir estas líneas voy a tener el impulso de llamarla para contarle las cosas que dije”, escribe el actor. 

Sobre la mesa, al lado de un ejemplar de las obras completas de Molière, hay una escultura en pasta que le había obsequiado algún fanático de su famoso personaje de Elvira Romero de Musicardi que interpretó en Esperando la Carroza, la película de 1985 de Alejandro Doria que se convirtió en un clásico del cine de culto junto a dos publicaciones del libreto teatral que Jacobo Langsner estrenó en la Sala Verdi. “Si uno ve fotos de su apartamento en Buenos Aires ella lo tenía al lado del sofá en una mesa donde tenía los portarretratos y una lámpara, ahí estaba esta escultura”, señala Guillermo González, uno de los encargados de relevar la colección y elaborar la publicación.

Sobre la mesa hay también un disco con la música de Jaurés Lamarque Pons para Un enredo y un marqués, la obra de teatro escrita por Antonio “Taco” Larreta que protagonizaba junto a China, estrenada en el Teatro Odeón el 18 de abril de 1963 y que se transformó en un éxito en Montevideo.

Pero también hay un lote de libros que fueron testigos de su carrera actoral. En 1945 recibió una beca para estudiar en la Royal Academy of Dramatic Art de Londres. Y fue. Sin saber hablar inglés, como recuerda en aquella anécdota en la que recitó a Molière en francés para su prueba de admisión y, según cuenta, fue tan genial que la aceptaron igual. Los tres tomos teatrales están autografiados por “China Zorrilla de San Martín” y en ellos escribió además la dirección en la que vivía en Gloucester Place: His House in order de Arthur Wing Pinero, Twelfth night de William Shakespeare y Saint Joan de Bernard Shaw.

Edición de Tabaré dedicada por Juan Zorrilla de San Martín

La biblioteca de China tenía cientos de libros. "Nosotros tratamos de hacer una selección muy simbólica. Ella por supuesto tenía más cuadros de los que se ven acá, libros tenía cientos. Hay una selección de lo más representativo", señala González y muestra una selección que va de Mario Benedetti a Fernando Peña, y de Victoria Ocampo a Susana Giménez, pasando por Ludovica Squirru.

El más antiguo es un ejemplar de Las bodas, autografiado y dedicado por Clara Silva en 1960 "a Concepción Zorrilla, que con su espíritu y su arte acrecienta la tradición de su estirpe en nuestra cultura. Con la admiración y simpatía de su espectadora y amiga". 

"Para China con tantos buenos recuerdos y la admiración de siempre. Un abrazo, Mario", escribió Benedetti en la primera página de El amor, las mujeres y la vida, que se exhibe junto a un ejemplar de El fútbol a sol y sombra que Eduardo Galeano dedicó: "Con un abrazo este libro escrito para la conversión de paganos", junto al clásico dibujo del chanchito de su editorial cabeceando una pelota y la inscripción "tuya China".

"Visitar a China era entrar en un reino mágico. Así la recuerdo, con esa energía impecable, haciendo cinco cosas a la vez y jugando a las cartas con una mano mientras con la otra atendía el teléfono, rodeada de los maravillosos óleos, dibujos y esculturas de su padre, que eran el reflejo de aquella infancia familiar tan nutritiva que ella supo aprovechar y proyectar", sostiene la actriz argentina Soledad Silveyra en la publicación, y recuerda que la uruguaya adoraba recibir gente en su casa: "aquello por momentos parecía una oficina, donde la gente entraba y salía lo mismo que en un club, donde ella y su gran amiga Tita Tamames formaban dupla o donde China, en alguna Navidad, era capaz de invitar a un vagabundo —como entonces se decía— a pasar la Nochebuena".

Estola de piel perteneciente a China Zorrilla

De su casa ahora hay en la exposición una mesa plegable, un lavatorio Luis XV, varias sillas de estilo y un par de pedestales. También objetos pequeños que representaban tanto a la actriz como al mundo más íntimo y personal de China: un tarjetero con horquillas que fueron suyas, un monedero de alpaca, collares de perlas y varias piezas de bijouterie, sus relojes, pulseras y adornos. Sus infaltables pañuelos: una chalina de seda con piel de visón que hizo para ella diseñadora Quina Fonseca junto a una bufanda de lana uruguaya, un pañuelo de souvenir de un museo de Beijing junto a dos estolas en piel de marta cibelina. Las dos máscaras de la comedia que llevó a una entrevista con Jorge Lanata en 2002 para hacer una defensa: “Yo a la gente le muestro esto que hay acá, que son la obsesión de mi vida. Las dos máscaras del teatro son del mismo tamaño. No es más grande la del drama que la de la comedia. Pero los uruguayos y los argentinos somos solemnes”. 

Una carta que le mandó el escritor argentino Manuel Mujica Lainez días antes de su muerte da cuenta de la amistad entre los dos. "Es una carta que tiene el membrete de la Academia Argentina de Letras a la cual Manuel Mujica Lainez pertenecía y está situada en El Paraíso, que es su casa en las afueras de córdoba", comenta González mientras saca la hoja de papel de un sobre de plástico. "Mi querida China, se va el tiempo, se van los meses sin saber de ti y eso me "melancoliza". ¿En qué quedó nuestra amistad admirable?", comienza la misiva del escritor.

Correspondencia de Manuel Mujica Lainez, Manucho

En la misma vitrina hay una pequeña dedicatoria anónima, pero curiosa. Junto a una cruz de plata de estilo hispánico del siglo XIX una pequeña esquela comienza "estimada China Zorrilla, he recibido el encargo de una tía mía de Rosario de 'solo 80 años' de hacerle llegar un pequeño obsequio y un tanto insólito pedido". Y China la guardó hasta sus últimos días.

"Para China con el abrazo de su padre"

Sobre el sillón rojo y dorado de su apartamento de Buenos Aires se exhibían dos cuadros que ilustraban de forma impecable la pasión de China. Dos óleos sujetos por marcos dorados que le regaló su padre: una representación de Calíope y Polimnia, dos de las nueve musas que representan la poesía épica, la elocuencia y la armonía; pintadas como dos máscaras teatrales.

El conjunto de Calíope y Polimnia que José Luis Zorrilla de San Martín regaló a China

"Ella atesoraba una colección de obras de su padre de diferentes períodos y en diferentes soportes. En el caso de su colección de arte todo esto es más que patente. Basta un instante, al encontrarnos frente a este conjunto, para percibir no ya su sensibilidad, sino su misma presencia al contemplar estas piezas, en las que China conjugó el renombre con el anónimo, lo simple con lo notable, con ese estilo que es el resumen perfecto de todo cuanto ella fue, en su propio arte, en su vida y en su trato”, destaca la artista, mecenas y coleccionista de arte Amalia Amoedo en el catálogo.

"La temática religiosa fue del interés de Zorrilla desde sus inicios artísticos, fruto de su propio ambiente familiar", indica el artista Ramón Cuadra Cantera en un minucioso análisis de la obra de Zorrilla. Entre los cuadros que pertenecieron a China se destaca uno de los proyectos iniciales para el monumento de José Luis a su padre, que finalmente no se concretó, un estudio para un cuadro de la Santísima Trinidad para el nuevo presbiterio de la parroquia de Trinidad y un estudio muy primario para el óleo un cuadro de San José con el Niño que realizó para la catedral de Salto.

Cuadra Cantera señala que el dibujo era para el artista materia corriente y la base inevitable de cualquier proyecto. "Estos dibujos y bocetos son obras que hablan y valen por sí mismas", y varios de ellos eran parte del acervo de China. Además se exhiben dos carbonillas y tizas que son parte de la temática gauchesca que atraía al artista, en este caso dedicados por José Luis a su hija: "Para China con el abrazo de su padre".

Concepción "China" Zorrilla y su padre, José Luis Zorrilla de San Martín, en su taller de Punta Carretas

Pero el artista también supo retratar a propia familia. En la colección ese color familiar lo aporta un retrato de "Bimba", Guma Muñoz del Campo, la madre de China.

"Zorrilla supo acompañar los triunfos de su hija actriz con alegría y modestia, y también con el agradecimiento, que demostró con lo más íntimo que podía dar: su obra, acompañando de este modo el inicio de la carrera artística de China al ilustrar el programa de la obra donde tuvo su primer papel protagónico, La Anunciación a María, de Paul Claudel, dirigida por Román Viñoly Barreto en el Auditorio del Sodre en un temprano 1943", destaca el analista. 

También hay una selección de esculturas que van desde un estudio en bronce de una Venus Genetrix, la diosa romana de la maternidad, hasta una alegoría del teatro que hizo para su hija y representó con una mano que remueve la máscara de la tragedia para dejar ver la comedia, o una reproducción de la misma mano del escultor. "Un calco en bronce que porta, en secreto, la magia de la creación y el mundo interior que se descubre en sus obras, así como la del padre que acaricia o el amigo que la estrecha", sostiene Cuadra Cantera.

Alegoría del teatro en bronce, regalada por su padre

"Creo que es el conjunto de obras más importante que sale al mercado de obras de José Luis", considera el rematador.

Además cuelgan en las paredes dos cuadros pintados por Rafael Barradas que representan las figuras de Juan Zorrilla de San Martín y José Luis Zorrilla de San Martín, junto a un cuadro de Ignacio Iturria, Hugo Sartore, Miguel Herrera Zorrilla, Gustavo Vázquez o Edgardo Ribeiro Nario. Pero una de las piezas que llama la atención entre los óleos y las esculturas es un papel amarillento en el que se lee claramente la firma ilustrada del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca, rubricada durante su estadía en Montevideo en 1934. Según explica González, el escritor se lo regaló en aquella ocasión a la actriz Margarita Xirgu y ella se la obsequió luego a China.

"Dueña de un mundo interior riquísimo, de una chispa de creatividad inagotable y de una energía increíble para proyectar su personalidad. Así vivió China su vida, restándole importancia a muchas cosas. No le importaba el dinero. No le importaba la ropa. Zurcía sus infaltables pañuelitos que siempre llevaba al cuello, se cosía su ropa ella misma y todo le que quedaba bien, como a una reina, que cuando tenía que salir de gira se subía a aquel auto viejo y allá se iba, manejando, sin que nadie pudiera resistirse a ese encanto, a esa personalidad con la que había nacido. Porque en China ninguna de estas cosas era aprendida. Todo lo traía consigo. Son cosas que no se pueden prestar ni enseñar", escribió Susana Giménez sobre la uruguaya.

La evidencia lo comprueba: China era una artista desde la cuna y su carisma aún es parte de la idiosincrasia rioplatense. Su generosidad, su sensibilidad y su arte todavía nos interpelan a cien años de su nacimiento.

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