19 de febrero de 2015 17:05 hs

Los productores de manzana que han podido desarrollar una estratégica reconversión de plantas en sus quintas, que disponen de variedades, densidades y también tecnologías adecuadas –por ejemplo para regar–, están capacitados para alcanzar un margen de rentabilidad razonable, en tanto el resto, responsable de aproximadamente la mitad del área de producción, no pudo ponerse a tiro y su rentabilidad corre riesgo.

Todo ello en una zafra en la que la cosecha casi se completó en las Galas –restando cosechar las Fuji y Crispin en las bicolores–, con la cosecha de las rojas apenas iniciada y faltando recoger las verdes.

Es una zafra en la que se espera una mejor calidad y un volumen mayor en la manzana cosechada, aunque depende de cómo siga comportándose el estado del tiempo, debido a que tras un período de lluvias adecuadas desde el 28 de enero y hasta el miércoles pasado no ha llovido.

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En el precio, la expectativa es que el productor reciba valores levemente depreciados en relación a los obtenidos en la campaña anterior, aunque no del todo malos.

Ese análisis fue expresado a El Observador Agropecuario en la sede de Jumecal por el técnico de la cooperativa y productor, el ingeniero agrónomo Fernando Carbone, y uno de los productores, ex directivo e integrante de la cooperativa, Mariano Elzaurdia, charla en la que el gerente de Jumecal, el ingeniero agrónomo y productor Carlos Croce, realizó una puesta a punto sobre el accionar de la cooperativa.

Los datos del sector

Durante la zafra pasada se produjeron 45.626 toneladas de manzana, un 10% menos que en la zafra anterior, estimándose que en la actual la tendencia se modificará y crecerá la producción un 20%.

El 64% de la producción de manzana se realiza en quintas donde existe la tecnología del riego instalada, no obstante ello no implica que en la totalidad de esa superficie el riego sea eficiente; muchas veces la disponibilidad de agua es una limitante.

Los productores comentaron que si bien el promedio nacional de producción ronda los 13.000 kilos por hectárea, un rendimiento bueno y que muchos productores de Jumecal lo están alcanzando, por estar debidamente preparados claro, es 30.000 kilos, con buenas calidades. Esos productores son los que están capacitados para alcanzar una rentabilidad.

Lograr una buena rentabilidad depende de diversos factores, no solo productivos, algunos de los cuales no dependen de decisiones de los productores, como el de la mano de obra que en la actualidad incide en un 50%, cuando menos, en el total de los costos.

Otro aspecto que incide en la rentabilidad es el manejo comercial que cada productor realice.

Sobre la reconversión, para que quede claro su valor basta citar que hace unos 20 años solo se producían manzanas rojas (sobre todo Red Delicias) y verdes, avanzándose desde 1997 en el desarrollo de las bicolores (las Fuji, Gala y Pink Lady), que presentan diversas ventajas productivas y en el mercado, especialmente cuando se apuesta a la exportación.

Los montes tradicionales no son eficientes, tienen una densidad promedio de 500 a 600 plantas por hectáreas; los modernos promedian de 1.000 a 1.500 plantas, llegando en casos a más de 3.000, todo lo cual depende obviamente de las variedades y de los manejos decididos.

Otro aspecto a expresar es que el 52% de la producción de manzana en el país corresponde a variedades rojas, el 16% es manzana verde y el resto es de las denominadas bicolores.

Las últimas cuentas

En la zafra 2014 la manzana roja se comercializó toda en el mercado interno, con precios considerados aceptables para el productor.

En la manzana verde la venta no fue total, quedando un remanente para ser comercializado a la industria.

En el caso de las bicolores, hubo una buena colocación de las Fuji para uso industrial, al mercado brasileño y en una gestión coordinada por Jumecal, en tanto que las Pink Lady mayormente se exportaron en fresco por parte de distintas empresas.

Cómo viene la mano

La zafra actual exhibe una producción estimada de manzanas rojas por encima de lo normal, siendo perjudicada por la sequía, por lo que hay que esperar a la cosecha para ver en qué porcentaje pueden verse afectados los rendimientos. Hay cultivos sin riego, donde se verán frutos de calibre inferior, y otros regados pero no muy raleados que se verán afectados por el déficit hídrico.

En relación a las manzanas Galas, la cosecha será tan buena como la del año anterior. En las bicolores, los productores estiman que se está en una zafra normal, como la de todos los años, siendo de momento difícil estimar cómo se caracterizará la comercialización pues la cosecha no finalizó.

Confusión sexual

En el programa de confusión sexual para un manejo integrado de la producción frutícola todo comenzó en 2008 en un área de 50 hectáreas con la acción conjunta de Jumecal, el INIA, la ANII y la Facultad de Agronomía. En la actualidad el área involucrada ascendió a 3.000 ha y el éxito es tal que no se descarta que se llegue a decretar su obligatoriedad.

El uso de feromonas –Jumecal abastece a los productores con las mejores, procedentes de Japón– presenta una gran variedad de beneficios; entre ellos minimiza el uso de insecticidas, otorgando mayor seguridad a los trabajadores en las quintas y al consumidor, en un manejo sumamente amigable con el medio ambiente.

El uso de feromonas ha sido exitoso en el control de la carpocapsa y de la grafolita, pero surgieron inconvenientes por la aparición de plagas secundarias que pasan a tener un efecto más importante en el porcentaje del daño. Ello no se ha visto tanto en la manzana, sí en el durazno y algo en la pera.

En la manzana se están tomando los recaudos para el control de la mosca de la fruta, tanto la del Mediterráneo como la Sudamericana, con trampeos masivos, aplicación de sebos tóxicos sin residuos para la fruta, de la mano de una extensión de las tecnologías adecuadas por el INIA y la Facultad de Agronomía.

Referente por capacidad y calidad de su frío

Juventud Melilla Cooperativa Agraria Responsabilidad Limitada (Jumecal) nuclea a 140 socios y el próximo 9 de setiembre cumplirá medio siglo de existencia, tras haber sido fundada en 1965.

Su gerente, el ingeniero agrónomo y productor Carlos Croce, explicó a El Observador Agropecuario que la zona de influencia de Jumecal es Melilla y Rincón del Colorado, al oeste de la ruta 5.

La cooperativa posee sus instalaciones en un predio de 3 hectáreas en el cruce de camino De la Redención y camino Seré, con 5.000 m2 techados. De ellos, el 80% corresponde a cámaras frigoríficas. La capacidad de almacenamiento es 4.000 toneladas (equivalente a 200 mil cajones). Almacena el 30% de la manzana y el 50% de la producción de pera, pero también durazno, ciruela, naranjas, papas y cereales.

Es el frigorífico más grande y más moderno del país, casi el 100% de lo almacenado es bajo la tecnología de atmósfera controlada. El equipamiento es básicamente italiano, el instrumental es italiano, alemán y francés, y la operativa en la sala de máquinas se realiza con tecnología alemana, se explicó.

Jumecal presta otros servicios: venta de insumos, asesoramiento técnico, canaliza la exportación de frutas y, en un aspecto muy destacado, lidera en el país en el marco del programa de confusión sexual para un manejo integrado de la producción frutícola, mediante feromonas.

Croce destacó que “en Jumecal estamos permanentemente invirtiendo para mejorar los servicios; ahora estamos aumentando la capacidad de almacenamiento”.

La tecnología frigorífica de Jumecal “es referente en el mercado”, destacó Mariano Elzaurdia, quien dijo que “gracias a ello podemos ofertar manzana de máxima calidad todo el año y, en el caso de la pera Williams, podemos hacerlo hasta octubre, inclusive”.

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