Claro que los tiempos eran otros para una izquierda que nunca había accedido al poder, que tenía en Astori al senador más votado del Frente Amplio y que le disputaba el liderazgo a un Tabaré Vázquez que venía de arañar por primera vez la Presidencia de la República.
Pero como en un postergado segundo round, otra vez interpelado por el empuje del movimiento sindical, la coalición de izquierda volverá a guardar su distancia de la papeleta de las organizaciones sociales que busca (entre varios puntos) erradicar el pilar de ahorro individual, cuando el Plenario ratifique la libertad de acción para los militantes.
El régimen mixto de la reforma que Julio María Sanguinetti llamó "la madre de todas las batallas" vuelve a reeditar fragmentos de la historia para un Frente Amplio que, como entonces, se juega en las urnas la chance de ser gobierno.
Hoy, como hace más de dos décadas, un titular de la fuerza política llama a "cuidar la unidad" y a "centrarse en las coincidencias". El Frente votará esta vez un documento para sentar las bases del diálogo social con el que propone estructurar una nueva reforma alternativa a la del gobierno de Luis Lacalle Pou en caso de llegar al poder. El texto, avalado por una mayoría de la orgánica, tiene contrapuntos con la papeleta del PIT-CNT y así el Plenario deberá laudar ante los aportes de los más radicales –como el Partido Socialista y el PVP– para que su plataforma no quede enfrentada a la del movimiento social.
El hecho de que esta "no es la primera vez" que van contra las AFAP fue mencionado el mismo día en que el PIT-CNT lanzó la recolección de firmas por la titular de la Asociación de Trabajadores de la Seguridad Social (ATSS), Karina Sosa. Como en 1999, el gremio tuvo un rol preponderante en la interna sindical para terminar materializando en iniciativa popular a la que por años ha sido una reivindicación ideológica.
"Hoy tenemos una diferencia sustancial en cuanto a los apoyos, porque en aquel momento que la ATSS se lanzó casi sola, tuvo el apoyo de otros sindicatos al inicio, se lo tomó como algo de la clase obrera, pero no fue tan masivo como ahora, ni tuvo 44 votos en una Mesa Representativa, ni tanta discusión en tanto tiempo", dijo Sosa a El Observador.
Inés Guimaraens
Archivo, comité de base del Frente Amplio
Plebiscito malogrado y AFAPs instaladas
Como en 1999, el camino 24 años después para echar por tierra la reforma oficialista arrancó empedrado, en este caso con una votación en tercios dentro de la orgánica que exigió varios días de negociaciones con el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala –cuya moción perdió en la interna– para votar en bloque la redacción final de la papeleta.
A un mes de que entrara en vigencia la reforma del gobierno de Sanguinetti, la izquierda sufría en marzo de 1996 el revés de un fallo adverso de la Corte Electoral para revocar una parte del articulado mediante referéndum porque entendía que esa vía era inconstitucional.
El Plenario frentista había avalado ese mecanismo con la abstención de los 29 representantes de Asamblea Uruguay (que entonces era el sector mayoritario), y el Movimiento 26 de Marzo y el MPP llegaron a proponer ante la Mesa Política que se llevara a juicio político a los ministros de la Corte, según consignó la crónica de El Observador. El camino fue el plebiscito.
La coalición de izquierda había votado contrario a la reforma, a pesar de acompañar algunos artículos. La rivalidad Vázquez-Astori ya traslucía en ese debate, con el líder de Asamblea Uruguay pidiendo que el Frente negociara con blancos, colorados y el Nuevo Espacio, y reconociendo que en eso no se ponía de acuerdo con el excandidato.
"¿Cuál es la gran novedad de este proyecto? (...) El ahorro individual obligatorio. ¿Se pueden juntar las dos cosas?, mi respuesta es que sí, se puede (...) El paso siguiente es aceptar un sistema mixto de seguridad social como base del acuerdo. Sin sistema mixto no hay acuerdo; todo lo demás es testimonial y para el papel, y no tiene aplicación práctica", decía Astori.
Tabaré Vázquez, Danilo Astori y Líber Seregni
Con los años, los astoristas y moderados –hoy nucleados en la Convocatoria Seregnista-Progresistas– se han afirmado en esa creencia de que las AFAP llegaron para quedarse: "Hace varios programas que la eliminación de las AFAP no está en las bases programáticas del FA", ha declarado el líder del espacio, Mario Bergara.
También el MPP ha arremetido contra su eliminación por la vía plebiscitaria –más allá de inclinarse para legislar con los años a favor de un sistema de cuentas nacionales, explican fuentes del sector– y hasta el propio Óscar Andrade, principal referente del Partido Comunista que militará por la enmienda, ha reconocido que no se hubiera amputado del "menú" una AFAP pública.
La papeleta en cuestión elimina la totalidad del pilar de ahorro individual y transfiere sus más de US$ 20 mil millones a un fideicomiso en la órbita del BPS. El Partido Socialista ha sido firme en su defensa: "La papeleta es sólida y garantiza que no se perciba una jubilación menor a la que se tendría si el régimen se mantuviera, garantiza la trazabilidad de los aportes (...) para muchos de nosotros el triunfo del plebiscito generaría bases muy interesantes para priorizar otro debate hacia una reforma integral", dijo a El Observador su secretario general, Gonzalo Civila.
Fueron sus antecesores Reinaldo Gargano y José Korzeniak quienes como senadores en 1995 se pararon sobre los pedales contra la reforma oficialista y hasta chocaron con el astorismo. "La reforma destruye las bases solidarias del sistema y constituye una amenaza latente si no se deroga por la vía de la voluntad popular", declaraba Gargano al despuntar el 1996.
Pese a que un informe de Equipos Consultores exponía ante el BPS en marzo del '96 que la relación con las nuevas AFAP no aparecía "demasiado clara para la mayoría" y que había "una gran confusión sobre su credibilidad y atractivos", las administradoras lograrían 106 mil afiliaciones para junio y el ritmo de 2 mil inscripciones por día obligaría al organismo a extender el horario de inscripción.
Alfredo Bertoni, entonces titular de la ATSS, recuerda que la "demora" para empezar a juntar firmas llevó a que iniciaran la campaña contra instituciones ya consolidadas en cuanto a afiliados, con sus promotores "ofreciendo termos, llaveros y otros “obsequios” para quienes se afiliaran a ellas", según escribió en La Diaria.
El Observador
Anuncio explicativo del BPS sobre cómo funcionarían las recién creadas AFAP, publicado en 1996 en El Observador
"No vemos al Nuevo Espacio apoyando en un balotaje a un partido que predique derogar la ley de AFAPs", le decía en 1998 el senador Rafael Michelini a la coalición de izquierda, antes de integrarse a ella en el siguiente período.
El director por los trabajadores ante el BPS, Ernesto Murro –posterior presidente del BPS y ministro de Trabajo en gobiernos frentistas– escribió un informe crítico contra el contenido de la papeleta. El plebiscito, según consta en los archivos del diario, nunca fue parte central de la campaña en un FA más preocupado por dirimir su interna y por afrontar la reforma electoral de los partidos tradicionales.
La Corte Electoral descartó en 1999 más de 80 mil firmas, y el movimiento sindical se quedó sin plebiscito. 24 años más tarde, tendrán una revancha.
"En el '96 recién se introducía a la recaudación la injerencia de un organismo fuera del Estado y la consecuente cuestión del lucro. No había prueba contundente de que lo que advertía ATSS iba a ser el resultado final. 27 años después queda definido a las claras", dice ahora Karina Sosa.
Los precandidatos Yamandú Orsi y Mario Bergara ya tomaron distancia de la papeleta. Andrés Lima la respaldó y Carolina Cosse aguardará a la resolución formal del Plenario.