24 de diciembre de 2023 5:00 hs

Detienen al jefe de seguridad presidencial, el principal senador oficialista termina preso por delitos sexuales y el presidente dice sentirse traicionado. La oposición presenta denuncias, Cabildo Abierto se desmarca del gobierno y el presidente convoca a una conferencia de prensa. Caen ministros, desfilan jerarcas por sedes judiciales, renuncia el principal asesor en comunicación y el presidente responde a las (limitadas) preguntas de los periodistas.

A casi cuatro años del inicio de su administración, Luis Lacalle Pou mantiene un saldo positivo de aprobación y se posiciona como el segundo presidente mejor evaluado desde el regreso de la democracia, según la consultora Equipos. Número más o número menos, los resultados se mantienen en el resto de las empresas encuestadoras.

¿Cómo logra Luis Lacalle Pou mantener los niveles de aprobación?

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Las respuestas pueden variar pero hay dos elementos que se repiten: la buena comunicación del presidente y las escasas críticas de sus socios de la coalición.

“Existe cierto consenso en que Lacalle Pou ha resultado ser muy buen comunicador. Se expone, aparece y da explicaciones, más o menos convincentes, pero tiene una buena capacidad de comunicación”, explica en diálogo con El Observador el doctor en Ciencia Política por la Universidad de la República, Adolfo Garcé.

La última encuesta de Equipos dice que un 45% de los uruguayos aprueba la gestión del presidente y un 36% la desaprueba. El relevamiento, realizado luego del escándalo generado a partir de los audios de Carolina Ache sobre el caso Marset, muestra una leve caída en una imagen presidencial consolidada en altos niveles de aprobación.

En el promedio del año, y siempre según los números de Equipos, Lacalle Pou logra un saldo positivo de 12 puntos porcentuales lo que lo ubica como el segundo presidente con mejor aprobación desde la vuelta de la democracia, solo por detrás del primer gobierno de Tabaré Vázquez a la misma altura.

Hay una coraza de confianza construida durante el proceso de pandemia que se mantiene”, dijo el director de Equipos, Ignacio Zuasnabar, cuando presentó en Subrayado los resultados de la encuesta realizada en noviembre.

Para el también doctor en Ciencias Políticas, Antonio Cardarello, “es claro” que el “estilo de comunicación” de Lacalle Pou “ha sido muy bueno”. “Mejoró mucho la llegada a la opinión pública. Incluso hay un porcentaje que vota al Frente Amplio y destaca cosas positivas del mandatario”, señaló en diálogo con El Observador.

Cardarello recordó que antes de 2020 el presidente tenía una imagen negativa generada, en parte, por venir de una familia patricia y por vivir en un barrio privado. “Eso cambia cuando asume. Empieza a mostrar una cercanía mucho más grande con la gente. La pandemia le sirvió para demostrar que estaba preparado”, destacó.

Fue en ese momento de su gobierno que se consolidó como un buen comunicador. Pese a que había designado a un vocero presidencial, algo que hasta entonces no se estilaba en Uruguay, Lacalle Pou fue el principal encargado de hablar durante la emergencia sanitaria. 

Y Cardarello destacó otro elemento: “Tiene suficiente apoyo y una manera de comunicar que le permite deslindarse de hechos de corrupción. Incluso en casos que para otros hubiera sido muy difícil zafar”.

El politólogo se refiere al episodio generado por los audios presentados ante fiscalía por Ache que, entre otras cosas, dejaban en evidencia una reunión en Torre Ejecutiva de la que participó el principal asesor en comunicación presidencial, Roberto Lafluf.  

Pero la comunicación no es el único elemento que explica, según los politólogos, los niveles de aprobación del presidente. La ausencia de críticas de sus socios también colaboran para que el mandatario se sienta blindado.

El expresidente y actual secretario general del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, a quien el exvicepresidente del Partido Nacional, Gonzalo Aguirre, calificó en algún momento como el “peor enemigo” de los blancos, hoy es el principal defensor del gobierno.

“Desde una perspectiva histórica llama la atención esta posición de Sanguinetti”, señaló Cardarello. Los colorados y el Partido Independiente prácticamente no han esbozado críticas al mandatario a lo largo de todo el período.

“Es raro que desde la coalición lo critiquen. Blancos y colorados están totalmente alineados. Cabildo se ha diferenciado pero sus críticas apuntan a políticas públicas y no directamente a Lacalle”, destaca, por su parte, Garcé.

Incluso, el doctor en Ciencia Política recuerda que en el primer gobierno de Tabaré Vázquez, el de mayor aprobación desde la reapertura democrática, había lo que se conoce como “fuego amigo” de parte de figuras como José Mujica o a partir de acciones como el veto a la despenalización del aborto.

Eso es un mérito de Lacalle Pou. Es un combo de liderazgo, comunicación y capacidad para minimizar las críticas”, asegura.

Esas pocas críticas hacen que dentro de los votantes de la coalición la aprobación sea extremadamente alta. “El presidente parece haber construido un nivel de confianza en una parte de la población y tiene un alineamiento muy fuerte dentro de su bloque político. Si no genera desconfianza en su bloque político, su piso es muy alto”, explicó Zuasnabar.

Para Cardarello esa unanimidad dentro de la coalición se explica porque Lacalle Pou fue el gran artífice de la victoria de 2019 y porque todos lo ven como un líder que los puede volver a aglutinar en 2029.

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