Rugby > ANÁLISIS

Las dos ofertas millonarias que analiza el rugby mundial y la chance de un cisma

Por un lado una liga mundial con más de US$ 2 mil millones para repartir; por otro, la venta del 30% del Seis Naciones por US$ 600 millones

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18 de marzo de 2019 a las 23:52

La semana pasada fue el turno de los anuncios sobre la posible Nations Championship, y la expectativa de que el rugby internacional de selecciones tenga un cambio radical. También sobre el debate hacer de un club cerrado o a una solución universalista. Y también se conoció la millonaria oferta para invertir en el Seis Naciones, que competiría con ese plan global. El cruce de caminos está claro, pero ¿dónde está parado cada actor y cuáles son los desenlaces más probables para esta novela político-deportiva?

A continuación, el mapa de intereses: de un lado los Seis Naciones europeos, del otro el resto del mundo. Si la decisión de los europeos es cortarse por su lado, puede ser un quiebre que marque el futuro del rugby mundial.

¿En qué está el plan?

Hace tres semanas la polémica estalló luego que el New Zealand Herald informara de los últimos retoques al World Rugby Nations Championship: una liga cerrada de 12 equipos, que incluía a las Seis Naciones, los cuatro de Rugby Championship más japón y Fiji.

Pusieron el grito en el cielo el sindicato mundial de jugadores, por no ser consultado; las naciones emergentes por considerar que se crearía una grieta insondable. E incluso el vicepresidente de World Rugby, Agustín Pichot, quien dijo a El Observador que a cancha estaba “embarrada” a partir de esa filtración, que no respetaba los principios claves de su propuesta original, y que estaba “150% seguro” que alguien había filtrado “la peor propuesta posible” para hacer naufragar el proyecto.

World Rugby reaccionó rápido y expuso públicamente su propuesta: una liga con tres niveles A, B y C, con ascensos y descensos. La A y la B formada por 12 equipos, con los cuatro mejores clasificando a semifinales y finales. El mensaje: si alguien quiere un club cerrado, no es World Rugby. El mensaje entrelíneas, en base a las reacciones mundiales: apunten a los europeos, que no quieren descensos.

El nuevo proyecto

Dos semanas después, en una reunión del Ejecutivo de World Rugby  (Exco), surgió un proyecto alternativo: se incluían ascensos, se recortaban las semifinales para llegara 11 partidos y cumplir los reclamos de los jugadores, y la división B se recortaba a 10 equipos. 

Pero allí no estaba lo fundamental: en la reunión WR anunció una asociación millonaria con la empresa Infront, a la que le cederá, si se aprueba el proyecto, los derechos comerciales de la Nations Championship. Eso derivaría en US$ 6.600 millones de inversión de la empresa durante los primeros 12 años, de los cuales US$ 2 mil millones serían ganancias garantizadas para las naciones. La empresa es parte de la misma estructura que la china Wanda, y que tiene al sobrino de Joseph Blatter como CEO.

La propuesta al Seis Naciones

La apuesta tan directa a cifras, de parte de una institución siempre cuidadosa de esos detalles, no fue casual: un par de días antes de la reunión, la BBC filtró la propuesta paralela que analizan las Seis Naciones. Se trata de oferta de CVC Capitals por comprar el 30% del Seis Naciones. CVC fue hasta hace poco tiempo accionista principal de la Fórmula 1, y además compró la mayoría del paquete accionario de la Premiership inglesa. Según BBC, CVC ofrece US$ 665 millones, un poco más de US$ 100 millones para cada nación europea, además de posibles nuevos acuerdos de derechos de televisión (que pasarían el torneo a plataformas pagas, en lugar de la tv abierta como ocurre hoy en las naciones británicas, donde BBC tiene los derechos).

La oferta es cerrada a este modelo de Seis Naciones, sin ascensos y descensos y con autoridad en lo comercial y deportivo, lo que la hace incompatible con la propuesta de Nations Championship.

¿Cómo se paran?

Así las cosas, la decisión sobre el futuro del rugby está en manos de las Seis Naciones europeas. Las reuniones de esta semana en Dublín dejaron claro que el resto de los países están alineados al plan de World Rugby. 

Los países de la Sanzaar (Nueva Zelanda, Sudáfrica, Australia, Argentina) necesitan el dinero urgentemente, para evitar la continua emigración de jugadores a las poderosas ligas europeas. Son, incluso, los que más cederían, ya que deberían agrandar su torneo sumando a Japón y Fjji, y dejar de jugar a ida y vuelta entre ellos como ocurre actualmente.

La posición de Nueva Zelanda era importante. Aunque pequeña nación en lo económico, son la más poderosa en lo deportivo, lo que se refleja en que todos quieren jugar con ellos y, por ende, los partidos contra Nueva Zelanda son los que mejores números arrojan en el rugby internacional. Su CEO Steve Tew fue terminante en la defensa del proyecto. "Se necesitaban conversaciones valientes y se sostuvieron. Creo que los detalles que vimos hoy hicieron que todos estuvieran lo suficientemente interesados como para tratar de resolverlos", dijo a Stuff NZ.
 
Del otro lado, Escocia, Irlanda e Italia son los que aparecen más cerrados a la posibilidad de aprobar la Nations Championship con el sistema de descensos. Y eso es la traba clave. 

Si algo quedó claro de la reunión de Comité Ejecutivo, es que el ascenso y descenso no es negociable. El “pathway” para todas las naciones se afirmó en las últimas semanas. Eso fue un triunfo para las naciones emergentes (aunque el modo de disputa no convence a todos) y para Agustín Pichot, vice de World Rugby y padre del proyecto.

La posición de Francia fue sugestiva. Pertenece al Seis Naciones, pero es históricamente el más universalista del grupo. "Francia cree en este concepto por el bien del juego a nivel mundial", dijo su presidente Bernard Laporte. Acompañará al resto de sus socios, pero ya dejó claro que prefiere el proyecto de World Rugby.

Son días de análisis, y la sensación general es que los países europeos terminarán yendo por la oferta más directa y segura, de CVC. Eso crearía un pequeño cisma en el rugby mundial, porque los europeos recibirían un fuerte impulso económico, mientras que el resto del mundo quedaría en la misma comprometida situación. El plan propuesto por World Rugby no puede observarse como un triunfo, sino más bien como la última clara y pública oferta de WR a los países europeos.

Sin embargo, para lo que sí sirvió la reunión de WR fue para poner las cartas claras sobre la mesa. Y para que el organismo rector del rugby internacional pase un mensaje: si este plan no prospera, todos saben por culpa de quién será. 

La reunión, además, sirvió para que Pichot, recupera posiciones. Si quedó afectado políticamente tras la crisis pública de hace tres semanas, en la reunión del Exco acercó a la mayoría de las regiones, y hasta dejó tendido el puente con Francia. No es casual que su primera actuación pública tras la reunión de la semana pasada sea en un evento con la Federación Francesa.

De ahí para adelante todo es especulación. Por lo pronto, todas las partes tienen hasta el 29 de marzo para dar su respuesta final, informó el Daily Mail. Pero si la Nations Championship no prospera, es fácil imaginarse un escenario con los europeos por un lado y el resto del mundo buscando soluciones por otro, con Sanzaar (fundamentalmente Nueva Zelanda) como líder.

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