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3 de octubre de 2017 5:00 hs

Nunca tan cerca. Después del sufrimiento de los procesos anteriores, de andar penando para llegar a los repechajes para poder entrar por la ventana a los Mundiales, hoy mira desde otra perspectiva. Como pocas veces la tabla brinda un respiro. Si hasta perdiendo en los últimos dos partidos (el jueves ante Venezuela de visitante y el martes de local frente a Bolivia), la celeste puede ir a Rusia 2018.

¿Cómo lo hizo? ¿Qué cambió de un proceso al otro para dejar de surfear las aguas de mitad de tabla y subrir a la cresta de la ola?

No hay una sola razón. El camino de los tres años fue tan largo que se necesita más que una simple virtud para estar a un punto de clasificar en una eliminatoria en la que se juega en ciudades con altura, otras con intenso calor, humedad y contra dos potencias mundiales como Argentina y Brasil.

El proceso estuvo plagado de dificultades. Pocos deben recordar que la historia se empezó a escribir sin dos de las principales figuras del equipo como Luis Suárez y Edinson Cavani, ambos suspendidos.

Y mucho más cuando el camino se empezó a recorrer en la ciudad donde jamás se había ganado y la que más dificultades plantea, como la altura de La Paz.

La selección uruguaya de Tabárez supo sobreponerse a los distintos obstáculos que se le presentaron a lo largo del trayecto. El entrenador, fiel a su estilo, fue planteando esta historia partido a partido, mirando las cualidades del rival para intentar controlarlo a partir de la intensidad y un buen bloque defensivo.

La forma en que aprendió a convivir con el sufrimiento es un punto a destacar. "La capacidad de levantarse es de los futbolistas porque por más que uno haga una prédica, nosotros la resumimos en la expresión 'saber sufrir'. Saber sufrir es no caerse cuando el rival juega mejor y nos supera", comentó Tabárez.

Otro punto que destaca en la celeste es la intensidad. Uruguay es un equipo que necesita ser "molesto" para el rival. No dejarlo jugar, debe impedirle pensar y hacerse rápido de la pelota.

Y arriba, con dos de los mejores jugadores del mundo, el equipo no anduvo con rodeos. Fue directo. Explotó al máximo cada situación que generó. Esa es una gran virtud si se toma en cuenta que Uruguay no es un equipo que se pueda vanagloriar por la construcción de juego, sino por jugar en base al error del rival.

Estas son las fortalezas que llevan a Uruguay a estar en la puerta del Mundial de Rusia 2018 y el jueves a partir de la hora 18 en San Cristóbal, puede firmar la clasificación.

Las razones que pueden llevar a Uruguay a Rusia


Personalidad

El equipo uruguayo tuvo que brindar una muestra de carácter al inicio del proceso. Es que, por estar suspendidos, no pudo contar con Luis Suárez y Edinson Cavani. Parecía un drama nacional. Para colmo el arranque marcaba Bolivia en La Paz y Colombia en el Centenario. Y contra todo pronóstico y sin las estrellas, el equipo mostró carácter.

Juego aéreo

Es un arma que el equipo de Tabárez siempre explotó. Históricamente, Uruguay se caracterizó por obtener buenos réditos de la pelota quieta. En el arranque del proceso potenció su cualidad con un buen ejecutante como Carlos Sánchez. En el juego aéreo contó con hombres de peso como Godín, Giménez, Coates y Cáceres. Atrás de esto hay trabajo; hay jugadores destinados a hacer cortinas.

Planteo de partidos

En esta materia los premios se los lleva el entrenador que, podrá gustar o no, pero habitualmente se adecuó a las dificultades del rival para plantear los encuentros de acuerdo a sus características. Por ejemplo considera que jugar de igual a igual contra Colombia en Barranquilla es riesgoso debido al calor. Por eso propuso un planteo defensivo que le permitió sacar un empate.

La defensa

Fue una de las principales fortalezas del equipo en los más de 10 años del proceso de Tabárez. Su sector defensivo fue un muro difícil de derribar por la mayor parte de los rivales. El año 2017 se presentó como el de las flaquezas en ese aspecto del juego y se había encendido la luz de alarma. Pero a partir del encuentro contra Argentina, el equipo se reencontró con su mejor versión.

Seguridad en el arco

El sector defensivo cuenta con un elemento fundamental, el golero. Fernando Muslera, al margen de algún error propio de un golero que juega hace años en el arco de una selección, se caracterizó por brindar solvencia y seguridad. Es difícil que salga en falso. Bajo los tres palos es seguro. Tuvo partidos donde sus intervenciones resultaron vitales.

Calma

Si de algo se puede jactar Tabárez es de la calma que mantiene en los momentos donde el barco parece no salir a flote. Jamás se dejó gobernar por los estados de ánimo del hincha. Y cuando faltó algún jugador importante pidió "no dramatizar". En el peor momento, cuando no se ganaba, no apeló a manotones de ahogado. "Yo no cometo locuras con la selección", declaró.

Mediocampo nuevo

Con el paso de los partidos el DT fue modificando la estructura del mediocampo. Movió piezas cada vez que fue necesario y de acuerdo a las características del rival. Pero las principales novedades fueron las apariciones de Vecino que lentamente se ganó un lugar en el doble cinco del equipo. El último partido sorprendió con el ingreso de Valverde y tiene en las gateras a Bentancur.

Intensidad

El equipo recuperó esa característica en su propuesta. El cuerpo técnico lo analizó: "Por características, nosotros debemos ser intensos", reconoció Celso Otero. Tabárez apuntó en alguna oportunidad: "Nos pasó muchas veces, contra rivales que son potencialmente superiores a nosotros y los hemos derrotado y yo creo que es por el trabajo de la parte defensiva".

Contundencia

A nadie escapa que un equipo que cuenta con Suárez y Cavani en su ofensiva tiene con enormes posibilidades de ganar un partido. Uruguay no es un equipo que se caracterice por la construcción o generación de juego. Es más bien directo, y no anda con rodeos. Va como flecha al arco rival. Una de las virtudes en el proceso fue aprovechar de las oportunidades de gol que dispuso.

Renovación

A lo largo del viaje el técnico fue echando mano a jóvenes que surgieron del proceso. El tan cuestionado proceso de renovación del equipo celeste deja como legado al final del ciclo la participación de Matías Vecino, Nahitan Nandez, Federico Valverde y Gastón Silva. Ahora apareció Maxi Gómez como una excepción ya que no pasó por las juveniles.

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