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Las peripecias de Jonathan Soto, el goleador de la Segunda división

Su trayectoria, su experiencia con los contratistas, cómo es jugar en la B, por qué no fue a Nacional, cómo lo trataron en el Villa

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11 de noviembre de 2019 a las 05:04

A Jonathan Soto le alcanzaron 16 partidos para convertirse en el goleador del Campeonato Uruguayo 2019 de la Segunda división profesional: seis en Central Español y 10 en Villa Teresa. En total, marcó 11 goles. El espigado atacante de casi dos metros de altura y 31 años recién cumplidos, plasmó en la cancha uno de sus dichos preferidos: “El 9 vive del gol”. Y los goles están ahí, forman parte de un campeonato, completan las estadísticas pero también son el alma del delantero, ya sea del mejor club del mundo o del humilde Villa Teresa de Nuevo París.

Soto nació en Colón, cerca de la sede del club ubicada en la calle Islas Canarias. Hizo las divisiones juveniles en Wanderers, equipo en el que debutó en Primera división en el Apertura 2008. El técnico era el “Loco” Luis Alberto Acosta. “Después de debutar en Wanderers tuve la oportunidad de irme a préstamo a Cerro, que jugaba la Copa Libertadores. También tuve la experiencia de jugar la Copa Sudamericana con Fénix y he pasado por varios equipos del fútbol uruguayo”, contó el goleador a Referí, mientras posa para las fotos bajo un arco de la cancha situada frente a la sede del Villa.

Así comenzó una trayectoria que lo llevó por Argentina, Ecuador, Guatemala y Costa Rica. Siempre con la ambición del gol. Desde Costa Rica regresó este año a Uruguay por un tema familiar, después de convertir 40 goles en dos temporadas en Centroamérica. “Hace un par de años que vengo muy bien en el tema de goles. Ahora me tuve que quedar acá por un tema personal y gracias a dios sigo con esa racha; vine para acá y salí goleador del torneo. No es fácil hacer 11 goles en Segunda. Cuando me vine de Costa Rica estaba cerrado el período de pases de Primera división y lo único que me quedaba era arreglar en Segunda. Por eso llegué a Central Español, donde jugué la primera parte, seis partidos y convertí cinco goles y la segunda parte con Villa Teresa”.

El torneo de la B es difícil  para cualquiera, incluso para un futbolista de su porte físico: “Es muy duro, competitivo, hay buenos equipos, es un fútbol muy aguerrido”. Y el estado de las canchas tampoco colaboran demasiado: “Hay canchas lindas, otras feas, pero es complicado jugar acá porque no hay mucha diferencia entre un equipo y otro, siempre son partidos parejos, aguerridos, en los partidos de la B nunca vas a ver un 4-0, 5-0, siempre se ganan por la mínima diferencia”.

En general los clubes atraviesan por dificultades económicas, aunque Soto resaltó el trato que recibió en el Villa: “Por la experiencia que tengo, que he jugado en muchos equipos del fútbol uruguayo, sabemos que es complicado, pero de Villa Teresa no puedo decir nada, todo lo contrario, siempre estuvo al día, pagó en fecha, hasta el día de hoy no debe nada y eso sorprende para lo que es el fútbol uruguayo y ojalá que sean todos los equipos así siempre”.

Por eso, si a fin de año cuando termine oficialmente su contrato continúa su carrera en otro club, no se olvidará fácilmente del actual: “Por ahora no sé nada, tengo contrato hasta diciembre, pero si me toca irme me llevo la mejor, la dirigencia siempre espectacular, el cuerpo técnico, los compañeros, la hinchada siempre dando para adelante, apoyando en las buenas y en las malas, me gustó mucho el equipo”.

En este sentido le recordó a Cerro, donde jugó en el inicio de su trayectoria: “Lo comparo con Cerro, donde me tocó jugar bastante y era un club de barrio que la gente iba, apoyaba; Villa Teresa es similar, va mucho la familia a ver y alentar al equipo”.

Una década atrás del gol

A lo largo de una década en el profesionalismo, Soto pasó de todo: “El fútbol siempre tiene cosas lindas y cosas feas, me  ha tocado jugar fuera del país, me ha ido muy bien en los equipos que jugué, convertí muchísimos goles, y esa experiencia que solo el fútbol te da como de ir a otros países, conocer gente nueva, experimentar otro fútbol”.

Está en pareja y tiene tres hijos, la familia que siempre está detrás del deportista, en las buenas y en las malas: “Es difícil, pero sabemos que es lo único que queda. La carrera del jugador es muy corta y hay que ir para otro país para tratar de hacer una diferencia, que  lamentablemente acá no se hace, solo que te toque jugar en los equipos grandes como Peñarol y Nacional, porque después la diferencia es muy difícil hacerla acá. Yo la sigo luchando día a día, no queda otra”.

En el apogeo de la carrera, su nombre sonó en los clubes más importantes del fútbol uruguayo: “Se habló de Peñarol en una época de Cerro, pero lo más fuerte fue Nacional y viste como son los equipos, justo tenía contrato con Wanderers y con Cerro porque estaba préstamo y ninguno de los dos me dejaba libre, pensaban más en lo económico que otra cosa y se trancó por esa parte”, recordó.

En Argentina también surgieron en su momento posibilidades para equipos importantes: “Mi nombre sonó en un par de equipos, pero siempre fue lo mismo; a veces los equipos quiere sacar un dinero extra o más de lo que pretenden y lamentablemente terminan trancando al jugador”. No solo tiene que escapar a los defensores, también al egoísmo.

La carrera del futbolista no es fácil, y son muy pocos los que salvan sus vidas y de futuras generaciones: “Hay que tomar buenas decisiones del principio porque lamentablemente hay muchos contratistas, empresarios, ellos la tienen hecha, económicamente están muy bien y también piensan en grande y a veces el jugador necesita ir de a poco para no cortarle las patas, como ha pasado en muchísimos casos”.

Por ese motivo, “ahora me manejo con gente de confianza; al principio de mi carrera tenía firmado con el grupo Casal, pero esa gente cuenta con mucho dinero, maneja mucho dinero y a veces un mínimo no le sirve y termina perjudicando al jugador”.

Experiencias en el exterior

De su pasaje por el fútbol argentino en equipos del ascenso, como Urquiza y Mitre de Santiago del Estero, tiene buenos recuerdos: “Mitre, un equipo del ascenso, llevaba mucha hinchada, un equipo pesado, lindo, que te motiva porque acá hay dos o tres equipos nada más que te llevan esas personas a un terreno de juego y allá cualquier equipo te llena el estadio. Es algo impresionante”.

Y añadió: “Es un equipo del interior, pero va toda la ciudad. Lo mismo me pasó en Costa Rica antes de venir para Uruguay jugando para San Carlos. Salimos campeones, era un equipo de Primera división y la verdad que parecía europeo. Tenías todo lo que podías pedir, todas las comodidades. Todo el mundo tiene la idea de que el fútbol no es tan profesional, pero el fútbol de Centroamérica a mi me sorprendió muchísimo. No te fallan nunca, el dinero sabías que tal fecha estaba, después te daban todo, para entrenar, vitaminas, una cancha con un vestuario que era hermoso, con aire acondicionado, wifi, todo. Solo pensar en el fútbol nada mas”.

Por eso “me sorprendió muchísimo el fútbol guatemalteco, porque es competitivo; en el primer equipo que estuve era profesional pero no tanto como Comunicaciones que es un equipo grande, y en trayectoria te da todo, tenés que pensar solamente en jugar al fútbol, en mejorar día a día”.

De la vida diaria en Guatemala y Costa Rica tampoco se queja: “Uno cuando va se hace la idea de que es peligroso porque se habla mucho,  a mi no me  pasó nada, he compartido con amigos allá con los que tenía muy buena relación de muchos años como Maximiliano Lombardi que acá jugó en Peñarol, en Cerro. Nunca me pasó nada extraño, yo me manejaba mucho también en auto, no salía mucho y si lo hacía iba a shopping, dicen que es peligroso pero a mi no me tocó vivir nada extraño. Yo me quedaba en casa, pensar en el fútbol y nada más”.

Pero no siempre se puede: “En Ecuador en lo futbolístico me fue bien porque convertí muchos goles, pero estuve varios meses sin cobrar y lamentablemente no me querían dejar venir porque estaba jugando y haciendo goles, entonces llegamos a un acuerdo y terminé dejando un dinero y rescindiendo para venirme porque ya no se podía estar así”.

De los tres meses que le adeudaban acordó que le pagaran la mitad y rescindió: “Si vas a otro país es para tratar de estar bien, sino no vale la pena”, expresó.

De todas formas es una situación también conocida en Uruguay: “Acá te pasa en varios equipos, pero acá el déficit está, la gente no va a la cancha, los equipos ese le complica pagar un sueldo porque tiene pérdida en cada partido porque tiene que pagarle a los policías, jueces y siempre terminan perdiendo porque no les da para cubrir gastos”.

Aprendió de varios compañeros

De aquel Soto que debutó en Primera al actual, hubo mucho aprendizaje: “Cuando sos más gurí tratás de aprender del más grande, después la experiencia te lleva a aprender mucho en el fútbol; para un 9, ¿cómo usar el cuerpo?, ¿cómo definir?, muchas cosas que eso te lleva la experiencia. Me ha tocado jugar con jugadores que me ayudaron muchísimo”.

Por ejemplo, “me tocó jugar con Danilo Peinado y con Carlos María Morales en Wanderers; con  Alejandro Mello en Cerro, jugadores con mucha experiencia, que tenían casi las mismas características de uno y que yo trataba de sacarles lo bueno. Mello sabía usar mucho el cuerpo, era muy bicho, muchas cosas se fue aprendiendo de esa manera”.

Respecto a los delanteros del momento en Nacional y Peñarol, Gonzalo Bergessio y Lucas Viatri, Soto también opinó: “Un 9 vive del gol y ellos siempre están cumpliendo. Bergessio es impresionante los goles que ha hecho, Viatri también, goles importantes y miro mucho como usan el cuerpo, como pivotean y son muy buenos jugadores”.

Dijo que actualmente “se juega mucho con el físico, con el cuerpo, a veces le podes pegar (a un rival) pero sin querer, lo que pasa que hay que estar adentro de una cancha, estás con mil revoluciones, a veces caliente, a veces no, depende como vaya el partido”.

Por eso entiende el juego de Bergessio, cuestionado en ocasiones por los codazos a los defensores: “Son cosas que pasan en el fútbol, a mi me ha pasado tanto dar como recibir, cosas que pasan adentro de la cancha”.

Soto volvió al país y fue goleador. Ahora espera una nueva oportunidad para seguir viviendo del gol. Como todo delantero que se precia de tal.

Trayectoria
2008 - Wanderers
2009 - Cerro
2011 - Fénix
2012 - El Tanque Sisley
2013 - Torque
2014 - Villa Española
2015 - Portoviejo, Ecuador
2015 – Huracán
2016 - UAI Urquiza, Argentina
2016 - Mitre de Santiago del Estero
2017 - Plaza Colonia
2017 - Deportivo Carchá, Guatemala
2018 - Comunicaciones B, Guatemala
2019 - San Carlos, Costa Rica
2019 - Central Español
2019 - Villa Teresa

 

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