26 de agosto de 2012 20:22 hs

Una fuerte desaceleración de la economía durante este año, un déficit fiscal que se duplica respecto al de 2011, una inflación que no cede ante las medidas implementadas por el Banco Central (BCU) y un dólar entre $ 21,5 y $ 22, es el panorama que proyectan, al día de hoy, los analistas que mejor supieron anticipar el porvenir de las principales variables macroeconómicas el año pasado.

Un estudio realizado por El Observador evaluó las respuestas individuales que dieron los expertos locales e instituciones financieras a las encuestas mensuales de expectativas realizadas por el Banco Central durante 2011, a la luz de los datos observados en la realidad (ver apunte).

La consultora Mosca & Inchauspe lideró junto con el banco Itaú –con iguales respuestas en cada mes y variable– en cuanto a la precisión de las proyecciones de crecimiento económico y resultado fiscal. Aldo Lema obtuvo el pronóstico de inflación más cercano a la realidad y Javier de Haedo fue quien mejor se anticipó en seis meses a la cotización del dólar en la plaza local.

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Mejores predictores
Durante el último año, la economía uruguaya creció 5,7%. De enero a diciembre, los expertos proyectaron esa cifra, con resultados más o menos cercanos al dato observado.
Durante 2011, la consultora Mosca & Inchauspe y el banco Itaú fueron quienes proyectaron ese dato con un menor error promedio entre los 11 expertos que respondieron al sondeo del BCU en al menos ocho de los 12 meses del año.

Según dijo a El Observador Luis Mosca, socio de la consultora, para este año esperan un crecimiento económico de 3,3%, lo que implica una importante desaceleración respecto al último año.

“Se está procesando un ajuste importante en la economía mundial”, explicó. Estados Unidos mantiene un crecimiento débil, Europa ingresa en una recesión, China se desacelera y en la región no se recogen mejores noticias.

“Nos han venido salvando circunstancias ajenas”, como la sequía en Estados Unidos, que elevó el precio de los granos, de fuerte impacto para las exportaciones tanto de Uruguay como de Argentina.

Para 2013, el experto señaló que “hay razones para un crecimiento levemente por encima de 3,3%”, pero que la incertidumbre respecto a “cómo Argentina procesará el ajuste” de sus principales variables macroeconómicas abre el margen para el error.
Respecto al resultado fiscal –indicador en el cual también lideró el ranking–, el experto prevé un déficit de 1,7% del Producto Interno Bruto (PIB), prácticamente el doble del 0,9% registrado en 2011.

El margen de error para el cálculo del crecimiento fue de 0,3 puntos porcentuales en 2011 mientras que para el resultado fiscal, la distancia media respecto al valor observado fue de 0,28 puntos.

En materia de tipo de cambio, el mejor pronosticador durante 2011 fue Javier de Haedo, con un error medio de $ 0,91 en sus proyecciones en un horizonte de seis meses. A diferencia del resto de los indicadores, en vez de evaluar la precisión en la estimación del dato de cierre de 2011, se consideró qué tan certeros fueron los pronósticos de los analistas en un horizonte de seis meses.

De Haedo sostuvo que en sus modelos de previsión, el tipo de cambio es “una variable de política” que se obtiene al coincidir las expectativas de inflación internacional, salarios locales y tarifas públicas, con un registro de inflación que el experto considera “de comodidad” para la autoridad monetaria. Según el economista, de las declaraciones de los responsables del BCU se puede inferir “un objetivo de inflación diluido o una meta implícita de entre 6% y 8%”. Para el cierre de este año, De Haedo prevé que el tipo de cambio se ubique entre $ 21,5 y $ 22. El viernes el billete verde cerró a $ 21,562.

Inflación

El economista Aldo Lema se ubicó a la cabeza en 2011 como el mejor pronosticador de inflación. Su error promedio fue de 0,73 puntos porcentuales para proyectar un alza de precios de 8,6% durante el último año. Para 2012, los modelos del experto anticipan una inflación de 8%. Si bien se trata de una moderación respecto al año anterior, el alza de precios se mantendrá dos puntos por encima del rango meta, de entre 4% y 6%, fijado por el BCU.

“Seguimos en un mundo inflacionario, con precios de alimentos y combustibles que han tomado de nuevo, en estos últimos dos meses, una fuerte tendencia alcista”, explicó Lema. Las principales presiones, según sostuvo, provienen del mercado doméstico, de un mercado de trabajo en pleno empleo y de aumentos de salarios por encima de la productividad. El experto señaló que para el próximo año “es muy poco probable que se reencauce” y prevé una inflación de 7,7%.

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