El yacimiento prehistórico de Jericó/Tell es-Sultan, en la región ocupada de Cisjordania por Israel, quedó inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) durante la 45ª sesión del comité del organismo que se celebra en Riad, la capital de Arabia Suadita.
“Los acontecimientos históricos que se sucedieron en la zona constituyen un rico contexto cultural de interés histórico y patrimonial, que abarca en particular la herencia judía y cristiana”, fundamentó Ernesto Ottone, subdirector cultural de la Unesco, en referencia al yacimiento situado a las afueras del antiguo emplazamiento de Jericó.
Según la Biblia, en torno al año 1400 a.C., Jericó fue la primera ciudad atacada por los israelitas tras cruzar el río Jordán y entrar en Canaán, la Tierra Prometida. El muro cayó cuando Josué, escogido por Yahveh para suceder a Moisés como líder de su pueblo, ordenó que se tocaran las trompetas hechas con cuernos de carnero contra el muro hasta que finalmente cayera.
Los textos bíblicos relatan que Josué lideró las campañas militares llevadas a cabo por los hebreos en la conquista de Canaán que luego distribuyó entre las doce Tribus de Israel. Las excavaciones realizadas en el lugar revelan una red de muros derrumbados que datan de finales del siglo XVII o principios del XVI a.C., y que la causa más probable del derrumbe fue un terremoto.
Los arqueólogos creen que la historia bíblica es una alegoría escrita en algún momento después del 722 a.C., con mucha posterioridad al evento, y que fue utilizada por los hebreos para reclamar el territorio para el Reino de Israel.
Los eruditos bíblicos datan, en cambio, la destrucción de los muros 175 años antes como prueba de que la historia bíblica es cierta. Afirman, además, que lo único que falla es la datación y que el terremoto fue una recompensa de Dios a los israelitas por seguir sus mandatos. Según la Biblia, Jericó permaneció abandonada hasta el siglo IX a.C.
Jericó, que según la Biblia permaneció abandonada hasta el siglo IX a.C., es una de las ciudades más antiguas del mundo habitadas de manera continua. Al igual que el yacimiento de Tell es-Sultan (“Colina del Sultán”, en español), ubicado en las afueras de la ciudad, está administrada por la Autoridad Nacional Palestina, que cuenta con reconocimiento internacional.
El sitio fue inscrito tras una candidatura de tres años “durante la cual ningún Estado Parte presentó objeción alguna”, señaló la Unesco, en un contexto en el que Tel Aviv se retiró del organismo de la ONU en 2019 acusando a la agencia de parcialidad. “No hay restos judíos ni cristianos en el lugar. Es un lugar de restos prehistóricos”, declaró un diplomático de la Unesco bajo condición de anonimato.
“Es un asunto de gran importancia y una prueba de la autenticidad y la historia del pueblo palestino”, afirmó en un comunicado el presidente palestino Mahmud Abas, prometiendo que él y su gobierno “seguirán preservando este lugar único para toda la humanidad”.
La inscripción muestra que el yacimiento “forma parte integra del patrimonio palestino, diverso y de excepcional valor humano”, celebró en otro comunicado la ministra palestina de Turismo, Rula Maaya. “El yacimiento merece figurar en la lista por su importancia como la ciudad fortificada más antigua del mundo”, añadió desde Riad.
Los arqueólogos señalan que Tell es-Sultan, un montículo ovalado en el valle del río Jordán que contiene yacimientos prehistóricos reveladores de actividad humana, es anterior a las pirámides egipcias. “Entre los siglos IX y VIII antes de Cristo se estableció allí un asentamiento permanente debido al suelo fértil del oasis y al fácil acceso al agua”, explicó la Unesco.
Según la agencia, los cráneos y las estatuas encontradas atestiguan las prácticas culturales de la población neolítica que vivió allí, mientras que el material arqueológico de principios de la Edad del Bronce revela indicios de planificación urbana que, para la agencia de noticias palestina Wafa, prueban que se trata del “asentamiento habitado permanentemente más antiguo del mundo”.
Por lo pronto, se trata del cuarto sitio palestino que entra en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad, tras la inclusión de la Iglesia de la Natividad, la Ciudad Vieja de Hebrón y la tierra de olivares y viñas, al sur de Jerusalén; decisiones que provocaron el rechazo de Israel, que en la práctica controla Cisjordania y no reconoce un Estado palestino.
Israel abandonó la Unesco en 2019, argumentando que la organización tenía prejuicios en su contra y minimizaba su conexión con la Tierra Santa. Además, se opuso a que el organismo aceptara a Palestina como Estado miembro en 2011. Tel Aviv, no obstante, sigue formando parte de la Convención de Patrimonio de la Humanidad y envió una delegación a la cumbre en Riad.
Israel, que se apoderó de Cisjordania junto con Gaza y Jerusalén Oriental en la Guerra de los Seis Días de 1967, reclama los tres territorios y considera Cisjordania como la patria bíblica y cultural del pueblo judío.
La “Colina del Sultán”, que se encuentra a unos 2 kilómetros de los restos de la primitiva ciudad de Jericó, cuenta también con ruinas de importancia para la historia judía, como una sinagoga del siglo I a. C. De allí que el comunicado de la Unesco se refiera al sitio como la antigua Jericó/Tell es-Sultan, en un esfuerzo por aclarar que se trata de dos sitios distintos.
El patrimonio histórico de la región estuvo durante mucho tiempo entre los muchos puntos álgidos del conflicto palestino-israelí, y ambas partes utilizan la arqueología y la conservación para demostrar lo que llaman su conexión única con Tierra Santa.
Por lo pronto, la ciudad moderna de Jericó es una gran atracción turística para los territorios palestinos, tanto por sus lugares históricos como por su proximidad al Mar Muerto. En 2021, la Autoridad Nacional Palestina presentó un importante proyecto de restauración en uno de los mayores mosaicos de Medio Oriente, que se encuentra en un palacio de Jericó del siglo VIII.
Según destacan los medios que cubren la reunión de la Unesco, que tiene en agenda la inclusión de otros sitios en su Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad, los 21 miembros del comité seleccionador aprobaron rápidamente la inscripción Jericó/Tell es-Sultan.
Tras la aprobación, la delegación palestina señaló que esta es la primera vez que presenta una candidatura realizada únicamente por personal local y agradeció “la inmediata inscripción” gracias a la “singularidad” de los “tesoros arqueológicos” de la zona. La declaración ocurre en momentos en que Israel tiene el gobierno más religioso y nacionalista de su historia.
(Con información de agencias y Unesco)