El profesional precisó que la situación que se observa es muy diferente según se ponga el foco al sur o al norte del Río Negro, tanto que en algunas zonas del litoral oeste hacia el norte puede haber buenas producciones, pero que en el sur –por ejemplo en San José–, incluso hubo productores que no tuvieron otra que enfardar soja para destinarla al menos a alimento animal.
Jacques dijo que en la soja de primera, que está en una etapa de llenado de grano en un volumen disminuido de vainas, es difícil revertir la situación adversa. “La etapa más crítica en el desarrollo del cultivo pasó con seca, con falta de agua, eso no se arregla”, lamentó.
En ambos casos, en soja y maíz, sí se está a tiempo de atenuar los daños en el caso de los cultivos de segunda, pero se trata de las áreas menores considerando el total. En esos casos se procesa la etapa de llenado de granos en maíz y de cuajado de flores en soja.
En maíz ya se inició la cosecha de los de primera (en soja para eso falta más de un mes) y se han visto rindes muy dispares, con zonas al sur del país donde oscilan de 4 mil a 6 mil kilos por hectárea, en tanto en el norte se han visto rindes entorno a los 10 mil kilos.
En el caso del sorgo, un cultivo estival más rústico, no tan sensible a la falta de agua, ha sufrido por la seca, pero no tanto.
Jacques reflexionó, finalmente, que los agrónomos y productores, dado este escenario, realizan un monitoreo diario de las chacras para controlar efectos derivados de lo climático, notándose por ejemplo una explosión de la plaga popularmente conocida como arañuela, propio ello de momentos de sequía, pero también se ve un pico de aparición de chinches.
Ganaderos: se necesitan más lluvias
En el actual escenario de la cadena agroindustrial ganadera, en el que la dificultad mayor está en cómo se hará para poder comercializar del mejor modo lo producido, dadas las dificultades que hay en los mercados que son abastecidos con carnes uruguayas, las lluvias significaron un alivio y más aún lo será si las pronosticadas ahora finalmente suceden.
Santiago Bordaberry, presidente de la Sociedad Rural de Durazno, comentó que los productores ganaderos están esperando que vuelva a llover y que eso se traduzca en un rebrote de las pasturas, “para ver si así podemos ir acomodando el estado de los rodeos, sobre todo el de las vacas preñadas, antes que llegue el invierno”.
Tras mencionar que hay zonas, por ejemplo en Durazno, “trágicamente secas”, explicó que respecto a la siembra de verdeos quienes las hicieron esperan con ansias que llueva para no perder eso, en tanto quienes no han podido concretar esas labores necesitan que haya precipitaciones para poder sembrar cuanto antes.
Eso, enfatizó Bordaberry, “es la vida para nosotros”.
Consultado sobre la disponibilidad de agua para que los vacunos y lanares beban, puntualizó que “hay algunos problemas en algunas aguadas, pero no es el problema principal, con lo que llovió y lo que pueda llover ahora eso no es tan grave”.
Tamberos: contentos por lluvias, preocupados por el dólar
Las lluvias que hubo en las diferentes cuencas de producción lechera en Uruguay fueron dispares y, por lo tanto, generaron efectos variados, pero todos positivos, aunque lejos están de haber dejado atrás las dificultades que soportan los tamberos.
Horacio Rodríguez, ex presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Florida, comentó que “en la zona donde estoy llovió bien y si bien es mejor que seguir con sequía, los problemas no se van con la lluvia”.
También dijo que pese a que llovió hay lugares, como en Canelones, San José y al sur de Florida, “donde la situación sigue siendo muy complicada, muy grave”.
Lo que ha llovido, más lo que pueda llover en estos días según se ha pronosticado, “nos permite encaminar los cultivos de invierno, plantar algo para tener comida cuando lleguen los fríos que están cada vez más cerca”, indicó.
De todos modos, el productor lechero ya asumió un altísimo costo al estar alimentando a sus vacas, desde hace semanas, con reservas y concentrados que se tenían para encarar ese manejo alimenticio cuando llegue el invierno, “pero no llovió nada en el verano y no quedó otra que echar mano a eso”.
Rodríguez dijo que al problema que derivó del déficit hídrico se le añadió la rápida y fuerte suba del valor del dólar, que es un problema para el tambero, que cobra en pesos su producción y paga muchos insumos en dólares.
“A la larga eso capaz nos viene bien, pero hay que esperar que se hagan los negocios, que la industria cobre, que nos pague a nosotros… y mientras tanto uno paga insumos en dólares con dólares que cuestan muchos más pesos”, lamentó.
Volviendo a considerar el tema de las lluvias, “es un alivio que haya llovido y que siga lloviendo, se recuperan las pasturas al menos”, expresó.
Granjeros: llovió, sirvió, pero no alcanzó
Erick Rolando, presidente de la Confederación Granjera del Uruguay, explicó que las lluvias que hubo no han solucionado la falta de disponibilidad de agua para riego en las quintas, dado que los tajamares siguen secos. Lo que precipitó no dio para recuperar los niveles de humedad subterránea, ni para tapar las grietas que se generaron. “Tendría que llover medio rápido 100 mm, por lo menos, para que se empiece a ver una recuperación a nivel superficial y disponer de agua”, mencionó. Solo pueden seguir regando quienes toman agua de algún curso o de pozos, pero también esos recursos son finitos, puntualizó.
Con relación a la producción, lo que llovió en los últimos días impactará de buen modo en la cosecha de manzanas de las variedades Pink y Fuji, que se iniciará en un par de semanas.
“Estamos preocupados, por ejemplo, por el impacto adverso de la sequía en las plantaciones de duraznos o en los viñedos, porque las plantas no tienen la reserva de agua adecuada y eso se puede notar para las próximas producciones”, comentó.
Rolando señaló, por citar otros casos, que está comprometida la obtención de zapallos, con mucha producción seca, algo parecido sucede con la zanahoria y hay dificultades para preparar los almácigos de cebolla.
Donde no hay dificultades, cuando se dispone de riego, es en las producciones en áreas cubiertas, que son de alta incidencia en la producción global. Eso, y que los problemas de déficit hídrico afectan básicamente a la zona sur con actividad prácticamente normal en el litoral norte, permiten que el abasto al Mercado Modelo no se haya visto resentido.