Un hombre utilizó ayer un coche y dos cuchillos para matar a cuatro personas y herir a 40 en Londres, al pie del Big Ben y junto al Parlamento británico, antes de ser abatido.
Entre los heridos se sabe que hay tres escolares franceses, uno de ellos grave, dos rumanos y cinco surcoreanos.
Como ocurrió en 2016 en un mercado navideño en Berlín (12 muertos), y en la localidad francesa de Niza (86 muertos), el atacante se valió de un vehículo para difundir el terror.
La primera ministra Theresa May –que estaba presente en el Parlamento al momento del ataque– y su gobierno "tienen presentes en sus pensamientos" a las víctimas del "horroroso" atentado, dijo Downing Street en un comunicado.
undefined undefined Le Parisien y El Observador
May presidió más tarde una reunión del comité de emergencia Cobra, reunión en la que participaron distintos ministros, y tras la cual habló con los periodistas.
"Nunca nos rendiremos al terror y nunca permitiremos que las voces del odio y el mal nos dividan", afirmó. El presidente estadounidense Donald Trump, el francés François Hollande y la jefa de gobierno alemana Angela Merkel, expresaron sus condolencias y solidaridad con el Reino Unido. Además, el Parlamento escocés suspendió la votación sobre un nuevo referéndum de independencia prevista para ayer.
El atentado dio paso a escenas de caos y pánico. La gente corría por las calles de Westminster, los diputados se encerraron en sus oficinas, donde fueron retenidos unas cinco horas, y el sonido de las sirenas y los helicópteros se apoderó de todo el centro de Londres. Desde el principio, la policía consideró el ataque como un atentado terrorista.
Mientras, Londres mantuvo el nivel de amenaza de atentados en "severo" luego de ocurrido el atentado. El ataque se produjo el mismo día en que Bruselas conmemoraba el primer aniversario de los ataques que dejaron 32 muertos en el aeropuerto y el metro de aquella ciudad.
Investigan si actuó junto a un cómplice
Mark Rowley, responsable de la unidad antiterrorista de la policía londinense, confirmó que el autor del atentado murió en el hospital por los disparos de la policía. Rowley no dio detalles sobre su identidad, ni confirmó si se trataba de un 'lobo solitario' o figuraba en la lista de 850 sospechosos por sus vínculos con el terrorismo manejada por los servicios de seguridad. Tampoco descartó que actuara con un cómplice.
Homenaje a víctimas en Bruselas
Con minutos de silencio y en otros casos de ruido, Bélgica recordó ayer a las 32 víctimas de los atentados yihadistas del 22 de marzo de 2016.
Ese fatídico día, Khalid El Bakraoui activó sus explosivos en el metro bruselense, poco después de que su hermano Ibrahim y Najim Laachraoui hicieran lo mismo en el aeropuerto de Bruselas, matando a otras 16 personas.
El doble atentado reivindicado por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) dejó 32 muertos, cientos de víctimas, pero también decenas de familias rotas.
En el acto de homenaje en el metro participaron autoridades belgas de riguroso luto, entre ellas los reyes de Bélgica, Felipe y Matilde.
En la estación de Maalbeek, donde se inauguró una placa con el lema "Nunca olvidaremos", los asistentes guardaron un minuto de silencio, que contrastó con el minuto de ruido en las calles y en el sistema de transporte público de Bruselas para homenajear a las víctimas.