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Los ambiciosos planes de acercamiento entre Biden y Maduro

La Asamblea Nacional Bolivariana votó una ley para atraer inversiones extranjeras con el visto bueno de Estados Unidos. Washington se acerca a Caracas en momentos en que el ex asesor de Trump, John Bolton, reconoce haber impulsado un golpe de estado contra Venezuela en 2019

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16 de julio de 2022 a las 05:02

Si algo faltaba para ver las complejas relaciones entre la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores, sede del gobierno venezolano, eran las explosivas declaraciones de John Bolton, quien fuera asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump entre 2018 y 2019, cuando ambos halcones chocaron y Bolton se retiró del gobierno.

En diálogo con CNN, esta semana Bolton se confesó "como alguien que ha ayudado a planear golpes de Estado, no aquí, pero sí en otros lugares, sé que requiere mucho trabajo. Y eso no es lo que él (Trump) hizo".

Con el afán de mostrar a un Trump bastante ineficaz, ante la pregunta del periodista de dónde o en qué lugares había ayudado a planear golpes, Bolton dijo Venezuela. En efecto, en junio de 2019, siendo ministro de Comunicación, el chavista Jorge Rodríguez dijo que su gobierno había desbaratado un intento de magnicidio contra Nicolás Maduro que tenía como fin colocar a un militar afín a la Casa Blanca –por entonces Trump era presidente- y afirmaba en un tuit del 26 de junio:

“¡Atentos! Hoy 12 y 30 de mediodía presentaré importantes revelaciones y pruebas de graves atentados perpetrados x la derecha homicida contra la democracia y la paz de la gente. (Juan) Guaidó, (Iván) Duque, (John) Bolton, persisten en su afán criminal de agredir nuestro derecho a la tranquilidad.”

El hombre del tuit, Jorge Rodríguez, es el actual presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y el jueves tildó de "psicópata" a Bolton. Cabe resaltar que la semana anterior se había reunido con la delegación de Estados Unidos encabezada por James Story, hombre de confianza de Biden.

En cuanto a Guaidó, mencionado en el tuit, había sido electo presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela en elecciones libres y debía asumir el 1° de enero de ese 2019 pero el gobierno de Maduro se lo impidió. Desde entonces se lo conoció como “presidente encargado”. Duque es presidente de Colombia, conservador, enemigo público de Maduro, y deberá entregarle el mando del país al izquierdista Gustavo Petro el 7 de septiembre. En cuanto a Bolton, señalado por Rodríguez tres años atrás, acaba de confesar genéricamente su participación.

Lo curioso es que un golpe –según sus palabras- requiere “mucho trabajo”. Ese golpe fue un fracaso, cosa que Bolton no dijo.

Nuevos aires entre Washington y Caracas

La Cumbre de las Américas de Los Ángeles de principios de junio no tuvo como invitados a los mandatarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela, porque la Casa Blanca consideró que no correspondía la presencia de países con “gobiernos autoritarios y antidemocráticos”.

Las sanciones de Estados Unidos a Venezuela comenzaron con Barack Obama en 2015 por considerar al gobierno de Maduro “enemigo de la seguridad nacional” de Estados Unidos, por sus acuerdos con Irán, Cuba y Rusia. En 2017, la Unión Europea también tomó medidas contra el gobierno de Maduro. Pero las medidas más drásticas llegaron con Donald Trump a mediados de 2017 contra “el dictador que no respeta la voluntad del pueblo venezolano” a quien se le congelan todos sus bienes en Estados Unidos, y se prohíbe estrictamente a los ciudadanos estadounidenses negociar con Venezuela

Meses después, Washington decreta que todas las empresas estadounidenses y todos los ciudadanos de Estados Unidos tienen prohibido comprar bonos o títulos de deuda del gobierno venezolano. Lo mismo rige para el Banco Central de Venezuela y para la Petrolera PDVSA.

No solo bajaron las exportaciones sino que Venezuela no pudo comprar equipos para la industria petrolera, la inflación y la pobreza en el país se agudizaron y, sin embargo, la oposición no logró derrocar al gobierno de Maduro.

La invasión de Rusia a Ucrania puso los intereses económicos de Estados Unidos en un lugar privilegiado. La administración de Joe Biden flexibilizó las sanciones para que la norteamericana Chevron pudiera operar, luego los permisos llegaron a la italiana ENI y a la española REPSOL.

A la par, comenzaron los vínculos diplomáticos entre Washington y Caracas así como una mesa de diálogo entre la oposición venezolana y funcionarios de Maduro.

La semana pasada El Observador dio cuenta de una misión de primer nivel a Venezuela encaminada a normalizar las relaciones diplomáticas entre Washington y Caracas. Concretamente se espera que, después de las elecciones legislativas de noviembre de este 2022, puedan habilitarse las respectivas embajadas, hoy clausuradas.

El asesor de Biden James Story, lleva desde Colombia los asuntos de la Casa Blanca en Venezuela. En menos de un mes, en lugar del conservador Duque, Story tendrá como interlocutor local al izquierdista Petro. Aunque eso no sea determinante, ya que Biden y Petro dialogaron por teléfono en al menos dos oportunidades, lo significativo es que se espera que en vez de las tres petroleras mencionadas, sean ocho las que operen en yacimientos venezolanos y que Estados Unidos retome la compra de petróleo de ese origen, que incluso lo hacía durante los años en que Hugo Chávez estaba en el poder.

Una señal que Washington espera de Maduro es la liberación de seis directivos de Citgo, filial de la estatal PDVSA en Estados Unidos, detenidos desde el 21 de noviembre de 2017 cuando el gobierno los llamó a una reunión. Tras ser detenidos, fueron condenados por el supuesto cargo de operar a favor de intereses estadounidenses.

James Story se reunió con representantes del gobierno y la oposición para que se retome el diálogo en Ciudad de México, con observadores noruegos, y se marche a un proceso de normalización en las elecciones internas de la oposición –que tiene varios referentes encarcelados- y dar garantías para todos quienes quieran participar en las presidenciales de 2024.

Las inversiones externas

Maduro no perdió sus simpatías por Moscú pero quiere recuperar el mercado de Estados Unidos para el único producto que mantiene la economía venezolana: el petróleo.

Biden busca alternativas en Arabia Saudita, país que es afín a Washington, y necesita también del petróleo venezolano. Una señal de Caracas en esa dirección fue la aprobación la semana pasada en la Asamblea Nacional de la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (ZEE) que permite las inversiones extranjeras, lo cual abre más la puerta a las petroleras del Viejo Mundo y sobre todo de Estados Unidos.

Las ZEE dan beneficios fiscales y garantías jurídicas a los capitales externos para operar en algunas zonas del país, pero son sobre todo una clara señal de apertura a capitales y empresas extranjeras por parte de Caracas.

Un dato curioso de cómo incide esto en el frente interno de Maduro. Las ZEE contaron con el voto a favor de toda la oposición, la mayoría del gobierno y fue rechazado por la bancada comunista que suele acompañar al chavismo.

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