El tiempo que niños y adolescentes pasan interactuando con pantallas se asocia tanto a beneficios como a riesgos para el aprendizaje y la salud, pero estos efectos son pequeños y su influencia varía en función del dispositivo, contenido y contexto, según un estudio.
13 de noviembre de 2023 14:27 hs
No puede darse “una respuesta tajante” sobre los beneficios y riesgos de la exposición a las pantallas (desde la televisión a los móviles o los videojuegos) porque -dice- es un tema “complejo” que dependen de muchos factores, como el contenido o, en el caso de los más pequeños, si los padres o cuidadores están presentes e interactúan con ellos.
“Existe una evidencia moderada para esa combinación de contenido y tiempo de exposición al mismo”, comenta Del Pozo, quien agrega que no pudieron establecer un tiempo de uso para esos efectos, debido a los datos disponibles, pero cuanto más uso, mayor es el riesgo.
Otra relación negativa es la exposición a anuncios de comida basura, pues han podido comprobar que “tiene una asociación directa” con una peor salud física, mental y hábitos de vida poco saludables. En el otro extremo, una categoría de exposición que “pareció asociarse sistemáticamente con beneficios” eran las intervenciones basadas en pantallas diseñadas para promover conductas de aprendizaje o de salud, escriben los investigadores.
El debate sobre la necesidad o no de limitar la exposición a pantallas, en especial el uso de móviles entre niños y adolescentes, está presente en la sociedad, pero el investigador no está de acuerdo con la “demonización”, y considera que “primero hay que entenderlas y luego hacer un buen uso de ellas”.
La clave, para Del Pozo, está en “lo que se ve, con quién se ve y en el uso racional y educado” de las mismas y “balanceando riesgos y beneficios”.
Restringirlas a, por ejemplo, dos horas al días “es un poco difuso y genérico”, pues dependerá de qué se ve y con quién. En todo caso, aún no hay datos para conocer la “dosis óptima de pantallas, aunque fueran exclusivamente de contenido educativo”. La investigación está hecha con una nueva interpretación de datos ya contenidos en otros análisis y el autor muestra algunas limitaciones, como que no se puede establecer una relación causa efecto concreta o que datos como el tiempo de exposición o contenidos eran facilitados por los participantes.
El equipo está ahora embarcado en un proyecto propio, con el uso de cámaras que llevan los niños y la ayuda de inteligencia artificial, que permitirá una recogida de datos más precisa y objetiva a lo largo del tiempo.
Con información de EFE