El gimnasta griego Dimitrios Loundras tenía 10 años cuando compitió en los Juegos Olímpicos de Atenas 1896.
Con apenas 13 años y tres meses, el carmelitano Daniel E. Jorge, se transformó en el de menor edad que representó a Uruguay en los JJOO.
Esto ocurrió en Munich 1972, en los Juegos en los que vivió el terrible episodio conocido como setiembre negro, cuando como consecuencia de un ataque terrorista, en el mismo edificio de la Villa Olímpica en la que estaban alojados los celestes, secuestraron y mataron deportistas israelíes, durante dos días no hubo competencias y el COI consideró la posibilidad de suspender toda la actividad.
Fueron los mismos Juegos en los que la mayor parte de la delegación uruguaya viajó en un vuelo chárter que trasladó a los deportistas del Comité Olímpico Argentino desde Buenos Aires a Alemania. Y que demoraron la salida de ese vuelo en la capital argentina por amenazas de atentado.
El niño-adolescente Jorge, quien había nacido el 26 de mayo de 1959, medía 1.52, pesaba 41 kilos y era el timonel del bote cuando el 26 de agosto de 1972 comenzaron los JJOO y compartió el desafío olímpico con los también carmelitanos Jorge Buenahora y Pedro Ciappesoni.
Como timonel, debía cargar el menor peso al bote y tener la suficiente habilidad y destreza para entender su rol en la embarcación para guiar a sus dos compañeros.
El bote uruguayo terminó último entre 21 países, luego de competir en la serie con EEUU, Polonia, Holanda y Austria, y en el repechaje el 29 de agosto con Alemania Occidental, Suiza, Francia y Bélgica.
Para ser el más joven de la historia, Jorge desplazó a Luis Colman, también timonel del doble que en México 1968 había competido con 14 años y tres meses.
El coloniense Colman, quien guió a los hermanos José y Emilio Ahlers, es el segundo deportista de menor edad.
Jorge y Colman dejaron una características marcada a fuego en la historia olímpica de Uruguay: los más jóvenes fueron timoneles, y quienes le siguieron en ese rango de edad (olímpicos con hasta 15 años), las nadadoras.
El fenómeno de la natación y las deportistas de 15 años
El entrenador argentino Alberto Carranza generó una revolución en la natación uruguaya en la década de 1960, y fue uno de los revulsivos en aquel Montevideo que con la inauguración de la piscina del Club Banco República (1962) y la de Olimpia (1963), además de la pionera de Neptuno (1946), impulsó el desarrollo de este deporte en forma singular.
Quienes mejor aprovecharon aquel fenómeno fueron las jóvenes nadadoras y los primeros resultados en la elite se vieron en los JJOO de México 1968.
El Comité Olímpico Uruguayo concurrió con la delegación más numerosa de mujeres de la historia (llevó seis) y empezó la nueva era del deporte con mayor presencia femenina.
Hasta 1968 solo había competido una mujer, Estrella Puente en 1952. De allí en más establecerían un punto de quiebre. Para entenderlo de otra manera, en los primeros 44 años participó una mujer y 280 hombres en las competencias olímpicas por el COU. Desde 1968 a la actualidad 29 mujeres y 90 hombres. Esta historia se resume en 400 deportistas olímpicos, 370 hombres y 30 mujeres, como te conté la semana pasada.
Volviendo a la delegación de México 1968 tuvo varias características que la hicieron inigualable:
1) Mayor cantidad de mujeres (nunca más volvieron a viajar seis a los mismos Juegos)
2) Mayor cantidad de deportistas menores de edad
3) Única vez que un deportista uruguayo alcanzó récords olímpicos (dos de Ana Norbis en 100 m pecho)
4) Única vez que hubo competencias por equipo de mujeres (dos postas de natación)
En todos estos aspectos entra a tallar la natación y el fenómeno de Carranza con aquel plantel de adolescentes.
Cinco de los 27 integrantes de la delegación de 1968 tenían entre 14 y 15 años, cuando comenzaron los Juegos el 12 de octubre.
Felicia Ospitaletche, 14 años y 10 meses (7 de diciembre)
Emilia Figueroa, 15 años y un mes (11 de setiembre de 1953)
Lylián Castillo, 15 años y tres meses (1° de julio de 1953)
Ruth Apt, 15 años y 6 meses (25 de marzo de 1953)
El quinto adolescente fue el caso mencionado del remero Colman, con 16 años.
Y la quinta integrante de aquel equipo femenino fue la histórica Ana María Norbis (en ese momento tenía 21 años), que corrió las dos finales, de 100 m y 200 m pecho, y estableció dos récords olímpicos.
Además, Apt, Figueora, Norbis y Ospitaletche participaron en la 4x100 m combinado y Apt, Castillo, Figueroa y Ospitaletche en 4x100 m libre.
La lista de los deportistas olímpicos uruguayos menores de 16 años que compitieron en los Juegos la completan otras tres nadadoras:
Susana Saxlund, quien compitió con 15 años y 5 meses en Munich 1972,
Rosa María Silva, con 15 y 10 meses en Los Ángeles 1984.
Antonella Scanavino, con 15 años y 10 meses en Beijing 2008. Es la que aparece en la foto principal junto a Inés Remersaro.
El último caso de un deportista prodigio, pero ya fuera del rango de los 15 años, es el de Dolores Moreira que participó en vela en Río 2016 con 16 años y medio y aún continúa en actividad.
La experiencia de ser olímpico a los 15 años
“A esa edad sos un poco inconsciente y no llegás a comprender la magnitud de lo que representa el lugar en el que estás. Cuando pasaron los años comencé a brindar mayor importancia, y ahora mucho más”, explicó este lunes Lylian Castillo, una de las nadadoras que integró aquel equipo formidable de natación de la década de 1960.
Cuando a Lylian le confirmaron que viajaría a México 1968 tenía 14 años y estaba cursando el liceo N° 17, frente al Palacio Legislativo.
De la misma forma que las nadadoras debutaban siendo precoces, también en Uruguay la carrera se les terminaba a temprana edad.
Castillo fue protagonista de la mejor década de la natación uruguaya que incluyó la increíble experiencia de nadar contra el equipo olímpico de 1968 de Estados Unidos, en un torneo que se realizó en la inutilizada piscina de Neptuno y que tuvo, entre otros campeones, al múltiple medallista Mark Spitz. ¡Sí! Mark Spitz compitió en la piscina del club de la Aduana.
Castillo abandonó la natación a los 21 años, cuando empezó a trabajar como entrenadora en el Club Banco República, y no entrenó más hasta el año pasado cuando volvió a competir en Master y en su primer sudamericano, en el de Lima, fue medalla de plata en 50 m y 100 m libre y bronce en 200 m libre, como en sus mejores días en la natación, medio siglo después.