El régimen militar surgido del golpe de Estado en Níger anunció la formación de un gobierno horas antes del inicio de una cumbre de emergencia de los países de África occidental que buscan el restablecimiento en el poder del derrocado presidente Mohamed Bazoum.
Los militares, que nombraron el lunes a un primer ministro civil, Ali Mahaman Lamine Zein, anunciaron la conformación de un nuevo ejecutivo integrado por 20 ministros, que incluye a dos generales al mando de las carteras de Interior y de Defensa.
Según los observadores occidentales, el gobierno de facto marcaría la consolidación en el poder de los militares que derrocaron el 26 de julio al presidente Bazoum, que sigue detenido e incomunicado desde entonces, pese a los pedidos internacionales para que se liberado.
Los dirigentes de los países de África occidental opuestos al golpe de Estado en Níger se reúnen en Abuya, la capital de Nigeria, después del fracaso del ultimátum lanzado a los militares que tomaron el poder para que restituyan el mandatario depuesto.
Se esperan "importantes decisiones", advirtió la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO), foro que reiteró su preferencia por la vía diplomática para "restablecer el orden constitucional" en Níger, pero no descartó el uso de una coalición armada.
El plazo otorgado a los golpistas expiró el domingo. Sin embargo, los autores del golpe parecen hasta ahora cerrados a cualquier intento de negociar con la CEDEAO, lo que alienta los temores de una intervención militar en este país del Sahel, lo que su vez podría derivar en un conflicto regional.
El martes, una delegación conjunta de la Cedeao, la Unión Africana y Naciones Unidas intentó viajar a Niamey, pero los militares se negaron a recibirla. Hasta ahora, el único signo de apertura fue un encuentro entre el líder de los golpistas, Abdourahamane Tiani, y un ex emir nigeriano, Sanusi Lamido Sanusi, cercano al presidente de Nigeria, Bola Tinubu.
En paralelo a los esfuerzos diplomáticos, los jefes castrenses de la CEDEAO se reunieron el viernes pasado en Abuya para definir cómo sería una hipotética intervención militar.
Níger es el cuarto país dentro del bloque regional en sufrir un golpe de Estado desde 2020, después de Guinea, Malí y Burkina Faso. En el caso de los dos últimos se trata de dos
excolonias francesas, como Níger, que expresaron su solidaridad con el nuevo régimen de Niamey y afirmaron que considerarán una intervención militar como "una declaración de guerra" contra ellos.
Respaldo occidental
Níger era uno de los últimos aliados de los países occidentales en el Sahel, región desestabilizada por la violencia de los grupos islamistas armados. En este contexto, Francia y Estados Unidos respaldan los esfuerzos de la CEDAO para restablecer al presidente Bazoum, un socio clave en el dispositivo antiyihadista.
Washington ha expresado su inquietud por las condiciones de detención del dirigente depuesto. La número dos de su diplomacia, Victoria Nuland, viajó el lunes a Niamey para reunirse con los autores del golpe, pero no pudo ver al general Tiani ni al presidente Bazoum.
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, también expresó "su preocupación por la salud y la seguridad del presidente y su familia" y pidió su "liberación inmediata e incondicional y su restitución".
Francia, en tanto, mantiene hasta el momento a las tropas desplegadas en la región en el marco de la lucha antiyihadistas, pero suspendió los acuerdos de cooperación militar con Niamey, acuerdos que los golpistas denunciaron, decisión que París desestimó al considerar que no tienen legitimidad para tomarla.
La CEDEAO, un actor clave
La CEDEAO ha pasado de ser un organismo económico a un actor clave de los conflictos en la región. El organismo se creó en 1975 con el objetivo de promover la cooperación económica entre sus 15 miembros y desde entonces intervino en los conflictos de Sierra Leona o Malí, entre otros.
Con sede en Abuya, capital de Nigeria, ocho de los países que a integran son francófonos - Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea, Malí, Níger, Senegal y Togo-; cinco de lengua inglesa -Gambia, Ghana, Liberia, Nigeria y Sierra Leona-; y dos lusófonos: Cabo Verde y Guinea-Bisáu.
En la a actualidad, Burkina Faso, Guinea, Mali y ahora Níger se hallan bajo regímenes surgidos de golpes de Estado, por lo que han sido suspendidos o son objeto de sanciones por parte de la CEDEAO, organismo que está en gran medida bajo la influencia política y económica de Nigeria, que representa más de la mitad de la población y el PIB del bloque.
El tratado de Lagos, del que surgió la CEDEAO, se alcanzó en mayo de 1975 en Nigeria, con el objetivo de superar las numerosas divisiones de los países de la zona e impulsar la cooperación. Sin embargo, a partir de 1993, sus estatutos incluyeron la responsabilidad de prevenir e intentar resolver los conflictos regionales.
Los dirigentes de los países miembros aprobaron en junio de 2004 la creación de una fuerza de 6.500 efectivos y desde 2005 dotaron a la CEDEAO de un programa de formación de cinco años para poder llevar a cabo operaciones de mantenimiento de la paz.
En los hechos, la organización tuvo un rol político relevante durante las guerras civiles de Sierra Leona y Liberia, donde restableció la paz en 1997. También intervino en Guinea-Bisáu y en Costa de Marfil, así como en Malí en 2013 para ayudar a las autoridades a hacer frente a la amenaza yihadista; y en 2017 en Gambia, después de que el presidente saliente Yahya Jammeh se negara a abandonar el poder pese a haber sufrido una derrota electoral.
(Con información de la agencias de noticias AFP)