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Los sindicatos se manifestaron contra el acuerdo con el FMI y Macri sufrió el tercer paro general de su gobierno

Sin transporte público ni vuelos internacionales, y con los accesos a Buenos Aires cortados, Argentina se paralizó por 24 horas

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26 de junio de 2018 a las 05:00

En una muestra de rechazo contra el acuerdo entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional (FMI), los sindicatos buscaron mostrarse fuertes este lunes. Por tercera vez desde que Mauricio Macri asumió la presidencia, paralizaron casi todos los servicios del país por 24 horas.

Sin trenes, metro, autobuses ni vuelos, la masiva adhesión al paro dejó a la ciudad de Buenos Aires semidesierta por la mañana, con la mayoría de los locales comerciales cerrados. También adhirieron otros sectores como los de recolección de residuos, estaciones de servicio y centros públicos educativos.

"La huelga tuvo un altísimo nivel de acatamiento en todo el país", declaró en rueda de prensa Juan Carlos Schmid, dirigente de la Confederación General del Trabajo (CGT).

Aunque la convocatoria de la CGT se limitó a un paro de actividades, sin manifestaciones, los sectores más radicales realizaron cortes en los accesos a la capital con movilizaciones desde las siete de la mañana. En esos puntos fueron desplegados cientos de agentes de la Gendarmería.

"No es suficiente un paro general. Es necesario un plan de lucha, una verdadera disposición de lucha para derrotar este plan de guerra contra los trabajadores", dijo a la AFP Marcelo Ramal, dirigente del Partido Obrero (trostkista) en uno de los bloqueos.


Hugo Moyano, líder de los camioneros y uno de los impulsores de la protesta, sostuvo que al gobierno de Macri "le es muy difícil traer soluciones". "Son un instrumento del poder porque se han entregado al FMI", añadió.

Partidos de izquierda contrarios a la postura de la CGT emplazaron a los trabajadores a una concentración a las 11 de la mañana en el Obelisco, situado en la avenida 9 de Julio de Buenos Aires.
Según el ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, la huelga tendrá un costo de casi $ 29.000 millones (unos US$ 1.000 millones).

"La huelga es contra el programa económico, para que se abandone esta línea de ajuste permanente. El FMI siempre ha traído penurias a los argentinos", dijo Schmid a la AFP.

Volver a negociar

Como propuesta concreta, los sindicatos plantean que se reabra la negociación de ajustes salariales de este año, para que se alineen a la proyección de inflación, calculada ahora por el Banco Central en 27%.
Las negociaciones se desarrollaron en su mayoría a principios de año y tuvieron como referencia la meta de inflación anual del 15%. Pero el acumulado hasta mayo es de 11,2% y el gobierno ya abandonó esa meta y estableció 17% para 2019.

Con ánimo de retomar el diálogo con los sindicatos, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, sostuvo que su despacho desea que las negociaciones salariales se den con libertad.

"Este desafío es delicado y las partes se tienen que poner de acuerdo. Que haya tensión es parte de la naturaleza del ministerio del que formo parte", aseguró Triaca.

Sin embargo, el ministro afirmó que "algunos sectores sindicales están buscando aumentar las tensiones sociales, los niveles de conflicto y la inestabilidad del gobierno".

Las huelgas "no suman"

El presidente de Argentina opinó este lunes que las huelgas generales "no contribuyen a nada" y "no suman". "Lo que hay que hacer" es que empresarios, políticos y trabajadores dialoguen, añadió.

"Yo no veo que haya habido un gobierno en décadas con tanta preocupación por el empleo, por el trabajador, por generar nuevas oportunidades, por fortalecer los empleos que tenemos y crear nuevos", afirmó Macri en una entrevista con el medio digital El Eco Multimedios de la localidad bonaerense de Tandil.


Durante una visita oficial a esa ciudad junto a la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, el mandatario hizo hincapié en que, en el último año, se generaron "más de 600.000 puestos de trabajo" en el país, lo que, a su juicio, "no coincide" con los reclamos que llevaron a la CGT a convocar un paro general.

Macri dijo que Argentina "viene creciendo", aunque reconoció que recientemente ha tenido que enfrentar "un problema" porque "cambiaron las condiciones del mundo" y al país lo "agarró la sequía".

Hizo referencia a la fuerte devaluación que sufrió el peso respecto al dólar en los últimos meses y que llevaron al gobierno a solicitar un crédito al FMI.

"Vamos a volver a retomar el camino del crecimiento y la forma de fortalecerlo es que nos sentemos todos alrededor de la mesa y digamos cada uno qué es lo que tiene que hacer", aseguró el presidente.

"Coyuntura difícil"

"El gobierno está en una coyuntura muy difícil, se encuentra en su pico más bajo y enfrenta un fuerte cuestionamiento de parte del sector asalariado", explicó a la AFP el politólogo Diego Reynoso, de la Universidad de San Andrés, en Buenos Aires.

La desocupación se ubicó en 9,1% en el primer trimestre de este año, frente al 7,2% del último trimestre de 2017.

"Esta situación se agrava por la incapacidad del gobierno para mantener el nivel adquisitivo de la población", añadió Reynoso.

Para enfrentar una corrida cambiaria que comenzó a fines de abril y que ha implicado una depreciación de la moneda de casi 35% en lo que va de año, el FMI otorgó a Argentina un crédito stand by por US$ 50.000 millones, el mayor que concedió ese organismo.


El crédito tiene una vigencia de tres años y a cambio Argentina se compromete a llevar a cero en 2020 su déficit fiscal, que el año pasado cerró en 3,9% del PIB. Para ello se debe frenar la obra pública, reducir el tamaño del Estado y limitar las transferencias que se hacen a las provincias.

Como previsión, se incluyó una cláusula que permite al Estado elevar el gasto en planes sociales en caso de que aumente la pobreza, que en 2017 fue de 25%.

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