A diferencia de los golpes militares que instalan una dictadura de la noche a la mañana, Nicolás Maduro completa su desmantelamiento del estado de derecho con acciones graduales de gravedad creciente. La última ha sido la prohibición a los partidos opositores de participar de la cercana elección presidencial, con la excusa ridícula de que boicotearon los recientes comicios municipales.
Gracias a esa abstención, el presidente venezolano arrasó en la votación, ganando en 308 de los 335 municipios del país. Envalentonado por el resultado, Maduro confía en ser reelecto el año próximo para un período de seis años. Incluso es probable que adelante para el primer trimestre la votación, que está programada para fines de 2018, a fin de restarle tiempo a la dispersa oposición a unificarse detrás de un solo candidato.
Maduro completa su dictadura
A las represiones y arrestos se suma la prohibición de voto