En el momento en que el árbitro decretó el final, se produjeron algunos incidentes entre jugadoras de ambas selecciones que terminó con una uruguaya, Leila Domínguez, quien debió ser retirada por una ambulancia y con un cuello ortopédico.
Ella misma le había tirado un pelotazo a las jugadoras colombianas mientras estas festejaban no solo el segundo lugar, sino la clasificación al Mundial que se disputará justamente en Uruguay desde el 13 de noviembre al 1° de diciembre.
A quien se lo vio muy molesto con la situación e inquieto con las jugadoras colombianas y los árbitros fue a uno de los asistentes del cuerpo técnico uruguayo, Carlos Pinasco, quien fue varias veces contenido incluso por sus propias futbolistas.