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Ney Castillo: “(En Defensor Sporting) tenemos una gran fortaleza, gente joven que trabaja todo el año por el club; eso es futuro”

El presidente abordó todos los temas de actualidad, una denuncia que está en órbita de la Justicia, las obras y los proyectos

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22 de febrero de 2020 a las 05:00

Tiene 71 años, tres nietos y corre todos los días ocho kilómetros. Es médico oncólogo y director de la Fundación Pérez Scremini, que atiende a niños con cáncer. Fue presidente de la Comisión Administradora del Field Oficial (CAFO), candidato a presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (perdió con Eugenio Figueredo en 1997) y durante 14 años presidente de la Federación Uruguaya de Básquetbol (2002 a 2016). Incursionó en política, y fue candidato a la Intendencia de Montevideo en 2015, por el Partido Colorado. Es activo habitante de Twitter, donde suele enfrascarse en intercambios en defensa de lo que piensa. Desde el año pasado preside Defensor Sporting.

¿Por qué esa activa participación en el mundo de Twitter?

Simplemente porque me gusta. Soy medio contestatario y me gusta escribir lo que pienso. Es cierto que a veces lo disfruto y que otras veces me caliento. Sí, a veces me calientan las respuestas de los contestatarios como yo, pero a lo largo del día lo disfruto. De todas formas, en el momento uno trata de demostrar que lo que uno piensa es mejor que lo que consideran los demás, y sinceramente es ridículo pero es divertido. 

Después de nueve meses de gestión en un mandato de dos años, ¿en qué etapa está?

Tomamos el club en abril, con cuatro meses de gestión de otra directiva. Eso es algo que estamos tratando de reformar, para que en el futuro los próximos dirigentes puedan asumir en diciembre y comenzar el año en enero, con sus propias decisiones. Para este período no podremos cambiarlo, pero es una de las  cosas que estamos ajustando. Algunas ya se ajustaron y otras están en proceso. Porque hay que partir de la base que este es un club muy complejo. 

¿Dónde está la complejidad? 

Hay cuatro elementos. A diferencia de otras instituciones, es un club que nació de la fusión de dos instituciones, uno con una tradición futbolística y con un equipo en básquetbol en Primera, y el otro el decano del básquetbol, con una inmensa tradición en el deporte, los dos con muchas aspiraciones deportivas y eso genera una responsabilidad importante desde el punto de vista económico. Mantener una institución con dos ramas profesionales, que compite siempre con aspiración de campeonato es una demanda grande. Como tercer elemento, este es un club social fuerte, que sigue en desarrollo, y con una actividad que queremos impulsar. En cuarto lugar, sedes diversificadas: el complejo deportivo de 21 de Setiembre; el Franzini, donde no solo se juega al fútbol sino que hay actividad social; la sede de Jaime Zudáñez; el Complejo Arsuaga, y el Complejo Militar de bulevar Artigas en donde alquilamos un espacio para la escuelita de fútbol.

Me gustaría, por todos los amigos que se rompen el alma por el club, y por el recuerdo que tengo de los Franzini, los Arsuaga, que podamos rearmar Defensor Sporting unido, dejar un club unido y victorioso. Esa es la deuda que tengo por cumplir ahora”  
 

¿Actualmente están balanceados los números del club?

Los dos ingresos que tenemos surgen de la venta de futbolistas y de las cuotas sociales. Esto último se transforma en un flujo muy importante, pero la intención es que ese ingreso no se invierta en deporte profesional sino se reinvierta para mejorar la infraestructura, para la cual tenemos un proyecto muy ambicioso, que está a punto de firmarse en la Junta Departamental de Montevideo, que no solo es techar la cancha de básquetbol de 21, una aspiración del viejo núcleo de Sporting, sino reciclar todo el complejo y transformarlo en un club social muy fuerte con dos gimnasios, uno multiuso, una piscina, sala de aparatos y más espacios para los socios.  

¿Cuándo piensan inaugurarlo?

La primera parte en un año. Ya está el proyecto. Con la aspiración de llegar a 400, lanzamos una campaña de socios que brinda todos los derechos por cinco años, y nos encontramos con que ya tenemos 500 que pagaron US$ 1.500. Eso nos permite recaudar para financiar parte de la obra. El resto, un fideicomiso con un banco con las cuotas sociales. El comienzo de esta obra se concretará en breve, en cuanto la Junta lo apruebe.

¿Cuál es el presupuesto de Defensor Sporting?

Al año, US$ 4.500.000. Comenzamos la gestión en abril con un déficit muy importante. Conseguimos reducir las deudas que había y bajamos el presupuesto anual. La gente se asusta cuando ve que trajimos 11 jugadores para el plantel que juega esta temporada 2020, pero rescindimos 13 contratos. Para este año, que fue el primero que decidimos nosotros, redujimos un 25% el presupuesto del fútbol. El anterior lo heredamos. De todas formas, el asunto en todo esto es vender jugadores, porque el 75% del presupuesto anual lo sostienen las transferencias.

Proyecta y vive un club protagonista en fútbol, en básquetbol y socialmente fuerte. ¿Dónde lo ve cuando mira hacia el futuro?

Por cantidad de factores entiendo que podemos ser el gran club del futuro. Estamos en una zona privilegiada de Montevideo y somos una institución que trabaja muy bien en inferiores. 

¿Por qué se rodeó de futbolistas en la directiva o en los cargos más importantes del club?

No inventamos nada. Me gusta que la gente del fútbol capacitada, que mostró adhesión al club, pueda participar y aconsejarnos. Pero no solo nos rodeamos de futbolistas, nos rodeamos de especialistas en todas las áreas: gente de la economía como Bernardo Leis, un luchador del área social y alma mater del club como Daniel Acevedo, un especialista en marketing como Luis Bensusán, a un todoterreno como Beto Ward. Tenemos un gran equipo de trabajo. Y me sorprendió gratamente que este club está lleno de recursos humanos maravillosos. Tenemos un equipo legal integrado por abogados distinguidos, jóvenes, que vienen y trabajan honorariamente, y que nos dio un gran respaldo en todo. También tenemos una comisión de jóvenes que realizó una cantidad de eventos.

En una charla reciente con el presidente de Danubio, decía que escaseaban los dirigentes jóvenes en su club. ¿Eso sucede en Defensor Sporting?

No. Al contrario. Con orgullo podemos decir que si nosotros tenemos una fortaleza, es la gente joven que se reúne semanalmente y trabaja todo el año. Eso habla de futuro. 

¿En qué quedó la auditoría que realizaron en abril?

Está muy claro que Defensor Sporting es una institución muy bien sustentada pero que estaba mal administrada, que no tenía una administración ni gerenciamiento profesional para ninguna de las áreas del club. Por esa razón hicimos una auditoría independiente que mostró una ausencia total de procedimientos administrativos y gerenciamiento adecuados para la complejidad que tiene esta institución y otros elementos, que, cuando lo recibimos y estudiamos, decidimos poner en mano de la Justicia.

¿Hubo dolo en la gestión del club?

Luego de la auditoría interpretamos que había índices de sospechas de dolo. Ese tema está en la órbita de la Justicia. La fiscalía encontró que había argumentos para llevar el juicio y está en proceso.

¿Cómo se vivió esta etapa en una institución en la que se conocen todos?

Mantuvimos un buen clima en las reuniones de directiva, trabajamos aunadamente. El Cr. Acuña colabra en la parte contable, el Cr. Hugo Díaz fue clave en las gestiones con la intendencia para completar la obra que proyectamos. Hay buen ambiente en la directiva y apuntamos a que cuando pasen estas dificultades el club pueda seguir caminando. Esa es mi mayor ambición hoy, que podamos seguir caminando con firmeza no solo en la mirada que tienen del club desde afuera sino que dentro del club todos podemos cinchar para el mismo lado.  

¿Qué cambió en estos nueve meses en Defensor Sporting?

Tenemos gerenciamientos y procedimientos que se cumplen en todas las áreas. Un gerente que se eligió luego de un procedimiento de concurso, un encargado del área social, un gerente de marketing, un gerente deportivo. Desarrollamos las áreas para que la gestión del club se profesionalizara, algo que parece normal pero que no existía, porque toda la estructura descansaba en una sola persona. Ahora cada área tiene su referente. 

¿Le quita el sueño ser campeón?

No, me lo quita hacer un buen papel como impone la historia del club. Clasificar a la Libertadores (estar entre los cuatro) sería un premio mínimo a todo el esfuerzo que hicimos. Lo que me quita el sueño es que el club se estabilice y que pueda tomar el rumbo que proyectamos. Allí sentiría que la tarea fue cumplida.

¿En dos años logran estabilizarlo?

Podemos dejar las bases para que se termine de estabilizar. Ya empezamos, porque si tenemos algo que nos sobran son recursos humanos. 

¿Dos años y se va?

Nunca se sabe. Si los compañeros quieren seguir, seguiremos. Si ellos piensan que no es el momento para continuar, ya está. Esta actividad lleva mucho tiempo, lo hacemos con gusto, pero también tiene dolores de cabeza. El fútbol no es como antes. A veces es más disfrutable en la tribuna que metiéndote en el vestuario.

Es un médico exitoso y reconocido a nivel internacional, fue presidente de la FUBB durante 14 años, ¿por qué se lanzó a Intendente, por qué ser presidente de Defensor Sporting?

Es una forma de devolver algo al deporte o en cada área en la que estuve. Estoy en una etapa de mi vida que tener una foto en un diario no me saca ni me pone. Respecto a lo de la intendencia lo tenía muy claro: sabía que no iba a ser intendente, fue una contribución al Partido Colorado.

Pero estuvo en carrera.

Me paré allí porque entendí que después de participar durante muchos años en un partido nunca había hecho un aporte. Era un momento difícil y cumplí. El resto de mis actividades a nivel directriz: siempre tuve dos facetas, el deporte, donde están mis mejores amigos con los que crecí alrededor de una pelota y que nunca dejé ni en los momentos más complicados de mi vida, y la medicina.

Siempre le tocó asumir en momento difíciles de las instituciones. En Defensor Sporting, antes en el básquetbol en 2002 cuando estaba en duda el comienzo de la temporada.

Tal cual. También como Director del Hospital Pereira Rossell en la crisis de 2002, en un momento muy complejo. 

Por su personalidad vivió episodios que lo marcaron. Como el día en el que como presidente de CAFO se llevó la llave del Estadio Centenario y no se jugó un partido.

Cierto. Danubio-Peñarol en Tercera. No jugaron.

¿Eso fue por su carácter?

Tengo capacidad de diálogo, pero cuando me quieren embromar, se acabó. En los grupos de trabajo, me encanta unir, entendernos, porque tenemos la misma meta. En ese caso en la AUF fue diferente, había circunstancias en las que todos no tiraban para el mismo lado.

Y en la FUBB tuvo cruces con Esteban Batista, con Tato López. Con Tato usted tiene un vínculo desde que él comenzó en el básquetbol en Bohemios.

Cuando hacés un proceso largo, la vida, como una flor, tiene buen aroma, pétalos, pero también tiene espinas, y a veces te pinchás con esas espinas. En algunas cosas me equivoqué, y en otras hice el procedimiento correcto. Algo que aprendí en tantos años en el deporte es que cuando te enfrentás con los deportistas, siempre perdés, porque son lo más inmaculado que tiene el deporte. Cuando ganás, gana el deportista, cuando perdés, pierde el dirigente. Lo tengo asumido. Es así. Respecto a los temas puntuales: el tema de López está superado, lo conozco desde los 12 años, pero las cosas son como son, él no va a cambiar y yo tampoco. Con Batista tuvimos algunas discrepancias pero mantengo una muy buena amistad, lo respeto, tuvimos nuestras cosas pero siempre con mucho respeto. 

¿Pensó ser presidente de la AUF?

La única vez que pensé eso fue cuando me propusieron como candidato en la primera elección de Figueredo (1997). La noche anterior era presidente, pero como sucede en el fútbol hubo un par de votos que se dieron vuelta y perdimos.

¿Qué faltó ese día para ser presidente? ¿Boliche como decían en esa época?

No tenía la capacidad de prometer lo que no podía cumplir. Otros prometieron, aunque no pudieran cumplir, y los votaron. Pero nunca me obstiné con lo que no puedo conseguir. Sin dudas que soy un gran obstinado con lo que depende de mí, y siempre digo que si depende de nosotros tiene que salir, pero si depende de otros no hay nada para hacer ni para cambiar. 

Entonces esa experiencia de haber sido casi presidente de la AUF…

Si uno mira para atrás, qué suerte que no fui presidente de la AUF en ese momento.

¿Por qué?

Porque no hubiera sido presidente de la federación de básquetbol, donde hicimos tantas cosas, y tampoco hubiera desarrollado todo lo que pudimos hacer en la fundación, por lo que te absorbe el fútbol. 

“En la medicina me queda menos (tiempo)”

¿Hasta cuándo en la medicina?

En eso me queda menos (tiempo). Hay una generación muy buena que viene detrás, que permite ver que el camino de la Fundación (Pérez Scremini) está bien. Seguramente pueda seguir trabajando, asesorando, pero no con tanta carga. Estoy pronto para empezar a bajar los decibeles.
¿Qué le dejó la fundación?
La satisfacción más grande. Cuando uno habla de satisfacciones siempre tiene primero a las que te da la familia. Después de esas, las satisfacciones más grandes las viví en la fundación, al ver una cantidad enorme de niños que se curaron y que hoy son hombres. Y, también, siempre esa cosa única, única: que cuando los papás le entregan a tu equipo la posibilidad que un niño se cure o se muera. Eso es intransferible (Se emociona al hablar). Vos tenés un chico con riesgo de vida, y te lo dejan en tus manos. Ese es el mayor desafío y satisfacción; que tantos padres te hayan confiado la vida de su hijo.
¿Cómo se para en ese lugar, frente a la vida o la muerte de alguien?
(Suspira, hace una pausa, y sigue) Uno se queda con dolores internos por cosas que no pasaron, dolores que no se van, pero tenés que convivir con eso porque es la profesión que elegimos y todo lo hacemos de la mejor manera posible. 
 
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