Dólar
Compra 37,20 Venta 39,70
19 de febrero de 2012 23:08 hs

Ganó, y en definitiva eso es lo que vale si se tienen en cuenta las dificultades que le habían planteado a Nacional el arranque del Torneo Clausura. Porque venía de sufrir un tremendo revolcón en el Parque Central ante Libertad de Paraguay, después de su éxito en Brasil por la Copa Santander Libertadores, y adelante, en el estreno de este semestre a nivel local, se le paraba River Plate, uno de esos equipos que ya demostró sus credenciales como animador de la competencia en el Apertura, por la propuesta del entrenador y la actitud de los futbolistas de desarrollar con éxito esa fórmula.

Ganó y punto. Y para empezar estuvo bien. Porque además del valor de los tres puntos que suman en las dos tablas –en la del Clausura y de la Anual–, de reforzar el ánimo con un triunfo y alimentar la ilusión de los hinchas, Alexis Rolín jugó por toda la línea de cuatro del primer tiempo y por la prueba con tres en el fondo del complemento, y porque Tabaré Viudez le pone un vértigo a su fútbol que es capaz de abrir brechas para llegar a la victoria. En ese saldo positivo también ingreso el primer tiempo de Recoba, que con sus pases agrandó la cancha y llevó a los tricolores a rendir en buen nivel.

El partido fue intenso. No se dieron tregua y casi jugaron sin que la pelota se estacionara en el mediocampo. Esa situación planteó un espectáculo interesante, agradable a la vista, pero muy sufrido para el hincha. Porque así como Nacional generó varias ocasiones de gol, River Plate le pagó con la misma moneda. Y si los visitantes no transformaron en goles las ocasiones que generaron fue porque jamás supieron aprovechar los 12 tiros de esquina que generaron y la cantidad de faltas que, increíblemente, los defensas y volantes de Nacional realizaron en las inmediaciones del área. Por suerte para los intereses de Nacional, la solidez del juego defensivo en esas instancias, con Viera, Rolín y Medina, resultó determinante para que los darseneros no pudieran conseguir más goles.

River sorprendió desde que la pelota se puso en movimiento con la convicción con la que llevó el fútbol a la cancha del rival y la forma en que presionó a Nacional cada vez que los albos se hicieron del balón. Al mismo tiempo, en ese arranque, Damonte y Píriz, que jugaban juntos por primera vez intentaban entenderse sin éxito en el mediocampo. Sin embargo, rápidamente, un gol de Alexander Medina despejó el camino de Nacional y planteó un escenario muy favorable para los albos, que no supieron aprovechar, porque River impuso su autoridad en el campo y Vicente Sánchez se perdió un gol increíble abajo de los tres palos a los 29 minutos. En esa jugada pudo liquidar el partido. Sin embargo, tuvo que entrar en acción Viudez, tres minutos después, para intentar cerrar el juego con el 2-0. Pero, por la forma en que se jugaba, no había ventaja que permitiera asegurar el éxito a ninguno. Por esa razón, antes de que se bajara el telón del primer tiempo, Pablo Olivera estableció el descuento para los visitantes.
En el complemento el técnico argentino, Marcelo Gallardo, cambió la estrategia: presentó al equipo con línea de tres (Viera, Rolín y Torres), a Núñez y Abero como carrileros y a Recoba, Viudez y Medina en ataque. Apenas iniciado el complemento fue expulsado Prieto y River quedó con 10. Sin embargo, en lugar de darle más fútbol por las banadas la línea de tres y los carrileros dejaron rehén a Nacional de sus limitaciones. El visitante, con uno menos en el campo, jugó mejor que su rival y le planteó serias dificultades. Incluso Burián tuvo que sacar la cara para salvar el triunfo. Al final, un gol de penal de Cabrera pareció aliviar a Nacional, pero el tricolor debía sufrir hasta el final en una tarde en la que el árbitro fue protagonista por sus errores. De todas formas, ganó y eso es lo que vale.

Más noticias de Referí

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos