5 de noviembre 2014 - 18:26hs

Antonio Álvarez Hernández, dueño de la aerolínea española Cosmo, entregó al diario El País 20 correos electrónicos que intercambió con Hernán Calvo antes y después de la subasta de los aviones de Pluna, a quien el rematador llamó “el caballero de la derecha”. Su intención fue demostrar que había prestado el nombre de su empresa a Calvo y a Juan Carlos López Mena, dueño de Buquebus y BQB Líneas Aéreas, para la compra de los aviones, pero que no había recibido la comisión prometida. Sin embargo, Álvarez Hernández ocultó por conveniencia otros mails que relativizan esta versión. Algunos de ellos fueron revelados por el exabogado de López Mena, Daniel Rocca, en la demanda que presentó contra el dueño de Buquebus, al que reclama haberes impagos. Otros fueron presentados por el abogado de Calvo, Germán Aller, en la audiencia del 21 de octubre en España, donde declaró el dueño de Cosmo como testigo por el caso Pluna.

El 18 de diciembre de 2012, Álvarez Hernández, dueño de Cosmo, le pidió a Calvo € 700 mil y la condonación de un préstamo anterior, de € 500 mil, a cambio de no reclamarle nada a nadie. “Estás hablando con un animal acorralado y padre de seis hijos”, le advirtió Álvarez Hernández a Calvo en ese correo electrónico, informaron fuentes vinculadas al caso a El Observador.

“Te envío mis números de cuenta bancaria para que pueda pasar una Nochebuena, no una noche de mierda y olvidar así este tema para siempre”, agregó.

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A pesar de estos pedidos, Calvo no cedió a tramitar con López Mena ese segundo préstamo.

Dos meses después, el 13 de febrero de 2013, Álvarez Hernández envió otro correo a Calvo en el que le expresa que le falta “conseguir la última partida que es de 390 mil euros; también de esta manera me permite empezar a liquidar el préstamo primero en cuanto empecemos a operar”.

Este último mail contradice la versión difundida por el dueño de Cosmo en varios medios de prensa y en una carta enviada al fiscal del caso Pluna, Juan Gómez. Álvarez Hernández reiteró en el juzgado que prestó el nombre de Cosmo a López Mena para la compra de los aviones a cambio de una comisión equivalente al 10% del precio de los aviones; una comisión de US$ 13 millones.

También aclaró que recibió como préstamo 500 mil euros de parte de Los Cipreses SA, razón social de Buquebus, pero que en realidad no se trató de un préstamo sino del pago de una parte de la comisión. Esto es negado por López Mena, quien sostiene que se trató, efectivamente, de un préstamo, como acredita un documento.

En la versión de Álvarez Hernández, López Mena le debe aún más de US$ 12 millones. Sin embargo, en el correo del 13 de febrero de 2013 le solicita a Calvo (el supuesto nexo con López Mena) “la última partida que es de 390 mil euros” para “empezar a liquidar el préstamo primero”.

Ante la consulta del abogado Aller sobre esta aparente contradicción entre su versión y el correo, Álvarez Hernández respondió en el juzgado que “ya que ellos no pagaban nada era para sacar adelante la empresa con algún tipo de financiación”.

Si bien el préstamo está documentado como tal, no existe ningún comprobante, ni siquiera un mail, que testimonie el acuerdo supuestamente alcanzado entre las partes y la comisión de US$ 13 millones que le correspondería al dueño de Cosmo. Álvarez Hernández declaró que fue un trato “de palabra”.

Lo que sí existe, son mails, divulgados por el dueño de Cosmo a través de El País, que sugieren una trama oculta. En uno de ellos, enviado minutos antes de la subasta, Calvo le asegura que la compra de los aviones “obviamente que no implica ningún compromiso para Cosmo, quizás algo a nivel mediático”.

Además, Álvarez Hernández, que declaró ser “un nombre de paja” en la trama Pluna, reconoció que Calvo había trabajado para “constituir una filial de Cosmo en Venezuela”, aunque ese proyecto fracasó.

También admitió que negoció con Armada Aviation Capital (una empresa de financiación y leassing de aviones) los siete Bombardier de Pluna que compró en el remate. Esto puede convertirse en un salvavidas judicial para Calvo y López Mena, acusados de querer quedarse con los aviones de forma premeditada antes del remate.

Denuncia de extorsión
El abogado Rocca demandó a López Mena por honorarios impagos y daño moral. En su demanda, incluyó una serie de documentos y correos electrónicos vinculados a la trama de la subasta de los aviones de Pluna.

“Buenos días Juan Carlos: Soy Antonio Álvarez de Cosmo, ponte en contacto conmigo para poder solucionar este asunto, pues yo soy el único perjudicado, claro, si te interesa arreglar este lío que habéis montado”, le escribió el titular de Cosmo al propietario de Buquebus, el 19 de mayo de este año.

López Mena no respondió el mail. Entonces, cuatro días después, Gabriel Zarza, gerente general de Cosmo, le envió un correo a Juan Patricio, el hijo de López Mena que participó de la negociación por los siete aviones y del almuerzo con el entonces ministro de Economía, Fernando Lorenzo, en el restaurante Lindolfo.

“Buenos días Sr. López, No sé si su padre habrá recibido este mensaje o existe cualquier otro motivo para su silencio. Le rogaría que interceda usted para evitar males mayores. Saludo, Gabriel Zarza”, expresa el mail enviado el 23 de mayo por el gerente general de Cosmo a Juan Patricio López Mena. Por estos mails, el dueño de Buquebus denunció por extorsión en el juzgado de Crimen Organizado a Zarza y Álvarez Hernández.

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