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Paso a paso, el relato del gobierno sobre cómo fue la negociación de las vacunas

El secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, dijo que se empezó a trabajar en agosto cuando "no había ninguna razón que determinara la necesidad de adoptar una política de avance"

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06 de enero de 2021 a las 15:41

El secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, describió este martes en el Parlamento la cronología del trabajo del gobierno respecto a la búsqueda de una vacuna contra el covid-19. 

Ante la comisión de Salud del Senado, y acompañado por el Ministerio de Salud Pública (MSP) y representantes del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) –que participaron por Zoom–, Delgado señaló que el trabajo comenzó en agosto y se intensificó a partir de octubre y noviembre, cuando el aumento de los casos en Uruguay coincidió a su vez con la validación de vacunas de laboratorios privados. 

"En aquel momento no había ninguna razón que determinara la necesidad de adoptar una política de avance", dijo Delgado al referirse a los primeros meses de trabajo del grupo para las vacunas, según la versión taquigráfica a la que accedió El Observador.

Mientras que la oposición entiende que el relato da cuenta de "imprevisión y retraso", en el oficialismo defienden las gestiones realizadas bajo el argumento de que se priorizó la "seguridad" y la "certeza científica". 

Delgado comenzó su alocución explicando que "el gobierno inició el proceso de análisis de la vacuna en agosto, cuando formó el comité interdisciplinario". "En ese mismo mes, dentro del comité de vacunas del Ministerio de Salud Pública, se formó un comité ad hoc para las vacunas contra el covid-19 que además de funcionar con los integrantes habituales, que son los representantes de epidemiología e inmunología, incorporó a la Universidad de la República a través de las Facultades de Medicina, de Química y de Ciencias y al grupo de vacunas del GACH", relató.

"Fue así que en agosto se empezó a trabajar en el nivel de desarrollo de las vacunas, analizando las diferentes opciones. En ese momento, Uruguay tenía un promedio de once casos diarios, unos 130 infectados activos y algo más de 43 fallecidos. Esa era la realidad cuando este grupo multidisciplinario comenzó a trabajar sobre el tema de la vacuna. Si bien el desarrollo parecía ser muy rápido –algunos sabrán de esto porque estuvieron en el área de la salud pública; en lo personal, en este proceso aprendí mucho–, los procesos de validación demoran muchos años; se hicieron en forma exprés dada la urgencia de la situación", expresó.

"En aquel momento no había ninguna razón que determinara la necesidad de adoptar una política de avance. Obviamente, en esa oportunidad se trabajó con la OMS, utilizando el mecanismo Covax, que es un pool de compras que patrocina esta organización e implica una prevalidación de la vacuna por parte del organismo especializado de las Naciones Unidas", agregó. 

"Antes de que el gobierno decidiera firmarlo, porque implicaba un aporte anticipado de US$ 2,5 millones para establecer una reserva de 1,5 millones de dosis –ese es el mecanismo Covax; Uruguay estimó más o menos un 20% de la población–, hizo un aporte de adelanto a la firma del convenio. Esto lo tuvo que firmar el gobierno y no solo involucraba al Ministerio de Salud Pública sino también al Ministerio de Economía y Finanzas y a la Cancillería. Este acuerdo implicaba reservar una cantidad determinada de dosis a un precio techo. Aquí tengo el acta del 2 de octubre de 2020, cuando vencía el plazo del Covax", indicó Delgado.

Según el jerarca, "en una reunión del ministro (Daniel) Salinas con todo este grupo integrado por el Ministerio de Salud Pública, la Universidad de la República y el grupo GACH, se recomienda que Uruguay se suscriba al mecanismo del Covax, por dos razones: por el pool de compras y, además, porque vienen prevalidadas por la OMS". "Por lo tanto, el 2 de octubre nuestro país firma ese proceso con las características que he mencionado", remarcó.

En ese sentido, dijo que era "bueno ubicarse en el espacio, en el tiempo y en las circunstancias". "En el mes de octubre, cuando se firma el Covax y se aportan USD 2:500.000 para la reserva de 1:500.000 dosis, nuestro país tenía –midiendo la prevalencia como la doctora Pujadas dijo se debía hacer– 11 casos activos cada 100.000 habitantes; Brasil tenía 135 casos activos cada 100.000 habitantes, Argentina tenía 362 y Chile tenía 96", dijo Delgado.

También acotó que si se miraba la cantidad de fallecidos por covid-19 acumulados cada 100.000 habitantes, "Uruguay a esa fecha tenía 1,66; Brasil 75,01; Argentina 68,42 y Chile 75,07".

El secretario de Presidencia dijo luego que en noviembre fue que se empezaron a recorrer "caminos alternativos" al Covax. "¿Qué pasó en noviembre? Luego de este proceso, a finales de octubre y principios de noviembre, la primera vacuna validada por las agencias internacionales, Pfizer BioNTech, ya estaba en fase 3; incluso, algún país adelantó este proceso con la fase 2", recordó.

"Obviamente, en aquel momento empezamos a recorrer caminos alternativos además del Covax porque teníamos determinado porcentaje de dosis asegurado con ese fondo. Hasta noviembre ninguna de las vacunas había sido aprobada por las agencias internacionales. La primera aprobación fue la de Pfizer BioNTech el 2 de diciembre por parte del Reino Unido, después vino la aprobación por la FDA y posteriormente por la EMA, o sea la European Medicines Agency", comentó.

Según Delgado, en ese momento el gobierno uruguayo "tomó dos decisiones" que era "importante" resaltar: "primero, que la decisión sobre la vacuna a traer es científica y, segundo, ese no necesariamente es el camino más rápido, pero sí es el más seguro".

"La primera tiene que ver con parte de la presentación, que es la resolución por la elección de una o más vacunas, porque no necesariamente es una vacuna para toda la población, sino más de una en función de la población de riesgo. Dicha decisión es científica y no política. Lo que hemos hecho desde agosto hasta el 29 de diciembre ha sido tener once reuniones con el grupo multidisciplinario al que hacía referencia. Obviamente, el objetivo era empezar cuanto antes un proceso de discusión y análisis con los laboratorios, un proceso de interacción paralelo al Covax, que implicara la mayor aprobación científica y social. Por eso decimos que la primera decisión es que los tipos de vacunas que vamos a utilizar son en base a una decisión científica y no política", explicó.

Respecto a ese punto, Delgado dijo que el 30 de noviembre hubo una reunión en la residencia presidencial con el grupo asesor en la que se definió, "por recomendación de este mismo grupo, que la vacunación no va a ser obligatoria". "Por eso la confianza resulta absolutamente relevante. Si la vacuna no es obligatoria, la población tendrá que confiar en ella para decidir si aplicársela o no", añadió.

Sobre el segundo punto, Delgado dijo que "Uruguay optó por el camino más seguro a los efectos de conseguir el resultado sanitario más eficaz y eficiente".

"Evidentemente, eso se hará también con absoluta reserva porque estamos en una postura de no perjudicar los procesos de adquisición, de interacción y de acuerdos porque muchas veces hoy se supera la capacidad de producción de la vacuna. Tanto es así que la producción de vacunas, aun de los laboratorios que hoy están aprobados, terminó siendo menor que la que habían proyectado, por lo que la demanda termina siendo mayor y la presión también", añadió Delgado.

Consultado sobre si hubo un cambio de timón por el cual la negociación pasó del MSP hacia Presidencia, el secretario de Presidencia dijo que "hay procesos paralelos". 

"Uno de ellos es el que tiene que ver con el registro de las vacunas. Al respecto, el comité de expertos, la comisión encargada del tema y el Ministerio de Salud Pública se ocupan del registro, ya que cada vacuna –aclaro que todas van a ser gratuitas– tiene que registrarse en el Uruguay para poder ser utilizada; pero previo a eso hay otro proceso que implica un acuerdo de confidencialidad y que envíen estudios técnicos vinculados a la fase 3, a lo que hacía referencia la doctora Pujadas. ¿Quién maneja todo eso? El Ministerio de Salud Pública", aseguró.

Por otra parte, argumentó que en un momento se entendió que más allá de que "hay un compromiso de confidencialidad e información técnica que también firma el ministro (...) había llegado un momento en el que algunas vacunas empezaban a validarse por alguna agencia internacional –pocas, hasta el momento, muy pocas– y comenzaba una demanda infinita para una oferta muy limitada". "Entonces, Uruguay tenía que poner todo el peso institucional que podía para tratar de lograr la vacuna más segura cuanto antes", expresó.

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