17 de junio de 2014 19:16 hs

Las estrellas de Uruguay son vistas a distancia. Los jugadores celestes no tuvieron ningún tipo de contacto con la gente. Van del hotel al entrenamiento, del entrenamiento al hotel. Se impide sacarle fotos en los pasajes de la concentración y hasta los funcionarios tiene prohibido pedir una selfie.

Es complejo estar en la piel de Suárez, Cavani o Forlán, acaso los jugadores con más ángel y cuya imagen recorre el mundo entero. Son una eterna tentación.

La vida de los tres cambió por completo. Ya no pueden manejar un día con normalidad. No, ahora deben tomar en cuenta hasta el día en que van a salir al cine, bajar a la playa y hasta los paseos con la selección. No es un tema menor. Es que hasta el grupo está inmerso en la locura que rodea cada movimiento de Luisito Suárez.

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A modo de ejemplo: ¿qué pasaría si el cuerpo técnico decide sacar al plantel al shopping de Sete Lagoas? Suárez no podría caminar. Y la salida se transformaría en una pesadilla.

Ya hay experiencias al respecto: “A nosotros nos pasó algo así (a lo de Argentina con Maradona que tenían que comer todos en un lugar y Maradona apartado del resto) con Forlán. Después del Mundial fuimos a jugar a Indonesia y nos invitaron para ir a un shopping. Diego, anticipando lo que podía pasar dijo que se quedaba. Muchas veces prefiere quedarse. La gente lo conoce y lo reclama. Imaginate lo que debe ser un Maradona, un Messi… Tienen que vivir una vida muy especial, y a cualquier futbolista le gusta ir a tomar un helado con un amigo, con un sobrino, ir a la playa sin que nadie le invada su privacidad, y no lo pueden hacer”, contó el Maestro Tabárez en su libro El Camino es la recompensa.

Forlán narró a El Observador lo que le pasó cierta vez en Montevideo: “Después de tanto tiempo aprendés a convivir con eso. Por ejemplos los días feriados o fines de semana es imposible ir al cine. Fijate que la otra vez fui a Punta del Este y a la playa no pude bajar. Entonces, para ver si podía bajar fui como a las 8 de la noche, pero era un domingo, estaba lleno de gente, y no pude disfrutar con los amigos. Y me volví a casa. Es como todo. Nosotros somos personas que estamos en una vidriera y la gente quiere saber y ver”.

Luisito Suárez genera locura en Inglaterra. Paso que da, paso que se filma. Y el tema se traslada a Uruguay donde la gente es menos cholula que en otros países. Claro que hoy los aficionados quieren saber más y más.

Cuando Uruguay jugó el repechaje contra Jordania, la mañana siguiente a la goleada el grupo fue al Mar Muerto. Pero Luis se quedó en el hotel. Es que podría haber generado un revuelo en la playa.

Pero miren como son las cosas, no fue Luis pero fue Edi Cavani. Y se podrán imaginar. ¡Cuándo lo vieron los niños en la playa! Fue una locura. Caminaba y lo seguían. Entonces, cuando Edi se fue para el ómnibus, los botijas comenzaban a pedir a Suárez. En eso pasa Lugano y lo atrapan. Y para salir del asedio no tuvo mejor idea que señalar para adelante y gritar: ¡Cavaní, Cavaní!”, así con la afirmación en la i. Pero resulta que el que caminaba era Juan Castillo que se tuvo que quedar un buen rato firmando y sacándose fotos.

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