El Observador | Leonardo Pereyra

Por  Leonardo Pereyra

Columnista político
31 de marzo de 2024 5:00 hs

La Semana Santa o de Turismo llegó a su fin y, con ella, la imaginaria y larga siesta que duermen los uruguayos hasta que el otoño les anuncia que comenzó el año. Ahora sí, dice la tradición, arrancó el 2024. Y con él la recta principal de una campaña electoral a la que, ya en la pasada primavera, amenazaban los demonios de la violencia verbal y las acusaciones sin demasiado sustento.

“Lacalle ladrón”, “Mujica asesino”: los días de furia electoral que amenazan con volver en 2024”, fue el titulo de una Pincelada publicada el 27 de noviembre en la que operadores políticos recordaron los epítetos y otros excesos presentes en la campaña electoral de 2009 -que llevó a la presidencia al exguerrillero tupamaro-, y auguraban renovados agravios.

“Hace unos años los agravios verbales se perdían en el aire, de repente los replicaba la televisión si se realizaban en un acto político. Ahora las redes sociales y la inteligencia artificial son incontrolables. Habrá que estar detrás de cada video y posteo falso. Va a ser muy difícil. Esto me hace acordar a la campaña de 2009…”, decía por entonces a El Observador un dirigente blanco. “Me acuerdo de la campaña de 2009. Yo no descarto que se dé el mismo clima. Sobre campañas sucias hay que recordar la que lanzó Sartori en la elección pasada”, replicaba un dirigente cercano al frenteamplista Yamandú Orsi.

En aquel noviembre, Orsi calificaba de “omertá” –código de honor mafioso- lo que consideraba un excesivo silencio por parte del presidente Luis Lacalle Pou en las irregularidades cometidas en el caso que involucró al narcotraficante Sebastián Marset y que le costó la cabeza a varios funcionarios del gobierno. En tanto, el Frente Amplio convocaba a manifestarse en las calles “Por la democracia y contra la corrupción”, el senador izquierdista Charles Carrera fantaseaba con batirse a duelo con su par nacionalista Jorge Gandini, y el blanco Sebastián Da Silva proponía declarar persona no grata al presidente del FA, Fernando Pereira.

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En el abril que comienza, aquellos temores lejos están de haberse diluido. Al encrespamiento de las críticas cruzadas entre el Frente Amplio opositor y el oficialismo, se sumó en los últimos días una denuncia de una mujer trans contra Orsi a quien acusa haberle roto el caballete de la nariz y de negarse a pagarle sus favores sexuales.

Según la mujer, eso sucedió hace diez años y recién hace unas semanas reparó en que el presunto agresor tenía el rostro del exintendente de Canelones. Previsiblemente, Orsi negó ser el protagonista de ese episodio pero el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira reclamó al Partido Nacional que se despegara claramente de la denuncia viabilizada a través de la militante blanca Romina Celeste.

"Lo que nos dicen los expertos es que hay dinero colocado. Por lo menos debería explicar quién colocó el dinero para financiar este modo de transmisión y este modo de propagación de la noticia. Es mucho dinero por lo que se nos dice por parte de nuestros expertos", dijo Pereira. La reacción blanca fue rápida. “"Las acusaciones a nuestro partido son absolutamente inaceptables. Somos un partido de casi 200 años de historia en el país, tenemos claros nuestros valores, nuestra defensa de la libertad y de la institucionalidad democrática, seríamos incapaces de hacer ninguna de estas acciones. Si tienen pruebas que vayan a denunciarlo", dijo la precandidata blanca Laura Raffo. También el presidente del directorio nacionalista, Pablo Iturralde, calificó de “muy grave” la insinuación de que su partido se haya parapetado detrás de la denuncia.

Como se ve, la mesa está servida para una comida ayuna de todo ambiente familiar. Fuentes cercanas a Álvaro Delgado dijeron a El Observador que el precandidato favorito para ganar la interna del Partido Nacional no será quien atice la hoguera de los agravios. "No vamos a entrar nunca ni en temas personales ni en descalificaciones ni en subir el tono porque no lo necesitamos", había resumido Delgado durante el lanzamiento del grupo De Centro.

No obstante, las fuentes advirtieron que el precandidato no puede estar detrás de cada dirigente para escribirles el guión y mucho menos limitar lo que los militantes puedan postear en las redes sociales.

Desde las filas del frenteamplista Yamandú Orsi recordaron que –salvo excepciones-  el precandidato de la izquierda ha sido muy moderado en sus cuestionamientos y no suele desbocarse en las críticas a sus rivales. “El que más ha padecido una campaña sucia ha sido Yamandú”, dijo un dirigente en referencia a la denuncia sobre actos violentos contra una mujer trans. En el entorno de Carolina Cosse señalan que si bien la contendiente de Orsi en la interna del Frente Amplio es dura en sus cuestionamientos al gobierno, “nunca ha caído en el agravio fácil”.

Sin embargo, al igual que desde el entorno de Delgado, admiten que las redes sociales son ingobernables y algunas veces marcan el tono en el que discuten unos y otros. Comienza el año uruguayo, ¿será también el inicio de una campaña que se recuerde por su impudicia?

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