El pionero en tecnología británico Kevin Ashton acuñó en 1999 el término “internet de las cosas” (IoT, por sus siglas en inglés), para describir un sistema en el cual los objetos del mundo físico se podían conectar a Internet por medio de sensores. “Ashton creó este término para ilustrar el poder de conectar a Internet las etiquetas de identificación por radiofrecuencia (RFID) que se utilizaban en las cadenas de suministro corporativas para contar y realizar un seguimiento de las mercancías sin necesidad de intervención humana. Hoy en día, el término internet de las cosas se ha popularizado para describir escenarios en los que la conectividad a Internet y la capacidad de cómputo se extienden a una variedad de objetos, dispositivos, sensores y artículos de uso diario”, explica la organización Internet Society, en su trabajo La internet de las cosas, una breve reseña.
El ingeniero Mauro D. Ríos, director Sectorial de Información para la Gestión y Comunicación de ANEP, explica en una nota de Uruguay Educa que “debemos entender que el IoT cambia nuestra vida, como personas, como ciudadanos del mundo, en circunstancias tan personales como la vida doméstica, pero también profesional y laboral. Cambia la ecuación respecto a la información accedida y compartida” y señala que para el 2025 se prevén 38.600 millones de dispositivos en el mundo conectados a plataformas de IoT.
Pero, ¿esto qué implica para el sector empresarial?
Además de una posible inversión, significa mejora en los procesos, mayor eficiencia y disminución de costos. “La industria de un país se verá afectada positivamente, ya que el IoT resolverá más eficientemente la logística de productos tangibles e intangibles”, dice Ríos.
En Uruguay, hay varias empresas que vienen trabajando el tema desde hace años y ofrecen sus servicios de hardware y software de sensores para diferentes tipos de monitoreo, mediciones remotas y recopilación de datos que ayudan a tomar decisiones en diferentes industrias.
“En prácticamente todo equipamiento de producción pueden instalarse sensores (si no los trae ya de fábrica) y capturar de allí la información que permita medir consumos y eficiencia operativa. Es nuestra premisa minimizar a su mínima expresión la intervención humana en el proceso de captura”, dice Federico Peña, director de Actualred, empresa dedicada al desarrollo de productos de software dirigidos al mercado industrial y agroindustrial.
La firma uruguaya Nettra también se especializa en el desarrollo e implementación de tecnologías de IoT aplicadas a la telemetría y al control remoto para una amplia gama de aplicaciones, tanto en Uruguay como en proyectos del exterior, y además del software, genera su propio hardware, donde se centraliza la información recolectada de los distintos sensores.
El ingeniero en Computación y MBA Nicolás Illanes, es el Business Development Manager en Nettra y explica mediante casos concretos de algunos de sus clientes cómo esta tecnología puede impactar en la eficiencia de una empresa u organización.
Por ejemplo, en Chile, trabajan en un proyecto de gestión del agua, monitoreando 350 pozos, ya que por una normativa nacional, todos los productores deben hacer un monitoreo en tiempo real sobre la cantidad de agua que sacan y el rendimiento de cada pozo.
En Uruguay, un ejemplo bien claro de eficiencia de recursos es el caso que Illanes pone sobre Inumet y la medición de precipitaciones, que antes se hacía de forma “manual” con una probeta graduada instalada en las estaciones de medida, mientras que ahora lo hacen de forma remota en aproximadamente 100 puntos de todo el país con telepluviómetros que están conectados en línea.
Otras aplicaciones que menciona Illanes, es el monitoreo de la temperatura en heladeras de la industria farmacéuticas (que puede ayudar a detectar si alguna puerta quedó abierta y permite actuar rápido para que no perjudique la trazabilidad térmica); la medición de la calidad del aire (importante en tiempos de covid-19, tanto para un centro de salud como para una oficina); o monitoreo de otras variables como PH, humedad, sonido y hasta de un proceso de diálisis, entre otras.
Cómo mejorar la eficiencia “depende de cada caso”, explica Illanes. “Cada empresa es un mundo nuevo y hay que conocer mucho de muchas industrias”, por eso, a la hora de abordar a un posible cliente, el encare no es ofrecerle invertir en IoT, sino, brindarle una solución concreta a un problema propio de su industria que quizá ni siquiera sabía que tenía. Según Illanes, implementar los cambios no requiere de grandes inversiones si se compara con los beneficios y ahorros que le puede aportar a la empresa.
Un ejemplo es la empresa de publicidad exterior JC Decaux, que antes, para asegurarse del correcto funcionamiento de la iluminación de sus carteles, recorría la ciudad uno por uno para detectar cuáles eran los focos quemados y luego cambiarlos. Ahora, mediante el uso de sensores de medición de energía pueden detectar qué focos están inactivos de forma remota. “Pasaron de recorrer por la noche en la camioneta a verlo en una computadora. Si hay una falla, le llega una notificación al técnico de guardia”, explica Illanes.
Por su parte, Marcelo Petruccelli, gerente general de JCDecaux Uruguay afirma: “Hemos logrado automatizar tareas, mejorando su calidad y obteniendo mejores resultados. En nuestro caso concreto, implantamos un monitoreo en tiempo real 24/7, que nos permitió disminuir los tiempos de detección de incidencias y acotar los tiempos de respuesta”. Según Petruccelli, los ahorros generados les permitieron repagar la inversión inicial en un plazo adecuado y bajar costos de funcionamiento.
Indica Federico Peña de Actualred que la medición de tiempos y de conteo de unidades en los procesos industriales no es nada nuevo, pero la diferencia con el uso de IoT es que la captura de esos datos ahora puede realizarse en forma automática, remota, a tiempo real, de forma constante y queda almacenada para su posterior análisis. “No es lo mismo saber que estamos haciendo 800 unidades, a saber además que entre cada unidad pasaron equis segundos y el ritmo de producción es constante a lo largo de todo el turno. Por otro lado, debemos saber que realmente se está haciendo el mejor uso de esa línea de producción aprovechando la capacidad instalada de la mejor manera”.
Para Peña, la mejora en la eficiencia no se da solo con la captura de esos millones de registros diarios, sino con la correcta gestión de esa información “y posterior disponibilización y visualización, de manera que realmente facilite y apoye la toma de decisiones con información veraz y objetiva”.