Allá van dos botijas corriendo desesperados rumbo a la cancha, dentro del predio del Complejo de la AUF, donde entrena la selección. Uno viste la camiseta número 9 de Barcelona. La gente mira desde la calle la carrera, mientras desde varios sectores salen guardias de seguridad para atajarlos.
Vaya a saber lo que pasaba por la mente de los botijas mientras corrían desesperados en procura de la meta. Su meta. Que no pasaba por el simple detalle de expresarle su admiración a esa especie de héroes, de jugadores inalcanzables que miran por la televisión.
Prohibido emocionarse
Tabárez probó dos equipos, el primero con las caras nuevas y el segundo con los históricos