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28 de agosto 2017 - 5:00hs

Cuando en mayo de este año Santiago Urrutia protagonizó aquella increíble remontada en el monumental óvalo de Indianápolis en oportunidad de la séptima carrera del año de la IndyLight, ese día dejó en claro que estaba listo para vencer en estos tan peculiares escenarios del automovilismo estadounidense.

Ese día un sutil roce de sus neumáticos derechos contra el muro a dos vueltas del final fue el toque de atención para que el Dallara/Mazda del equipo Belardi aflojara su ritmo y se escapara lo que bien pudo ser el primer podio en este tipo de pistas de máxima velocidad tras partir desde la última fila.

Poco después llegó el óvalo de Iowa, de otras dimensiones, de otras características, pero no menos amenazante.

Aquella señal que Santiago Urrutia dio en Indianápolis no había sido mera casualidad. Otra furiosa remontada lo puso a punto de ganar su primera carrera del año y además, en una pista oval. Fue segundo, estuvo muy cerca.

Finalmente llegó el último óvalo del año. El de Gateway en Madison (Illinois), con poco más de 2000 metros en sentido de giro antihorario en el que nunca antes había competido el coloniense.

Su carrera ascendente en estas pistas "redondas" la terminó de coronar con una fantástica victoria regada con una buena dosis de incertidumbre e incluso, algo de dramatismo en el final cuando Santiago Urrutia tuvo que ir a recuperar un liderazgo que se le había escapado ante el colombiano Juan Piedrahita (Pelfrey) a la salida de una neutralización que incluso incluyó detención total en boxes a falta de 10 giros.

Todos esos "extras" que debió afrontar el joven piloto oriundo de Colonia en las 75 vueltas agigantan más un triunfo histórico. Es que no solo se quitó de encima la "espina" de poder vencer en estos autódromos que son parte del ADN del automovilismo de Estados Unidos, sino que se transformó en el primer piloto uruguayo capaz de vencer en este tipo de pista diametralmente opuesta a lo que cualquier piloto de nuestro continente está acostumbrado.

La realidad es que en apenas tres años de competir en Estados Unidos, Santiago Urrutia ya fue capaz de sobresalir, de destacarse y vencer en un óvalo a lo que añade sus grandes actuaciones en Iowa y el mítico Indianápolis.

Y si bien el Campeonato 2017 de la IndyLights es ahora sí una misión imposible pese a que falta una carrera, el hecho de ganar en el óvalo de Gateway le llegó al coloniense en momentos que está en plena negociación para ingresar a la IndyCar 2018.

No es que ganar en un óvalo fuese una condición para alcanzar ese objetivo pero indiscutidamente y gracias a su jerarquía conductiva, ya no hay ninguna asignatura pendiente. Si la IndyCar es un hecho en 2018, entonces el joven piloto uruguayo será también capaz de medirse de igual a igual en estos óvalos tan comunes para la afición estadounidense.

"Mi auto tenía más carga aerodinámica"

Rumbo a la primera mitad de la carrera –vuelta 21 de 75- Santiago Urrutia (Belardi) salió decidido a tomar la delantera de la carrera en la que se mantenía desde la pole el colombiano Juan Piedrahita (Pelfrey). A mitad de carrera lo pasó con decisión y se instaló en la punta con autoridad sacando entre 1,2 y 1,5 segundos de ventaja. A falta de 10 giros, la carrera era toda favorable para el uruguayo y el resultado casi, casi, soñado. Porque el líder del campeonato Kyle Kaiser (Juncos) apenas se debatía en el sexto lugar. Pero un múltiple accidente obligó a parar la carrera la que tras 15 minutos en boxes, se reanudó con nueve giros por delante. Santiago Urrutia perdió la punta en el relanzamiento pero hubo una nueva neutralización y la carrera se reanudó con apenas tres giros para terminar. A falta de una vuelta, el puruguayo arriesgó por el lado interno, Piedrahita lo apretó, no cedió y logró superarlo en la última vuelta para ganar la 15ª. competencia de la IndyLights y segunda de su cosecha 2017. Tras la victoria, Santiago Urrutia dijo lo siguiente: "yo sabía que en el relanzamiento Piedrahita podía pasarme porque yo tenía más carga aerodinámica y entonces el tenía mejor velocidad en lo recto. Así fue. En la última vuelta arriesgué todo por el lado interno, me apretó bastante pero nunca cedí. Fui al todo o nada. No me servía otra cosa que ganar. Hicimos rueda a rueda dos curvas y al llegar a la recta pude cerrarme y contenerlo. Fue una carrera formidable. Lástima que al final Kaiser llegó cuarto".

Campeonato: dos escenarios imposibles

El triunfo del coloniense sumado al cuarto puesto de Kyle Kaiser, dejó a este como inminente campeón a falta de una carrera en el autódromo de Watkins Glen el próximo fin de semana. La diferencia entre Kaiser y Urrutia quedó en 31 puntos con 33 en juego. Hay dos escenarios posibles para que Urrutia pueda ser campeón: 1) ganar los 33 puntos y que Kaiser no largue; 2) ganar los 33 puntos y que Kaiser sea excluido –por motivos deportivos o técnicos- de la última carrera. Para Kaiser, el panorama es simple. Simplemente con largar es campeón pues si sale último, embolsa 6 puntos. Por lo visto entonces, a Santiago Urrutia solo le queda cerrar el año ganando. Fueron 12 carreras tratando el equipo Belardi de encontrar el equilibrio en el auto. Apareció demasiado tarde.

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