Una inevitable devaluación en Argentina, que llegará tarde o temprano, impactará de alguna forma en Uruguay, pero el país “tendría condiciones” como para no seguirlo, dijo el economista Michele Santo en una conferencia organizada por Ernst & Young. El experto señaló que el sistema financiero uruguayo se encuentra firme y que el principal problema que enfrenta la economía es la caída en la competitividad registrada en los últimos años.
El “gran tema” de los próximos meses es Argentina, dijo Santo, cuyo modelo tiene poco más para mostrar y que debe realizar, en el futuro próximo, un “sinceramiento” de la situación cambiaria. Argentina, agregó el ex asesor del Banco Central, hizo desaparecer el saldo de su cuenta corriente y deterioró la balanza comercial y de servicios, al tiempo que sus reservas internacionales van en “caída libre”.
En este sentido, Santo subrayó que “hay que reconocer” que el gobierno en 2014 “tendría condiciones como para no seguir un ajuste cambiario de Argentina”. “De alguna manera, podríamos tener una repetición de lo que fue la falta de ajuste en 1999 o 2000, con la devaluación de Brasil, donde Uruguay no quiso seguir esa línea tanto en política fiscal como cambiaria, y después sabemos lo que ocurrió”, indicó el economista en la conferencia organizada por Ernst & Young en el Club de Golf.
En cambio, hoy la situación es diferente. “A nivel financiero el nivel de reservas, el nivel de caja, las reservas, el resultado fiscal, harían que aún en el caso de que Argentina devaluara y ajustara su tipo de cambio, podría no producirse un ajuste en Uruguay, y financiarlo con pérdida de reservas, con costo en la caída de actividad y con mayor desempleo”, explicó el analista.
Ante esa perspectiva, y con el país a las puertas de una nueva campaña electoral, la situación actual no es incómoda para el gobierno. Si “no pasa nada con Argentina”, el gobierno “probablemente” se conforme con un crecimiento del 3%, con una suba de desempleo y con una inflación en torno al 8%, “en lugar de buscar una mejor productividad y proteger el nivel de actividad”.
El “efecto ralentización”, de cualquier modo, ya se advierte en los sectores de la construcción, los servicios y comercios, que están directa o indirectamente más vinculados a Argentina,dijo . “El sector exportador está aún con buenos precios internacionales pese a los costos internos”. Indicó que luego de la recuperación tras la crisis, y hasta 2009, el gobierno “se comió el colchón de competividad” que había dejado la mejora en los precios de exportación.
El mito chino Andrew Freris, asesor de BNP Paribas, dijo que es necesario una “desmitificación” del impacto de la economía china en el mundo. Señaló que la importancia de las importaciones de China “no es para tanto”, pues se trata de un país enfocado en la economía doméstica.