Franklin Morales, periodista y escritor uruguayo de larga data, recuerda a Pedro Virgilio Rocha (fallecido este lunes en San Pablo) como "un jugador de una habilidad especial para amasar la pelota; esquivaba con zancada larga y dejaba atrás a los marcadores. Además, tenía un remate diabólico, de una gran precisión", dijo a El Observador.
Expresó que Rocha "era frío, cerebral, no se desgastaba en la marca. No era un jugador de carácter, abstraído de la lucha física en la cancha, él se dedicaba a crear jugadas".
"Rocha era un un jugador de 1,80 metros, que sin embargo, no utilizaba la estatura para el juego aéreo", recordó Morales, y agregó que fue en su época "altamente cotizado en un Peñarol famoso, integrante de la delantera que se repite de memoria: Abaddie, Rocha, Sacía, Spencer y Joya".
Después agregó datos a la espectacular carrera del que para muchos fue el mejor jugador de la historia futbolística de Uruguay: "Nació en 1942 en Salto, comenzó jugando en el interior, que siempre fue un fondo importante para lanzar a jugadores al profesionalismo de Montevideo. Único jugador uruguayo que participó en cuatro copas del Mundo (1962, 1966, 1970 y 1974), campeón Uruguayo con Peñarol en 1960, 1961, 1962, 1964, 1965, 1967 y 1968, casi nada".
Ganó con los aurinegros la Copa Libertadores de 1966 que se definió en Santiago de Chile frente a River Plate de Argentina y "marcó el segundo gol en la final de la Copa Intercontinental que ganó Peñarol frente a Real Madrid en 1966".
También se coronó goleador del Campeonato Uruguayo en 1963, 1965 y 1968, y ganó la Copa América con Uruguay en 1967.