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Entre la actuación, el modelaje, la música, la fotografía, los remates y su nuevo noviazgo, este es el año más diverso de Patricia Wolf

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30 de septiembre de 2017 a las 05:00

Patricia Wolf (43) estaba nerviosa. Era mediados de agosto, en la antesala de su mudanza con su pareja actual –la empresaria Agustina Zuasnabar–, y los ensayos para la obra de teatro Falladas, su regreso a las tablas. "Las sé", dijo entre risas al referirse a las líneas de su personaje, Brenda, que integra un grupo de amigas que decide someterse a una terapia grupal. "Pero las quiero saber al revés para estar tranquila y muy relajada. Ya me pasó de hacer teatro en otra oportunidad y al venir de otro mundo, tengo ciertos defectos y manías que vienen con la carrera".

El mundo al que se refería es uno que, en su caso, combina la moda y la publicidad. En esas dos ramas de la industria cultural se formó profesionalmente y a eso se ha dedicado en las últimas dos décadas, lo que la llevó a convertirse en un nombre popular que adquirió el peculiar e inamovible estatuto de celebridad nacional.

"Estar delante de cámaras y observado es algo que te da soledad y responsabilidad"

Wolf busca alcanzar nuevos horizontes laborales constantemente. Además de ser modelo y actriz, trabaja como dj. Desde joven mantiene una cercanía con la música y en su casa siempre hubo vinilos, casetes y discos. Durante su relación con el empresario Danilo Astori Sueiro, dueño de La Trastienda Montevideo, conoció a músicos como Gustavo Cerati y a los escoceses integrantes de la banda Franz Ferdinand. También participó en los videos musicales de artistas argentinos como Andrés Calamaro y Ratones Paranoicos.

Nacida en 1974, Wolf fue una niña en la década de 1980 y una adolescente a lo largo de los 90. Absorbió música disco y rock y se empapó de cine, un medio que utiliza hasta el día de hoy como referencia para su trabajo delante y detrás de cámaras.

Los recortes de revistas de moda que separaba de joven iniciaron su camino hacia el modelaje. La creatividad artística era fomentada en su casa, un hogar liderado por un matrimonio de rematadores con afición al arte.

De hecho, fue su madre quien escuchó una vez en la radio sobre un concurso de modelos organizado en la Conaprole de Pocitos, una confitería que era el deleite de las señoras mayores adictas a la merienda a principios de la década de 1990. Con 15 años, Wolf se anotó, participó y quedó segunda.

En ese momento, comenzó a tener una mayor conciencia sobre su físico. Era muy, muy flaca. Tanto que la llamaban "pata de tero". "No tenía tetas. Era un escarbadientes", contó .

"Trato de cotizarme bien y muchas veces pierdo trabajos"

Su metro setenta de altura fue otro factor que consideraba negativo para esa carrera. "Con cinco centímetros más hubiera ganado más plata" y hubiera desarrollado su profesión fuera de Uruguay, afirmó.

De todas formas, la ausencia de esos preciados cinco centímetros no la detuvo al momento de ser fichada en la agencia de modelos Valentino Bookings, del uruguayo Carlos Cámara, donde comenzó a participar en castings y producciones fotográficas. Tampoco la frenó a emprender un periplo que la llevó, a mediados de la década de 1990 y con 21 años, a Buenos Aires, donde trabajó como modelo durante un par de años.

Complementó su estadía con estudios en actuación, fotografía y maquillaje, un afán por aprender diferentes labores dentro del rubro que surgió una vez que entendió que su trabajo no le permitiría estudiar una carrera larga.

Daniel, un hombre crucial

Uno de los momentos más importantes y que definieron su vida, según ella, fue cuando quedó embarazada de su único hijo, Daniel. Fue entonces que, con 24 años, decidió volver a Uruguay y se casó con el padre de su hijo. "Estaba en el mejor momento de mi carrera en Buenos Aires", apuntó.

En ese entonces pensó que su trabajo podía decaer y no demoró en retomarlo luego del parto, aunque bajo una nueva condición. "'Este tiempo que no le dedico a mi hijo es muy importante'", pensó. "Voy a ir por buenos cachés", se dijo a sí misma. Eso se convirtió en una postura económica esencial para su carrera, incluso hasta el día de hoy y con momentos de "incertidumbre económica", como definió. "Trato de cotizarme bien y muchas veces pierdo trabajo", dijo. "A veces, si querés trabajar, tenés que decirle que sí a sueldos extraños", agregó.

Con ese lema como política, llegó a hacer campañas para marcas en Chile, Paraguay, Perú, Puerto Rico, además de Argentina.

Patricia wolf - pasto

Como alguien que hasta hoy dedica parte de su vida a trabajar con su imagen corporal, Wolf no vaciló en reconocer el aspecto superficial de su profesión. A la hora de alimentarse sanamente y ejercitarse, dijo tener "una autoexigencia grande". Si bien su rutina de ejercicios varía dependiendo del momento en el año, afirmó que sale a caminar una hora mínimo casi a un nivel diario. Tuvo momentos de fumadora intensiva pero abandonó el hábito y reconoció ser una simpatizante de la comida chatarra.

Sin embargo, aseguró que lo que la atrajo de modelar fue la posibilidad de ir más allá del aspecto comercial de ese negocio.

"Tengo una formación en la que la imagen publicitaria se convierte en arte. Todo lo que consumí de chica fueron fotógrafos de moda y publicidad que lo hicieron", dijo antes de nombrar a Richard Avedon, Helmut Newton, Herb Ritts y Patrick Demarchelier como sus fotógrafos de moda de cabecera. "Marcaron tendencia", enfatizó.

Su carrera la llevó además a convertirse en una profesional casi independiente. "Empecé a ser modelo en una época en la que vos te tenías que maquillar y peinar. En ese momento no se destinaba presupuesto para esas cosas", recordó. En los últimos años las cosas cambiaron en Uruguay, pero ella aún decide tomar las riendas de sus producciones. "Cuando hago algo con mi nombre me meto en todo. Elijo quién me va a peinar y fotografiar. Hoy en día no se discute".

No todo fue posar

Al momento de describir la carrera de modelo publicitaria, Wolf la calificó como una experiencia de soledad. "Es muy solitaria la carrera de cualquier artista", dijo. "Estar delante de cámaras y observado es algo que te da soledad y responsabilidad".

Por eso no es extraño, tal vez, que el la actuación y el trabajo colectivo que propone le hayan resultado un arte atractivo desde joven y uno que hoy decidió explorar más. Tuvo pocos papeles en televisión o cine (la serie de comedia de 2008 Piso 8 y la comedia uruguayo-canadiense de 2007 14 días en el paraíso están entre sus créditos), pero Wolf se siente más a gusto en el teatro, aunque confesó que todavía cree que es inexperiente. "Me faltan horas de vuelo. El actor tiene que actuar".

Su primer trabajo en teatro fue en Gorda (2009) una obra del estadounidense Neil LaBute en la que actuó junto a Álvaro Armand Ugon, Nair Suárez y César Troncoso. Volvió a participar en una obra de LaBute en 2010 (Extraña pareja) y también montó el espectáculo Ella y él (2012) junto al humorista y comediante Agösto.

Cinco años pasaron para que llegara Falladas, una obra del argentino José María que adaptó en Uruguay con elenco local y con la que Wolf volvió al teatro.

Pocos meses antes del estreno, su nombre volvió a la boca del periodismo local de farándula cuando se conoció su relación con la empresaria uruguaya Agustina Zuasnabar, que significó su primera relación homosexual.

"Me parece perfecto que la gente pueda elegir su identidad sexual más allá del género con el que nacieron"

"Siempre fui una persona muy abierta", explicó al hablar de su intimidad. "Me parece perfecto que la gente pueda elegir su identidad sexual más allá del género con el que nacieron". Una relación longeva con los medios le permitió tomar una postura clara a la hora de comunicar su nueva relación, de la que se ha mostrado más que abierta en las redes sociales y de la que afirmó tomó como un impulso para remover tabúes que todavía pueda haber en la sociedad uruguaya. "Siento gran admiración por quién elige vivir fuera de las apariencias", dijo. "Yo seguí mi corazón y mis impulsos y dije: 'Voy a ser honesta con lo que siento'".

A su multifacética vida se sumó uno de sus últimos logros: se recibió de rematadora pública, el oficio que heredó de sus padres. Definitivamente, este es un año de cambios para ella.

Aunque los próximos meses la tendrán concentrada en el desarrollo de su personaje teatral o su labor como dj o rematadora pública, no descartó seguir explorando sus virtudes como modelo, una profesión que afirmó realizará por el resto de su vida, si puede. "Siempre se van necesitan abuelas para una publicidad".

CV

Nombre completo: Patricia Erika Wolf
Profesión: Modelo y actriz
Nacionalidad: Uruguaya
Nacimiento: 2 de julio de 1974
Edad: 43
Estado civil: Divorciada
Hijos: Daniel Puig Wolf
Fanática de: La fotografía

Cinco facetas

La modelo

Es su trabajo más reconocible y el que le ha abierto otras puertas profesionales. Empezó a los 15 años y continúa hasta hoy, con 43. También ha trabajado como productora de modas.

La actriz

Trabajó en teatro, televisión y cine. Su interés por la actuación comenzó cuando vivió en Buenos Aires y se ha manifestado de forma más concreta en obras de atractivo popular en el circuito teatral uruguayo.

La dj

Comenzó pasando música en el ciclo Ronda de mujeres y hoy lo toma como un trabajo más. Aprovechó inicialmente una tendencia argentina para luego aprender sobre el oficio. Su género predilecto es el house.

La rematadora

En 2017, completó su carrera como rematadora pública en el Instituto Aldey. Afirmó que el estudio y la carrera la acercaron más a su padre y que en el futuro se dedicaría a las tasaciones.

La activista

A la hora de dar a conocer su relación con la empresaria Agustina Zuasnabar, Wolf buscó que el anuncio pudiera resultar motivador en personas que encuentren problemas a la hora de declarar su orientación sexual.

Las redes sociales

Wolf se mantiene activa en las redes sociales desde hace un tiempo y actualmente se la puede encontrar en Facebook, Instagram, Twitter y hasta Snapchat. Afirmó que tiene "una doble visión" sobre las redes sociales al sentirse tan adulta como joven utilizándolas. Su relación con la empresaria digital Agustina Zuasnabar la ayudó a desarrollar mejor su comunicación por estas vías al poder dividir sus perfiles personales con los profesionales. Wolf agregó que utiliza las redes como una vía más de exposición pero que actualmente ha decidido mostrarle más vocal a la hora de manifestar su opinión personal en ellas. "Opino más de la realidad con una mirada crítica", dijo. "Me hace estar cerca de la gente y que el vínculo crezca. Ya que conocen mi nombre, que me conozcan de verdad".

La familia Wolf

El padre de Patricia Wolf es alemán y emigró a Uruguay cuando tenía 4 años junto a sus padres, a principios de la década de 1940, escapando de la segunda guerra mundial. Wolf creció inicialmente en el barrio Buceo, pero también en Malvín y Ciudad Vieja. Su familia se compone por dos medios hermanos, procedentes de los matrimonios anteriores de sus padres, y una hermana. Su padre trabajó también como fagotista en el Sodre y junto a su madre iniciaron la empresa de remates Wolf.

Falladas

PATRICIA WOLF Falladas


Tras funciones agotadas en la Sala Teatro Movie (con una capacidad de 650 localidades), Falladas seguirá durante todo octubre y además será exhibida fuera de Montevideo. La obra de Muscari estará el 22 de octubre en Florida, el 18 de noviembre en Nueva Helvecia y el 19 de noviembre en Mercedes.


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