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Cetraro y Klüver entre los 12 mejores del mundo

Polideportivo > URUGUAY Y SU REMO HISTÓRICO

Tokyo 2020: a Klüver lo sacaron en camilla, extenuado, se quedó sin masajes y con Cetraro van por el diploma olímpico, después que pase el tifón

Los remeros uruguayos siguen engrandeciendo su historia en  los Juegos Olímpicos Tokyo 2020

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26 de julio de 2021 a las 18:31

Del otro lado del mundo, cuando se acababa el domingo en Tokio y Uruguay comenzaba a despertar, Bruno Cetraro observaba con sorpresa y admiración su teléfono, que no paraba de sonar entre mensajes y notificaciones en su cuenta de Twitter, tras publicar un agradecimiento, por el reconocimiento que había recibido esa mañana luego de clasificar entre los 12 mejores del mundo junto a Felipe Klüver en el doble par peso ligero.

Más de 4.000 Me Gusta lo pusieron en contexto de la repercusión que había alcanzado en Uruguay la actuación del bote, en el repechaje del domingo en Tokio (sábado de noche en Uruguay), que colocó a los remeros en carrera para su objetivo de conseguir el diploma olímpico, que el organizador otorga a los ocho primeros de cada prueba.

Este bote que el entrenador argentino Osvaldo Borchi formó en febrero de 2020 para llevarlo a semifinales A/B en los Juegos de París 2024, se encontró con una pandemia que les benefició por la forma en que trabajaron y adelantaron tres años los resultados en Tokyo 2020.

Este lunes de noche (mañana del martes en Japón) debían disputar la tercera carrera para ir a la final A (seis primeros) o B (del séptimo al 12º puesto), pero el anuncio de un tifón que llegará en estas horas a Tokio postergó un día la actividad.

A Klüver lo sacaron en camilla

Atrás de la actuación de los remeros ocurren historias que le ponen más ribetes de hazaña a lo que lograron hasta ahora.

El domingo de mañana, cuando culminó el repechaje, a Klüver lo sacaron en camilla, extenuado por el esfuerzo que había realizado.

Uruguay en la primera carrera

A Borchi, el entrenador, no le sorprendió.

“Felipe suele terminar extenuado los entrenamientos porque deja todo. Además acá, con las temperaturas altas, el esfuerzo, suben las pulsaciones, el golpe de calor y que las condiciones en las que reman son muy duras, deja todo, como siempre, terminó agotado”, explica.

Klüver, el remero de 21 años oriundo de Mercedes, es campeón del mundo sub 23 de remorgómetro, comenzó a remar a los 15 años y en los dos últimos años tuvo un salto de calidad que hoy lo colocan en la elite.

Las diferencias en la recuperación

A diario, Cetraro y Klüver observan todo lo que ocurre a su alrededor, y se vuelven a sumergir en la burbuja uruguaya, más humilde en tecnología y equipo multidisciplinario, pero cargada de un amor propio que ayuda a suplir carencias.

Los remeros uruguayos tienen a uno de los mejores entrenadores del mundo, el argentino Borchi, pero no cuentan con fisioterapeutas ni otros elementos tan comunes en el resto de las delegaciones que llegaron a las semifinales A y B.

“El otro día me quedé mirando unos chalecos de frío que utilizaban para aflojar cuando terminan los entrenamientos o competencias. Ellos ya empiezan a recuperar en el bote. Esos chalecos los tienen todos los que están acá”, explica Cetraro.

Cetraro y Klüver tras el repechaje que los depositó entre los 12 mejores

La Federación Uruguaya de Remo invirtió todo lo que pudo y dispuso de una preparación de dos meses en el exterior (en México y en España antes de llegar a Japón), pero a la hora de comparar con quienes definirán para ingresar a la final A las diferencias en infraestructura quedan a la vista y se transforman en distancias insalvables para llegar más arriba en la clasificación.

Después de cada entrenamiento o carrera, los remeros olímpicos se sumergen en sus propias piscinas de crioterapia que montaron en la sede de remo. Se trata de piscinas inflables con motores que regulan la temperatura en el punto justo para iniciar la recuperación en frío apenas concluye el esfuerzo.

La realidad de los uruguayos es diferente. Primero tienen que estirar sin chalecos de frío. Deben esperar el ómnibus, igual que el resto de los olímpicos, que los devuelve a la villa olímpica y allí encontrar lugar para hacer crioterapia o masajes.

La semana pasada no encontraron lugar para los servicios que tiene la villa olímpica. Klüver no pudo hacer crioterapia, así que terminó llenando de agua la bañera y llevó hielo de las máquinas dispensadoras para bajar la temperatura hasta un punto en el que pudiera hacer efecto el frío sobre los músculos extenuados.

El riesgo de esta experiencia es que si se pasan de frío se pueden quemar la piel y si no llegan a la temperatura recomendada el efecto no será el mismo para la recuperación.

Cetraro y Klüver en pleno esfuerzo

De todas formas, no fue lo único. Este lunes, Klüver tampoco pudo realizarse masajes. Cetraro consiguió uno de los últimos turnos que había, pero su compañero de bote no. Se quedó sin el trabajo de los kinesiólogos japoneses que ayudan a recuperar los músculos y que adquiere una relevancia importante en la recuperación entre una prueba y otra.

Las otras 11 selecciones que competirán contra Uruguay viajaron con sus fisioterapeutas y equipos multidisciplinarios que cuidan al atleta en los más mínimos detalles para la recuperación.

En Uruguay, solamente Pablo Defazio y Dominique Knuppel se llevaron a su propio masajista, Damián Correa. 

La villa olímpica tiene servicios de crioterapia y masajes, independientemente de los profesionales o infraestructura que cada una de las selecciones lleva, pero no son suficientes para todos los atletas.

Se viene un tifón

Borchi, el entrenador uruguayo de la selección de remo, explicó a Referí que anuncian para el martes vientos de 10 metros por segundo. En las pistas de remo permiten 3 metros por segundo como máximo para competir, explicó.

A raíz de esta situación, las semifinales se postergaron al miércoles de mañana (martes de noche de Uruguay) y las finales un día después.

Este descanso beneficia a los uruguayos, que ganan 24 horas de recuperación.

Osvaldo Borchi

“Acá le llaman tifones cuando hay vientos importantes. Nosotros, en Uruguay y Argentina, solemos asociar a los tifones con situaciones extremas, lo que no sería el caso, aunque impediría el desarrollo de las competencias”, explicó.

Este martes a la hora 6 (lunes hora 18 de Uruguay) sonó el despertador como todos los días, desayunarán y a la hora 7 tomarán el ómnibus de la organización para trasladarse a la sede de remo.

Borchi, el Tabárez el remo uruguayo, es un entrenador de 68 años, que lleva nueve Juegos Olímpicos, que dirigió a los mejores remeros del mundo y que se enamoró de la garra de los uruguayos, muy similar a la que supo dirigir en Argentina, y que lo tiene desde 2015 afincado en Montevideo al frente de un proyecto que está dando sus resultados.

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