Kevin Ramírez entró para jugar de volante por izquierda. Una posición extraña para un futbolista que llegó al club siendo centrodelantero en Wanderers y que luego se corrió al extremo, pero siempre en ataque.
Faltaron respuestas individuales y colectivas, y a esta altura de la temporada es un tema inquietante, porque dentro de dos semanas se juega el clásico. Cuidado con la impaciencia
Martín Lasarte se retiró el sábado del Parque Central sin hablar con la prensa. Es algo que perfectamente puede hacer, no siempre va a tener ganas o razones para brindar declaraciones. Pero ese día, hubo algo más: el equipo jugó muy mal, el técnico estuvo los 90 minutos molesto en el banco, gritando órdenes, tratando de corregir situaciones en la cancha y, al final, recibió y contestó insultos de uno, dos o tres hinchas.
Es raro. Nacional lidera la Tabla Anual y de tres fechas del Clausura ganó dos partidos y empató uno. Es verdad que no ha jugado de manera brillante, salvo el debut contra Juventud, donde el rival colaboró para que Nacional goleara. Frente a Danubio en Jardines hizo un partido correcto hasta que Viudez abrió el marcador; después se quedó y el local le igualó.
El sábado ante Plaza Colonia ganó por la mínima diferencia frente a un equipo con una falta de profundidad alarmante. Otro hubiera sido el cantar si el conjunto coloniense presentaba mayor poderío ofensivo, pero eso ya entra en el terreno de las especulaciones.
Salvando las distancias, un contexto similar al que se vivió en el Parque es el que pasó el jueves en el Centenario con la selección uruguaya y su técnico Óscar Tabárez. Uruguay consiguió un buen punto frente a Argentina, que sumado a otros resultados en la fecha de las Eliminatorias, lo mantiene en posición de clasificación directa al Mundial.
Pero el público y buena parte de la prensa le saltó a la yugular al Maestro porque futbolísticamente la selección no demostró nada. En realidad, mostró poco ofensivamente, porque defender también es fútbol y eso lo hizo muy bien, al punto que neutralizó a los afamados delanteros albicelestes. Pero para los amantes del fútbol puro no alcanzó.
Se viene el clásico
Dentro de dos semanas se juega el clásico, un partido que puede definir mucho del futuro del campeonato Clausura. O no, porque después hay 10 partidos más.
Pero ya se nota impaciencia en la tribuna tricolor, sin tener en cuenta que el equipo ha perdido poderío en los últimos meses y puede seguir desangrándose porque el sábado en el Parque se comentaba que podría haber sido el último partido de Espino, a quien negocian en el fútbol de Turquía. Y si se va Espino, lo van a echar de menos. Viña da una mano, pero tampoco es lateral.
Para el lateral derecho el club contrató a Matías Zunino y todavía no empezó a entrenar por una situación reglamentaria. Cuando no está Fucile, el DT tiene que improvisar. En la zona central de la zaga tampoco sobran opciones. Antes del clásico Nacional tiene que jugar contra River Plate en el Parque Saroldi (hoy se inspecciona para confirmar o no su designación) y de pique debe sustituir a tres jugadores importantes: Espino, Sebastián Rodríguez y Aguirre, por quinta amarilla. Ahí en el laboratorio es donde tiene que hablar el técnico para buscar soluciones y calmar a las fieras.